Enero 2012
Domingo 1 de Enero de 2012
Santa María Madre de Dios
Ornamentos Blancos
Santoral
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
Lecturas
Primera Lectura: Números 6, 22-27
"Invocarán mi nombre y yo los bendeciré"
En aquel tiempo el Señor dijo a Moisés: «Di a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja; haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor; que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré».
Salmo Responsorial: 66
"El Señor tenga piedad y nos bendiga."
Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros; para que se conozcan en las tierra tus caminos, tu salvación en todas las naciones. R.
Que se alegren y canten de júbilo las naciones, porque juzgas rectamente los pueblos y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te den gracias los pueblos, que todos los pueblos te den gracias. Que Dios nos bendiga y que lo teman hasta los más remotos lugares de la tierra. R.
Segunda Lectura: Gálatas 4, 4-7
"Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer"
Hermanos: Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su propio Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo el dominio de la ley, para liberarnos del dominio de la ley y hacer que recibiéramos la condición de hijos adoptivos de Dios. Y la prueba de que ustedes son hijos es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que grita: ¡Padre! De modo que ya no eres siervo, sino hijo, y como hijo, también heredero por gracia de Dios.
Evangelio: Lucas 2, 16-21
"Al cumplirse los ocho días, le pusieron por nombre Jesús"
En aquel tiempo, los pastores fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que el ángel les había dicho de este niño. Y cuantos escuchaban lo que decían los pastores, se quedaban maravillados. María, por su parte, conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón. Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios, porque todo cuanto habían visto y oído era tal como les habían dicho. A los ocho días, cuando lo circuncidaron, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel ya antes de la concepción.
volver
Lunes 2 de Enero 2012
Tiempo de Navidad
Ornamentos Blancos
Santoral
San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno
Lecturas
Primera Lectura: I Juan 2, 22-28
"Que permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio"
Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Mesías? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo, tampoco posee al Padre; y todo el que reconoce al Hijo, posee también al Padre. Ustedes deben permanecer fieles a lo que oyeron desde el principio. Si son fieles a lo que oyeron desde el principio, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él nos ha hecho: la vida eterna. Les he escrito estas cosas para ponerlos en guardia contra los que intentan seducirlos. En cuanto a ustedes, el Espíritu que recibieron de él permanece en ustedes y no tienen necesidad de que nadie les enseñe; antes bien, ese Espíritu, que es fuente de verdad y no de mentira, les enseña todas las cosas. Así pues, permanezcan en él, conforme a lo que les enseñó. Sí, hijos míos, permanezcan en él, para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no nos quedemos avergonzados lejos de él el día de su gloriosa venida.
Salmo Responsorial: 97
"Cantemos la grandeza del Señor"
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo. R.
El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación, ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel. R.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios: estallen de gozo, griten de alegría, canten. R.
Evangelio: Juan 1-, 19-28
"Viene después de mí alguien que existía antes que yo"
Este es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos de Jerusalén enviaron una comisión de sacerdotes y levitas para preguntar a Juan quién era. El confesó rotundamente: «Yo no soy el Mesías». Ellos le preguntaron: «Entonces, ¿eres tú Elías?» Juan respondió: «No soy Elías». Volvieron a preguntarle: «¿Eres el Profeta que esperamos?» El respondió: «No». De nuevo insistieron: «Entonces dinos quién eres. Tenemos que dar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?» Juan, aplicándose las palabras del profeta Isaías, contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: enderecen el camino del Señor». Algunos de la comisión eran fariseos. Estos le preguntaron: «Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta esperado, ¿por qué bautizas?» Juan afirmó: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno a quien no conocen. El viene detrás de mí, aunque yo no soy digno de desatar las correas de sus sandalias». Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
volver
Martes 3 de Enero 2012
Tiempo de Navidad
Ornamentos Blancos
Santoral
Santa Francisca Cabrini
Lecturas
Primera Lectura: I Juan 2, 29; 3, 1-6
"El que permanece en Dios, no peca"
Queridos hijos: Si saben que Dios es justo, reconozcan también que todo el que cumple la voluntad de Dios ha nacido de él. Consideren el amor tan grande que nos ha demostrado el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. El mundo no nos conoce, porque no lo ha conocido a él. Hermanos míos, ahora somos ya hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene en él esta esperanza se purifica a sí mismo, como él es puro. Todo el que peca se rebela contra Dios, porque el pecado es la rebeldía. Saben que él se ha manifestado para borrar los pecados, y que en él no hay pecado. El que permanece en él, no continúa pecando. Todo el que peca, ni lo ha visto ni lo ha conocido.
Salmo Responsorial: 97
"Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios."
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo. Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios: aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten. Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Canten al Señor con la cítara y los demás instrumentos; al son de trompetas y clarines aclamen al Señor, que es Rey. Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios.
Evangelio: Juan 1, 29-34
"Este es el Cordero de Dios"
Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo. «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. A éste me refería yo cuando dije: “Detrás de mí viene uno superior a mí, porque existía antes que yo”. Yo mismo no lo conocía; pero la razón por la cual yo bautizo con agua es para que él se manifieste a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma y permanecía sobre él. Yo mismo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y permanece sobre él, ése es quien bautizará con Espíritu Santo”. Y como lo he visto, doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios».
volver
Miércoles 4 de Enero 2012
Tiempo de Navidad
Ornamentos Blancos
Santoral
Angela de Foligno
San Gregorio, Obispo de Langres
Santa Isabel Ana Bayley Seton (1774-1821)
Lecturas
Primera Lectura: I Juan 3, 7-10
"El que ha nacido de Dios no puede pecar"
Hijos míos, que nadie los engañe. El que hace la voluntad de Dios es justo, como él es justo. El que peca pertenece al diablo, porque desde el principio el diablo peca. Y el Hijo de Dios se manifestó para destruir las obras del diablo. El que ha nacido de Dios no peca, porque la semilla divina permanece en él; no puede continuar pecando, porque ha nacido de Dios. La distinción entre los hijos de Dios y los del diablo es ésta: quien no hace la voluntad de Dios y quien no ama a su hermano, no es de Dios.
Salmo Responsorial: 97
"Toda la tierra ha visto al Salvador."
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo. R.
Que resuene el mar y cuanto lo llena, la tierra y todos sus habitantes; aplaudan los ríos, salten de alegría las montañas. R.
Ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia al mundo, a las naciones con rectitud. R.
Evangelio: Juan 1, 35-42
"Vieron dónde vivía y se quedaron con él"
En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos. De pronto vio a Jesús que pasaba por allí, y dijo: «Este es el Cordero de Dios». Los dos discípulos lo oyeron decir esto y siguieron a Jesús. Jesús dio media vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?» Ellos contestaron: «¿Maestro, ¿dónde vives?» El les dijo: «Vengan y lo verán». Se fueron con él, vieron dónde vivía y pasaron aquel día con él; eran como las cuatro de la tarde. Uno de los que siguieron a Jesús por el testimonio de Juan era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Andrés encontró en primer lugar a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que quiere decir Cristo). Y lo llevó a Jesús. Jesús, mirándolo, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante te llamarás Cefas» (es decir, Pedro).
volver
Jueves 5 de Enero 2012
Tiempo de Navidad
Ornamentos Blancos
Santoral
San Simeón, el Estilita
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: I Juan 3, 11-21
"Estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos"
Hermanos: Este es el mensaje que han oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del demonio y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No se sorprendan, hermanos, si el mundo los odia: nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida, y saben que ningún homicida tiene vida eterna. En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él ha dado su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos. Si alguien que tiene bienes de este mundo ve a su hermano pasar necesidad y no lo ayuda, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos solamente de palabra, sino de verdad y con obras. En esto sabremos que pertenecemos a la verdad y tendremos la conciencia tranquila ante Dios, porque si ella no nos condena, Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Hermanos queridos, si nuestra conciencia no nos condena, podemos acercarnos a Dios con confianza.
Salmo Responsorial: 99
"Alabemos a Dios, todos los hombres."
Den culto al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos festivos. R.
Reconozcan que el Señor es Dios, que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas que él apacienta. R.
Entren por las puertas de su templo dándole gracias, crucen por sus atrios entonando himnos; alábenlo y bendigan su nombre. R.
Porque el Señor es bueno y su amor es eterno, su fidelidad permanece de generación en generación. R.
Evangelio: Juan 1, 43-51
"Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel"
En aquel tiempo decidió Jesús ir a Galilea y, encontrándose a Felipe, le dijo: «Sígueme». Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro. Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Hemos encontrado a aquél de quien escribió Moisés en la Ley y del que hablaron también los Profetas: es Jesús de Nazaret, el hijo de José». Natanael replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y lo verás». Cuando Jesús vio a Natanael, que venía hacia él, comentó: «Este es un auténtico israelita, en quien no hay doblez alguna». Natanael le preguntó : «¿Por qué me conoces?» Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, te vi yo, cuando estabas debajo de la higuera». Respondió Natanael: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús prosiguió: «¿Te basta para creer el haberte dicho que te vi debajo de la higuera? ¡Verás cosas más grande que ésa!» Y añadió Jesús: «Les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre».
volver
Viernes 6 de Enero 2012
Tiempo de Navidad
Ornamentos Blancos
Santoral
Solemnidad de la Epifanía del Señor
Lecturas
Primera Lectura: I Juan 5, 5-13
"El Espíritu, el agua y la sangre"
Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es el que vino mediante agua y sangre, Jesucristo; no por agua únicamente, sino por agua y sangre; y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo. Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios. Y Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo. Si uno cree en el Hijo de Dios, tiene ya el testimonio de Dios. Si uno no cree a Dios, lo hace pasar por mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Ahora bien, el testimonio consiste en que Dios nos ha dado vida eterna, la vida que está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Les he escrito estas cosas a ustedes, que creen en el Hijo de Dios, para que sepan que tienen la vida eterna.
Salmo Responsorial: 147
"Demos gracias y alabemos al Señor."
Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión. Que él refuerza los cerrojos de tus puertas y bendice a tus hijos en medio de ti. R.
El mantiene la paz en tus fronteras y te alimenta con la mejor harina; él envía a la tierra sus órdenes, veloz va corriendo su mensaje. R.
Manifestó su palabra a Jacob, sus leyes y decretos a Israel. Con ningún pueblo actuó así, ni les dio a conocer sus decretos. R.
Evangelio: Marcos 1, 7-11
"Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias"
En aquel tiempo Juan proclamaba: «Detrás de mí viene uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los bautizo con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». Por esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y al Espíritu que bajaba sobre él como una paloma. Se oyó entonces una voz que venía del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».
volver
Sábado 7 de Enero 2012
Tiempo de Navidad
Ornamentos Blancos
Santoral
San Raimundo de Peñafort
Solemnidad del Bautismo del Señor
Lecturas
Primera Lectura: I Juan 5,14-21
"Nos escucha en lo que le pedimos"
Queridos hermanos: En esto está la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y si sabemos que nos escucha en lo que le pedimos, sabemos que tenemos conseguido lo que le hayamos pedido. Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no es de muerte, pida y Dios le dará vida -a los que cometan pecados que no son de muerte, pues hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida-. Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es de muerte. Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios lo guarda, y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero yace en poder del Maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al Verdadero. Nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna. Hijos míos, guardaos de los ídolos.
Salmo Responsorial: 149
"El Señor ama a su pueblo."
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R.
Evangelio: Juan 2,1-12
"En Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos"
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: "No les queda vino." Jesús le contestó: "Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora." Su madre dijo a los sirvientes: "Haced lo que él diga." Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: "Llenad las tinajas de agua." Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: "Sacad ahora y llevádselo al mayordomo." Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: "Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora." Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él. Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.
volver
Domingo 8 de Enero 2012
Epifanía del Señor
Ornamentos Blancos
Santoral
San Severino, Predicador
Lecturas
Primera Lectura: Isaías 60, 1-6
"La gloria del Señor amanece sobre ti"
¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.
Salmo Responsorial: 71
"Que te adoren, Señor, todos los pueblos."
Dios mío, da tu juicio al rey, tu justicia al heredero del trono, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad. R.
Que florezca en sus días la justicia y haya gran prosperidad mientras alumbre la luna; que domine de mar a mar, desde el Eufrates hasta los extremos de la tierra. R.
Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan regalos, y que le paguen tributos los monarcas de Arabia y de Sabá; que se postren ante él todos los reyes, y lo sirvan todas las naciones. R.
Porque él librara al necesitado que suplica, al humilde que no tiene defensor; tendrá compasión del necesitado y del abandonado, y salvará la vida de los necesitados. R.
Segunda Lectura: Efesios 3, 2-6
"También los paganos participan de la misma herencia que nosotros"
Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no fue manifestado a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: un plan que consiste en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.
Evangelio: Mateo 2, 1-12
"Venimos de Oriente para adorar al Rey"
Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo». Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él; entonces convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel». Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén con este encargo: «Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo». Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra. Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
volver
Lunes 9 de Enero 2012
Bautismo del Señor
Ornamentos Blancos
Santoral
San Adrián, Abad de Canterbury
San Julián, Mártir y Esposa Basilisa
Lecturas
Primera Lectura: Isaías 42,1-4.6-7
"Mirad mi siervo, a quien prefiero"
Así dice el Señor: "Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas."
Salmo Responsorial: 28
"El Señor bendice a su pueblo con la paz."
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R.
El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: "¡Gloria!"
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R.
Segunda Lectura: Hechos 10, 34-38
"Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo"
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él."
Evangelio: Marcos 1,7-11
"Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto"
En aquel tiempo, proclamaba Juan: "Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo." Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto."
volver
Martes 10 de Enero 2012
1 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Blancos
Santoral
Beata María Dolores Rodríguez Sopeña
Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 1, 9-20
"El Señor se acordó de Ana y de su oración, y ella dio a luz a Samuel"
En aquel tiempo, después de comer y beber en Siló, Ana se levantó. Elí estaba sentado en su silla, junto a la puerta del santuario del Señor. Ella, llena de amargura, estuvo llorando desconsoladamente y suplicando al Señor, a la vez que le hacía esta promesa: «Señor todopoderoso, si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mí, si no olvidas a tu sierva y les das un hijo varón, yo lo consagraré al Señor por todos los días de su vida y la navaja no pasará por su cabeza». Al prolongar ella su oración ante el Señor, Elí se puso a observar sus labios; como Ana oraba en silencio, sus labios se movían, pero no se oía su voz. Entonces Elí pensó que estaba borracha, y le dijo: «¿Hasta cuando seguirás borracha? A ver si se te pasa el efecto del vino» Ana respondió: «No, señor mío, es que soy una mujer desgraciada. No he bebido vino ni licor; estoy desahogando mi corazón ante el Señor. No tomes a tu sierva por una mujer perdida, pues el exceso de mi pena y mi dolor me han movido a orar de este modo». Elí le dijo: «Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido» Ella dijo: «Que tu sierva alcance tu favor». Y regresó por donde había venido. Después comió y ya no parecía la misma. Se levantaron de madrugada, adoraron al Señor y regresaron a su casa, a Ramá. Elcaná se acostó con Ana, su mujer, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió y dio a luz a un hijo, al que puso por nombre Samuel, pues dijo:«¡Al Señor se lo pedí!»
Salmo Responsorial: 2
"Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador."
Mi corazón se alegra en el Señor, mi fuerza está en Dios; mi boca se ríe de mis enemigos, porque me alegro con tu salvación. R.
El arco de los fuertes se rompe y los débiles se revisten de valor; los hartos se contratan en busca de pan y los hambrientos ya no se fatigan; la mujer estéril da a luz a siete hijos y la madre de muchos ya no concibe. R.
El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y saca de él; el Señor enriquece y empobrece, engrandece y humilla. R.
El Señor levanta del polvo al desvalido, saca al pobre de la miseria, para sentarlo con los nobles y asignarle un puesto de honor. R.
Evangelio: Marcos 1, 21-28
"No enseñaba como los escribas, sino como quien tiene autoridad"
En aquel tiempo llegó Jesús a Cafarnaún y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de su enseñanza, pues les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido destruirnos? ¡Sé quién eres: el Santo de Dios!» Jesús le ordenó: «Cállate y sal de ese hombre». El espíritu inmundo lo sacudió violentamente y, dando un alarido, salió de él.Todos quedaron asombrados y se decían: «¿Qué es ésto? ¡Una doctrina nueva llena de autoridad! ¡Manda incluso a los espíritus inmundos y éstos lo obedecen». Y muy pronto se extendió su fama por toda la comarca de Galilea.
volver
Miércoles 11 de Enero 2012
1 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Teodosio
Santo Tomás de Cori
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 3, 1-10. 19-20
"Habla, Señor, que tu siervo escucha"
En aquellos días, el joven Samuel estaba al servicio del Señor con Elí. La palabra del Señor era rara en aquel tiempo y no eran frecuentes las visiones. Un día estaba Elí acostado en su habitación. Sus ojos comenzaban a debilitarse y apenas podía ver. La lámpara de Dios todavía no se había apagado. Samuel estaba durmiendo en el santuario del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel: «Samuel, Samuel». El respondió: «Aquí estoy». Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy. Porque me has llamado». Respondió Elí: «No te he llamado, vuelve a acostarte». Y Samuel fue a acostarse. Pero el Señor lo llamó otra vez: «Samuel». Samuel se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado» Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte». Samuel no conocía todavía al Señor, pues la palabra del Señor no se le había revelado. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado» Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y le aconsejó: «Ve a acostarte, y si te llaman respondes: “Habla, Señor, que tu siervo te escucha”». Y Samuel se fue a acostar. De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como las otras veces: «Samuel, Samuel». Este respondió: «Habla, que tu siervo escucha». Samuel crecía y el Señor estaba con él. Ninguna de sus palabras dejó de cumplirse. Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor.
Salmo Responsorial: 39
"Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad."
Puse toda mi esperanza en el Señor; él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, y no se va con los idólatras, que corren tras el engaño.R.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te escuchara; no pides holocaustos ni víctimas, entonces yo digo: «Aquí estoy». R.
Para hacer lo que está escrito en el libro de mí: amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior. He proclamado tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes, Señor, que no me he callado. R.
Evangelio: Marcos 1, 29-39
"Curó a muchos enfermos de diversos males"
En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, Jesús se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre. Se lo dijeron a Jesús y él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le quitó la fiebre y se puso a servirlos. Al atardecer, cuando ya se había puesto el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos del demonio. La población entera se apiñaba a la puerta. El curó entonces a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero a éstos no los dejaba hablar, porque sabían quién era. De madrugada, antes del amanecer, se levantó, salió, se fue a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca. Cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te buscan». Jesús les dijo: «Vamos a otra parte, a los pueblos cercanos, para predicar también allí, pues para esto he venido». Y se fue a predicar en las sinagogas judías por toda Galilea, expulsando los demonios.
volver
Jueves 12 de Enero 2012
1 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Arcadio, Mártir
Santa Margarita Bourgeoys, Fundadora
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 4, 1-11
"Derrota de Israel y captura del arca"
Por entonces los israelitas acamparon en Eben-Ezer mientras que los filisteos en Afeq. Los filisteos tomaron posiciones frente a Israel; se trabó el combate y los israelitas fueron derrotados por los filisteos, que mataron en el campo de la batalla a unos cuatro mil hombres. El pueblo regresó al campamento y los ancianos dijeron: «¿Por qué nos ha hecho sufrir hoy el Señor esta derrota frente a los filisteos? Vayamos a Siló a buscar el arca de la alianza del Señor, para que venga con nosotros y nos salve de nuestros enemigos». El pueblo mandó gente a Siló para que trajeran el arca de la alianza del Señor todopoderoso, que descansa sobre los querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, venían con el arca de la alianza de Dios. Cuando el arca de la alianza del Señor llegó al campamento, los israelitas lanzaron el grito de guerra y la tierra retemblaba. Al oír los filisteos el griterío, se preguntaron: «¿A qué se debe tanta alegría en el campamento de los hebreos?» Y se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento. A los filisteos les entró miedo, y comentaban: «Ha venido Dios al campamento. ¡Pobres de nosotros! Esto no había sucedido nunca. ¿Quién nos librará de la mano de esa divinidad tan poderosa? Es la que castigó a Egipto con toda clase de plagas y epidemias. Cobren ánimo y sean fuertes, filisteos, para no servir a los israelitas como ellos les han servido a ustedes. Sean hombres y luchen». Los filisteos fueron al combate. Israel fue derrotado y huyó cada uno a su tienda. Fue una gran derrota; cayeron de Israel treinta mil hombres de infantería, el arca de Dios fue capturada, y los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, murieron.
Salmo Responsorial: 43
"Redímenos, Señor, por tu misericordia."
Ahora nos rechazas y permites que se burlen de nosotros, ya no acompañas a nuestras tropas: nos hacer retroceder ante nuestros adversarios, y nuestros enemigos nos han saqueado. R.
Nos haces motivo de burlas para nuestros vecinos, risa y desprecio para cuantos nos rodean. Nos has hecho el comentario de las naciones, ante nosotros los pueblos menean la cabeza. R.
¡Despierta! ¿Por qué duermes, Señor mío? Levántante, no nos rechaces para siempre. ¿Por qué te desentiendes de nosotros y olvidas nuestra miseria y opresión? R.
Evangelio: Marcos 1, 40-45
"Se le quitó la lepra y quedó limpio"
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso y le suplicó de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Jesús, compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero, queda limpio» Inmediatamente le desapareció la lepra y quedó limpio. Entonces lo despidió, advirtiéndole seriamente: «No se lo digas a nadie; vete, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les conste que has quedado sano». El, sin embargo, tan pronto como se fue, comenzó a divulgar entusiasmado lo ocurrido, de modo que Jesús no podía ya entrar abiertamente en ninguna ciudad. Tenía que quedarse fuera, en lugares solitarios, y aún así seguían acudiendo a él de todas partes.
volver
Viernes 13 de Enero 2012
1 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Hilario, Obispo de Potiers
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 8, 4-7.10-22a
"Clamarán contra el rey, pero el Señor no les responderá"
En aquellos días todos los ancianos de Israel se reunieron, fueron a ver a Samuel a Rama, y le dijeron: «Mira, tú ya eres viejo y tus hijos no se comportan como tú. Así que nómbranos un rey para que nos gobierne, como sucede en todas las naciones». A Samuel le disgustó que pidieran un rey para que los gobernara, y se puso invocar al Señor. Pero el Señor le dijo: «Haz caso al pueblo en todo lo que te diga, porque no te rechazan a ti; es a mí a quién rechazan, porque no me quieren como rey». Samuel trasmitió lo que le había dicho el Señor al pueblo, que le pedía un rey. Y el les dijo: «Así gobernará¡ el rey que va a regirlos: tomará a sus hijos y los pondrá al servicio de los carros de guerra y de sus caballos, haciéndoles correr ante su carroza; los empleará como jefes y capataces; los hará trabajar sus campos y cosecharlos, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. A sus hijas las tomará como perfumeras, cocineras y panaderas. Les quitará también sus mejores campos, viñas y olivares para dárselos a sus servidores. Les exigirá los diezmos de las cosechas y de las viñas para dárselas a los cortesanos y ministros. Se adueñará de sus siervos y siervas, de sus mejores jóvenes y de sus burros para emplearlos en los trabajos que realice. Les exigirá el diezmo de sus rebaños, y ustedes mismos serán sus esclavos. Entonces gritarán contra el rey que ustedes mismos han elegido, pero el Señor no les responderá». El pueblo no quiso escuchar a Samuel, e insistió « No, queremos tener un rey. Así seremos como las demás naciones. Nuestro rey nos gobernará y marchará al frente de nosotros para luchar en la guerra». Samuel escuchó las palabras del pueblo y se las transmitió al Señor. El Señor le respondió «Atiende a su ruego y nómbrales un rey».
Salmo Responsorial: 88
"Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor."
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte, caminará, Señor, a la luz de tu presencia; todo el día se alegran en tu nombre, son engrandecidos por tu fuerza salvadora. R.
Pues tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor nos haces triunfar. El Señor es nuestro escudo, el Santo de Israel nuestro rey.R.
Evangelio: Marcos 2, 1-12
"El Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados"
Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, corrió la voz de que estaba en casa. Acudieron tantos, que ya no había sitio ni siquiera junto a la puerta. Jesús se puso a anunciarles el mensaje. En ese momento le trajeron un paralítico entre cuatro. Pero como no podían llegar hasta Jesús a causa del gentío, levantaron el tejado de la casa donde estaba, y por el boquete que abrieron, descolgaron la camilla en que yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar para sus adentros: «¿Como se atreve a decir esto? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?» Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: «¿Por qué están pensando eso en su interior? ¿Qué es más fácil? Decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados” o decirle: “Levántate, recoge tu camilla y camina?” Pues ahora sabrán que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados». Entonces se dirigió al paralítico: «Levántate, recoge la camilla y vete a tu casa». El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios diciendo: «¡Nunca habíamos visto cosa igual!»
volver
Sábado 14 de Enero 2012
1 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Félix de Nola
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 9, 1-4.10.17-19; 10, 1a
"Este es Saúl, el hombre que gobernará a mi pueblo"
Había un hombre de la tribu de Benjamín, llamado Quis; era de gran valor. Tenía un hijo llamado Saúl, joven y de buena presencia; entre los israelitas no había ninguno más apuesto que él; era el más alto de todos y ninguno le llegaba al hombro. Un día se le perdieron las burras a Quis, y éste le dijo a su hijo Saúl: «Toma contigo uno de los criados y vete a buscar las burras». Recorrieron los montes de Efraín y la región de Salisá, pero no las encontraron; atravesaron el territorio de Saalín y no estaban allí; después la tierra de Benjamín, y tampoco las hallaron. Entonces se dirigieron a la ciudad donde vivía Samuel, el hombre de Dios. Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le dijo: «Ese es el hombre de quien te he hablado; él gobernará a mi pueblo». Saúl se acercó a Samuel, que se encontraba en la puerta de la ciudad, y le dijo: «Indícame, por favor, dónde está la casa del vidente». Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al lugar sagrado y quédate a cenar conmigo. Mañana temprano te despediré, después de decirte todo lo que está en tu corazón». Al día siguiente, muy temprano, Samuel tomó la aceitera y derramó aceite sobre la cabeza de Saúl. Después le besó y le dijo: «El Señor te ha ungido como jefe de Israel, su pueblo. Tú reinarás sobre el pueblo del Señor y lo librarás de los enemigos que le rodean».
Salmo Responsorial: 20
"De tu poder, Señor, se alegra el rey."
De tu poder, Señor, se alegra el rey, se alegra con el triunfo que le has dado. Le otorgaste lo que él tanto anhelaba, no rechazaste el ruego de sus labios.R.
Lo colmaste, Señor, de bendiciones, con oro has coronado su cabeza. La vida te pidió, tú se la diste, una vida por siglos duradera. R.
Tu victoria, Señor, le ha dado fama, lo has cubierto de gloria y de grandeza. Sin cesar le concedes tus favores y lo colmas de gozo en tu presencia. R.
Evangelio: Marcos 2, 13-17
"No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores"
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la muchedumbre lo seguía y él les hablaba. Al pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo de Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, porque era muchos los que seguían a Jesús. Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: «Por qué su maestro como y bebe en compañía de publicanos y pecadores?» Habiendo oído esto, Jesús les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores».
volver
Domingo 15 de Enero 2012
2 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Arnoldo Janssen, Fundador (1837-1909)
San Pablo, el Ermitaño
Lecturas Primera Lectura: I Samuel 3, 3b-10.19
"Habla, Señor, tu siervo te escucha"
En aquellos días, Samuel estaba durmiendo en el santuario del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel: «Samuel, Samuel». El respondió: «Aquí estoy». Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Respondió Elí: «No te he llamado, vuelve a acostarte». Y Samuel fue a acostarse. Pero el Señor lo llamó otra vez: «Samuel». Samuel se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado. Respondió Elí: «No te he llamado, hijo mío, acuéstate de nuevo». Samuel no conocía todavía al Señor, pues no se le había revelado la palabra del Señor. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Comprendió entonces Elí que era el Señor quien llamaba al joven, y le aconsejó: «Ve a acostarte, y si te llaman, respondes: Habla, Señor, que tu siervo escucha». Samuel fue y se acostó en su sitio. Vino el Señor, se acercó y lo llamó como las otras veces: «Samuel, Samuel». Samuel respondió: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.
Salmo Responsorial: 39
"Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad."
Puse toda mi esperanza en el Señor; él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito; puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios.R.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te escuchara; no pides holocaustos ni víctimas; entonces yo digo: «Aquí estoy», para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí. R.
Amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior. He proclamado tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes, Señor, que no me he callado. R.
Segunda Lectura: I Corintios 6, 13c-15a.17-20
"Sus cuerpos son miembros de Cristo"
Hermanos: El cuerpo no es para la lujuria, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Dios, por su parte, que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros con su poder. ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? En cambio, el que se une al Señor se hace un solo espíritu con él. Eviten la lujuria. Cualquier otro pecado cometido por el hombre queda fuera del cuerpo; pero el lujurioso peca contra su propio cuerpo. ¿O es que no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido de Dios y que habita en ustedes? No son ustedes sus propios dueños, porque han sido comprados ¡y a qué precio!; den, pues, gloria a Dios con su cuerpo.
Evangelio: Juan 1, 35-42
"Vieron dónde vivía y se quedaron con él"
En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos y, fijando los ojos en Jesús que pasaba, dijo: «Este es el cordero de Dios». Los dos discípulos lo oyeron decir esto y siguieron a Jesús. El se volvió hacia ellos y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?» Ellos contestaron: «¿Maestro, donde vives?». El les dijo: «Vengan lo verán». Se fueron con él, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; eran como las cuatro de la tarde. Uno de los dos que siguieron a Jesús por el testimonio de Juan era Andrés, el hermano de Simón Pedro. El primero a quien encontró Andrés fue a su hermano Simón, y le dijo:
«Hemos encontrado al Mesías» (que quiere decir Cristo). Y lo llevó a Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante te llamarás Cefas» (es decir Pedro).
volver
Lunes 16 de Enero 2012
2 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
Beata Juana María Condesa Lluch
San Marcelo, Papa
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 15, 16-23
"La obediencia vale más que el sacrificio. El Señor te ha rechazado como rey"
En aquel tiempo dijo Samuel a Saúl: «Deja que te comunique lo que el Señor me ha dicho esta noche». Saúl le dijo: «Habla». Continuó Samuel: «¿No es cierto que, a pesar de considerarte a ti mismo insignificante, eres el jefe de todas las tribus de Israel, y que el Señor te ungió como rey de Israel? El Señor te mandó a esta expedición ordenándote: “Vete y consagra al exterminio a esos pecadores amalecitas, y hazles la guerra hasta acabar con ellos”. ¿Por qué no has obedecido la orden del Señor? ¿Por qué te haz lanzado sobre el botín, haciendo lo que desagrada al Señor?» Respondió Saúl: «Yo he obedecido la orden del Señor. Fui a la expedición a la que él me mandó, traje a Agag, rey de Amalec y consagré al exterminio de los amalecitas. Sólo que la gente reservó del botín ovejas y vacas, lo mejor que estaba consagrado al exterminio, para ofrecérselo en sacrificio al Señor, tu Dios, en Guilgal». Samuel respondió: «¿Acaso no se complace más al Señor en la obediencia a su palabra que en holocaustos y sacrificios? La obediencia vale más que el sacrificio; y la docilidad, más que la grasa de corderos. La rebeldía es como un pecado de superstición; y la arrogancia, como un crimen de idolatría. Por haber rechazado la palabra del Señor, él te rechaza a ti como rey».
Salmo Responsorial: 49
"Al que rectifique su camino le mostraré la salvación de Dios."
No te reprendo por tus sacrificios, pues tus holocaustos están siempre ante mí; pero no aceptaré un novillo de tu casa, ni un cabrito de tus corrales. Al que rectifique su camino le mostraré la salvación de Dios. ¿Por qué recitas mis mandamientos y tienes siempre en tu boca mi alianza, tú que detestas la corrección y no tienes en cuenta mis palabras? Al que rectifique su camino le mostraré la salvación de Dios. Esos haces tú, ¿y me voy a quedar callado? ¿Piensas que soy como tú? Yo te acuso y te lo echo en cara. El que me ofrece un sacrificio de alabanza, es él que me da gloria; al que rectifique su camino yo le mostraré la salvación de Dios. Al que rectifique su camino le mostraré la salvación de Dios.
Evangelio: Marcos 2, 18-22
"Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar"
En una ocasión en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban fueron a decir a Jesús: «¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y en cambio los tuyos no?» Jesús les contestó: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras está con ellos el novio no tiene sentido que ayunen. Llegará un día en que el novio les será quitado y, entonces, ayunarán. Nadie cose un remiendo de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo hará encoger el vestido, lo nuevo hará encoger lo viejo, y el desgarrón se hará mayor. Y nadie guarda vino nuevo en odres viejos, porque el vino hará reventar los odres, y se perderán vino y odres; a vino nuevo, odres nuevos».
volver
Martes 17 de Enero 2012
2 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Blancos
Santoral
San Antonio Abad
San Genaro Sánchez Delgadillo
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 16, 1-13
"David fue ungido rey de Israel y el espíritu del Señor estuvo con él"
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo vas a estar llorando por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena de aceite tu cuerno y ponte en camino. Yo te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque me he elegido un rey entre sus hijos». Samuel preguntó: «¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata». El Señor le respondió: «Llevarás contigo una ternera y dirás: He venido a ofrecer un sacrificio al Señor. Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga». Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron preocupados a recibirlo, y le preguntaron: «¿Es para bien tu venida?» Les respondió: «Sí, es de paz; he venido para ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio». Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando se presentaron ante él, vio a Eliab y se dijo: «Seguramente éste es el ungido del Señor». Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su aspecto ni en su gran estatura, que yo lo he descartado. La mirada de Dios no es como la del hombre: el hombre ve las apariencias, pero el Señor ve el corazón». Después, Jesé llamó a Abinadab y le hizo pasar delante de Samuel, que dijo: «Tampoco es éste el elegido del Señor». Jesé hizo pasar a Samá, pero Samuel dijo lo mismo: «Tampoco es éste el elegido del Señor». Jesé hizo pasar a sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel le dijo: «A ninguno de éstos ha elegido el Señor». Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿Son éstos todos tus hijos?» El contestó: «Falta el más pequeño, que está pastoreando el rebaño». Samuel le dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que haya venido». Jesé mandó que lo trajeran. Era rubio, de hermosos ojos y de buena presencia. El Señor dijo: «Levántate y úngelo, porque es éste». Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en presencia de sus hermanos. A partir de aquel día el espíritu del Señor entró en David. Por su parte, Samuel se puso en camino y regresó a Ramá.
Salmo Responsorial: 88
"He encontrado a David, mi servidor."
Un día tú hablaste en visión y dijiste a tus fieles: «He otorgado mi ayuda a un guerrero, he encumbrado a un elegido de entre el pueblo. R.
He hallado a mi siervo David, y lo he ungido con mi óleo santo; mi mano estará siempre con él, mi brazo lo fortalecerá. R.
El me dirá: Tú eres mi padre, mi Dios, lo roca que me salva; y lo constituiré primogénito mío, el más grande entre los reyes de la tierra». R.
Evangelio: Marcos 2, 23-28
"El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado"
Un sábado pasaba Jesús a través de unos campos sembrados, y sus discípulos comenzaron a cortar espigas según pasaban. Los fariseos le dijeron: «¿Te das cuenta que hacen en sábado lo que no está permitido?» Jesús les respondió: «¿No han leído nunca lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre él y sus compañeros? ¿Cómo entró en la casa de Dios en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a los que lo acompañaban?» Y añadió Jesús: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Así que el Hijo del hombre también es señor del sábado».
volver
Miércoles 18 de Enero 2012
2 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Leobardo, Recluso
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 17, 32-33.37.40-51
"David venció a Goliat con una honda y una piedra"
En aquellos días dijo David a Saúl: «Que nadie se desanime a causa de ese filisteo. Tu siervo irá a pelear con él». Saúl le replicó: «Tú no puedes ir a pelear con ese filisteo, porque eres un muchacho, mientras que él es un guerrero desde su juventud». David le contestó: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las zarpas del oso, me librará de las manos de ese filisteo». Saúl le dijo: «Vete, y que el Señor te ayude». Tomó David su bastón, escogió en el arroyo cinco piedras pulidas, las puso en su morral y avanzó hacia el filisteo con la honda en la mano. El filisteo se iba acercando poco a poco a David y su escudero iba delante. A ver a David, se burló de él, porque era joven, rubio y de buena presencia. El filisteo dijo a David: «¿Soy acaso un perro, para que vengas contra mí con un bastón?» Y maldijo a David invocando a sus dioses. Después lo desafió: «Acércate, que yo daré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo». David le replicó: «Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina; pero yo voy contra ti en nombre del Señor todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado. Hoy mismo te entregará el Señor en mis manos, te mataré y te cortaré la cabeza. Y hoy mismo daré tu cadáver y los cadáveres de los filisteos como alimento a las aves del cielo y a las fieras del campo. Toda la tierra sabrá que Israel tiene un Dios; y toda esa multitud aprenderá que el Señor no salva con lanza ni con espada; porque él es Señor de la guerra y los entregará en nuestras manos». Cuando el filisteo comenzó a avanzar contra David, éste corrió a su encuentro, metió la mano en el morral y tomó una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y cayó de boca por tierra. Así, con la honda y la piedra, venció David al filisteo. Lo mató de un golpe, sin empuñar la espada. Corrió David hasta donde estaba el filisteo, le sacó la espada de la vaina, lo remató y le cortó la cabeza. Los filisteos, al ver muerto a su héroe, huyeron.
Salmo Responsorial: 143
"Bendito sea el Señor, mi Roca."
Bendito sea el Señor, mi Roca, que prepara mis manos para la batalla, mis dedos para el combate. R.
Mi aliado fiel y mi defensa, mi fortaleza y mi salvador, el que me protege y pone bajo mi dominio a los pueblos. R.
Te cantaré, Dios mío, un canto nuevo, para ti tocaré el arpa de diez cuerdas. Tú que das la victoria a los reyes, tú que salvas a tu siervo David, líbrame de la espada cruel. R.
Evangelio: Marcos 3, 1-6
"¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?"
En aquel tiempo entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano tullida. Lo estaban espiando para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al tullido: «Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado; hacer el bien o hacer el mal; salvar una vida o destruirla?» Ellos se quedaron callados. Mirándolos con ira y entristecido por la dureza de su corazón, dijo al hombre: «Extiende la mano». El la extendió y su mano quedó sana. En cuanto salieron, los fariseos se pusieron de acuerdo con los herodianos para planear el modo de acabar con él.
volver
Jueves 19 de Enero 2012
2 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San José Sebastián Pelczar (1842-1924)
San Juan de Ribera, Obispo
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 18, 6-9; 19, 1-7
"Saúl quería matar a David"
En aquellos días, cuando David regresaba de haber matado al filisteo, las mujeres de todos los poblados salían danzando y cantando al encuentro del rey Saúl al son alegre de tambores y panderos. Y las mujeres cantaban a coro: «Saúl mató a mil, David a diez mil». Saúl se irritó mucho por estas coplas, pues pensaba: «A David le atribuyen diez mil, y a mí tan sólo mil: ya sólo le falta ser rey» Desde entonces, Saúl miraba a David con rencor. Un día, Saúl comunicó a su hijo Jonatan y a sus servidores su intención de matar a David. Pero Jonatan, que quería mucho a David, fue a decírselo: «Mi padre Saúl trata de matarte. Así que ten cuidado mañana por la mañana; retírate a un lugar seguro y escóndete. Yo saldré y estaré al lado de mi padre por el campo donde tú estés. Hablaré de ti a mi Padre para ver lo que piensa y te informaré». Habló Jonatán a su padre en favor de David, y le dijo: «Que el rey no ofenda a su siervo David. El no te ha ofendido; al contrario, sus acciones te han sido muy útiles. Expuso su vida, mató al filisteo y el Señor dio una gran victoria a todo Israel. Tú mismo lo viste y te alegraste. ¿Por qué has de hacerte responsable de la muerte de un inocente matando a David sin motivo?» Saúl escuchó las palabras de Jonatán e hizo este juramento: «¡Juro por el Señor que no morirá!» Jonatán llamó a David y le contó todo esto; después lo llevó ante Saúl, y David estuvo a su servicio como antes.
Salmo Responsorial: 55
"En el Señor confío y nada temo."
Ten piedad de mí, Dios mío, que me acosan, me están atacando y oprimiendo todo el día. Todo el día me acosan mis adversarios, son muchos los que me atacan con altanería. R.
Has registrado en tu libro mi vida de fugitivo, has recogido mis lágrimas en tu cántaro. ¿Acaso no está todo registrado en tu libro? Mis enemigos retrocederán cuando te invoque: entonces sabré que Dios está de mi parte. R.
En Dios, en el Señor, cuya palabra alabo, en Dios confío y nada temo. ¿Qué podrá hacerme el hombre? En el Señor confío y nada temo. Mantengo, Dios mío, las promesas qué te hice: las cumpliré con acción de gracias. R.
Evangelio: Marcos 3, 7-12
"Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios».
Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran" En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a orillas del lago, seguido por una muchedumbre de galileos. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de Transjordania y de la región de Tiro y Sidón, acudió a él una gran multitud, al enterarse de lo que hacía. Como había mucha gente, encargó a sus discípulos que le consiguieran una barca para que no lo estrujaran. Pues había curado a muchos, y quienes tenían dolencias se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Jesús les prohibía enérgicamente que lo descubrieran.
volver
Viernes 20 de Enero 2012
2 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Sebastián, Mártir
Lecturas
Primera Lectura: I Samuel 24, 3-21
"No pondré la mano sobre el ungido del Señor"
En aquellos días, Saúl tomó consigo tres mil hombres elegidos de entre todo Israel, y marchó en busca de David y de su gente en dirección de las Rocas de las Cabras Monteses. Cuando llegó a los corrales de las ovejas que hay junto al camino, Saúl entró para satisfacer sus necesidades en una cueva que hay allí. David y sus hombres estaban en el fondo de la cueva. Los hombres de David le dijeron: «Mira, este es el día al que se refería el Señor, cuando te dijo: “Yo entrego a tu enemigo entre tus manos; trátale como te parezca”». David se levantó y cortó silenciosamente el borde del manto de Saúl. Después le remordió la conciencia por haber cortado el borde del manto de Saúl, y dijo a sus hombres: «Dios me libre de hacerle algún daño, porque él es el ungido del Señor». Con estas palabras contuvo David a sus hombres y no les permitió lanzarse contra Saúl. Saúl salió de la cueva y siguió su camino. Después David salió también de la cueva y se puso a gritar detrás de él: «¡Rey y señor mío!» Saúl miró hacia atrás, y David le hizo una gran reverencia y se postró. Después dijo a Saúl: «¿Por qué haces caso a la gente que dice que David busca tu ruina? Date cuenta de que hoy el Señor te puso en mis manos en la cueva. Me incitaron a matarte, pero yo te he respetado, pues pensé: “No alzaré mi mano contra el rey, porque es el ungido del Señor”. Mira, padre mío, mira el borde de tu manto en mi mano. Puesto que he cortado el borde de tu manto y no te he matado, reconoce y comprueba que no hay en mí maldad ni rebeldía, y que no he pecado contra ti. Tú es cambio, intentas a toda costa quitarme la vida. Que el Señor sea nuestro juez y que él me vengue de ti, pero yo no te tocaré. ¿Contra quién ha salido el rey de Israel? ¿A quien persigues? ¡A un perro muerto, a una pulga! Que el Señor juzgue y pronuncie sentencia entre nosotros dos. El examinará, defenderá mi causa y me librará de tu poder». Cuando David terminó de decir estas palabras a Saúl, éste preguntó: «¿Es ésa tu voz, David, hijo mío?»
Saúl se puso a llorar, y reconoció ante David: «Tú eres inocente y yo no, porque tú me has hecho el bien y yo te he hecho el mal. Hoy has demostrado que te portas bien conmigo, pues el Señor me puso en tus manos y no me mataste. Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo deja continuar tranquilo su camino? Que el Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo. Ahora reconozco que tú serás rey y que el reino de Israel será estable en tus manos».
Salmo Responsorial: 56
"Misericordia, Dios mío, misericordia."
Ten piedad de mí, Dios mío, pues me refugio en ti; a la sombra de tus alas me refugio hasta que pase la calamidad. R.
Invoco al Dios Altísimo, al Dios que actúa en mi favor. Me salvará desde el cielo, confundirá a los que me atacan; Dios enviará su amor y su fidelidad.R.
Muestra, Dios mío, tu grandeza en los cielos, y tu gloria sobre toda la tierra, pues tu amor llega hasta el cielo, hasta las nubes tu fidelidad.R.
Evangelio: Marcos 3, 13-19
"Jesús llamó a los que él quiso para que se quedaran con él"
En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que él quiso y se acercaron a él. Designó entonces a doce, a los que llamó apóstoles para que estuvieran con él y para mandarlos a predicar con poder de expulsar a los demonios. Designó a estos Doce: A Simón, al cual dio el sobrenombre de Pedro; a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges, es decir hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el que lo entregó.
volver
Sábado 21 de Enero 2012
2 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Rojos
Santoral
Santa Inés, Virgen y Mártir
Lecturas
Primera Lectura: II Samuel 1, 1-4.11-12.17.19.23-27
"¿Por qué cayeron los valientes en medio de la batalla?"
En aquellos días, después la muerte de Saúl, David, que había vuelto de derrotar a los amalecitas, estuvo dos días en Sicelag. Al tercer día, llegó un hombre del campamento de Saúl, con los vestidos rotos y la cabeza cubierta de polvo. Al llegar donde estaba David, se postró en señal de reverencia. David le preguntó: «De dónde vienes?» El respondió: «Vengo huyendo del campamento de Israel». David insistió: «¿Qué ha pasado? Cuéntamelo». El respondió: «Los que luchaban huyeron; muchos cayeron y murieron. Murieron también Saúl y su hijo Jonatán». Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron todos los que estaban con él. Hicieron duelo, llorando y ayunando hasta la noche por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, que habían caído a espada. Entonces David entonó esta lamentación por Saúl y por su hijo Jonatán: «¡Ay, Israel! ¡Tu gloria ha sido herida sobre tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes! ¡Saúl y Jonatán, tan amados y queridos! No se separaron ni en la vida ni en la muerte, eran más veloces que águilas, más fuertes que leones. Hijas de Israel, lloren por Saúl, que tan lujosamente las vestía de lino y recubría con adornos de oro sus vestidos.¡Cómo han caído los héroes en medio del combate! ¡Jonatán, herido en tus montañas! ¡Qué angustia me ahoga, hermano mío, Jonatán! ¡Cómo te quería! Tu amor era para mí más dulce que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido los guerreros!»
Salmo Responsorial: 79
"Señor, vuelve tus ojos a nosotros."
Pastor de Israel, escucha, tú que conduces a José como un rebaño, tú que te sientas sobre los querubines, resplandece ante Efraín, Benjamín y Manasés. Despierta tu poder y ven a salvarnos. R.
Señor, Dios todopoderoso, ¿hasta cuándo estarás indignado mientras tu pueblo te suplica? Como pan les diste a comer lágrimas, les diste a beber lágrimas en abundancia; nos hiciste objeto de burla entre nuestros vecinos, y nuestros enemigos se ríen de nosotros. R.
Evangelio: Marcos 3, 20-21
"Sus parientes decían que se había vuelto loco"
En aquel tiempo, Jesús regresó a casa, y de nuevo se reunió tanta gente que no podían ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron para llevárselo, pues decían que estaba trastornado.
volver
Domingo 22 de Enero 2012
3 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
Beata Laura Vicuña
Beato Ladislao Batthyány-Strattmann
San Vicente de Zaragoza, Mártir
Lecturas
Primera Lectura: Jonás 3, 1-5.10
"Los habitantes de Nínive se arrepintieron de su mala conducta"
En aquellos días, vino de nuevo la palabra del Señor a Jonás: «Vete ahora mismo a Nínive, la gran capital, y proclama allí lo que yo te diré». Jonás partió de inmediato a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme; se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás entró en la ciudad y caminó durante todo un día, pregonando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida».Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y todos, desde el más grande hasta el más pequeño, se vistieron con ropa de penitencia. Al ver Dios lo que hacían y cómo se habían convertido, se arrepintió y no llevó a cabo el castigo con que los había amenazado.
Salmo Responsorial: 24
"Muéstrame, Señor, tus caminos."
Muéstrame, Señor, tus caminos, muéstrame tus sendas. Guíame en tu verdad; enséñame, pues tú eres el Dios que me salva.R.
Acuérdate, Señor, de que tu ternura y tu amor son eternos; acuérdate de mí, por tu amor, por tu bondad, Señor.R.
El Señor es bueno y recto y señala el camino a los pecadores; guía por la senda del bien a los humildes, les enseña el camino.R.
Segunda Lectura: I Corintios 7, 29-31
"Este mundo que vemos es pasajero"
Hermanos: Les digo esto: el tiempo se termina. En lo que falta, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo pasa.
Evangelio: Marcos 1, 14-20
"Arrepiéntanse y crean en el Evangelio"
Después del arresto de Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea proclamando la buena noticia de Dios. Decía: «El plazo se ha cumplido el. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio». Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que estaban echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres».Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan. Estaban en la barca reparando las redes. Jesús los llamó también; y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con sus trabajadores, se fueron con él.
volver
Lunes 23 de Enero 2012
3 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Idelfonso, Arzobispo de Toledo
Lecturas
Primera Lectura: II Samuel 5, 1-7.10
"Tú serás el pastor de mi pueblo Israel"
En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron a David, en Hebrón, y le dijeron: «Somos de tu misma carne y sangre. Ya antes, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien guiabas a Israel. El Señor te ha dicho: “Tú apacentarás a mi pueblo; tú serás el jefe de Israel”». Vinieron, pues, los ancianos de Israel a Hebrón, donde estaba el rey. David hizo con ellos un pacto en Hebrón ante el Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. David tenía treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó sobre Judá siete años y medio; y en Jerusalén, treinta y tres años. En total, su reinado duró cuarenta años. David y sus hombres marcharon a Jerusalén para atacar a los jebuseos que habitaban aquella tierra, y éstos le dijeron: «No entrarás aquí: los ciegos y los cojos bastarán para rechazarte». (Era una manera de decir que David no entraría). Pero David conquistó la fortaleza de Sión, es decir la ciudad de David. David se hacía cada vez más fuerte, y el Señor, Dios todopoderoso, estaba con él.
Salmo Responsorial: 88
"Contará con mi amor y mi lealtad."
Un día tú hablaste en visión y dijiste a tus fieles: «He otorgado mi ayuda a un guerrero, he encumbrado a un elegido de entre el pueblo. R.
He hallado a mi siervo David, y lo he ungido con mi óleo santo; mi mano estará siempre con él, mi brazo lo fortalecerá. R.
Mi fidelidad y mi amor estarán con él, en mi nombre triunfará: le he dado poder sobre el mar y los ríos. R.
Evangelio: Marcos 3, 22-30
"Satanás ha sido derrotado"
En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían: «Tiene dentro a Belzebú» Y añadían: «Con el poder del príncipe de los demonios expulsa a los demonios». Jesús los llamó y les puso estas comparaciones: «¿Como puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede permanecer. Si una familia está dividida contra sí misma, esa familia no puede permanecer. Si Satanás se ha rebelado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que está llegando a su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al fuerte; sólo entonces podrá saquear su casa. Les aseguro que todo se les podrá perdonar a los hombres, los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás; será considerado culpable para siempre». Decía esto porque lo acusaban por estar poseído por un espíritu inmundo.
volver
Martes 24 de Enero 2012
3 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Blancos
Santoral
San Francisco de Sales, Obispo de Ginebra
Lecturas
Primera Lectura: II Samuel 6, 12-15.17-19
"Entre la alegría general, David llevó el arca a Jerusalén"
En aquellos días David fue a casa de Obededom, donde estaba el arca de la alianza, y la transportó con gran alborozo a la Ciudad de David. Cuando habían dado seis pasos los que llevaban el arca, él sacrificó un toro y un becerro gordo.David danzaba con todas sus fuerzas ante el Señor, ceñido con una especie de mandil de lino que usaban los sacerdotes. David y toda la casa de Israel conducían el arca del Señor con aclamaciones de júbilo y al son de las trompetas. Llevaron el arca del Señor y la colocaron en su sitio, en medio de la tienda que David había mandado levantar. Luego, David ofreció al Señor holocaustos y sacrificios de acción de gracias, y cuando terminó David bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos; luego repartió a todo el pueblo, a cada hombre y a cada mujer de Israel, un pan, un trozo de carne asada y un pastel de pasas. Después se fueron todos, cada uno a su casa.
Salmo Responsorial: 23
"El Señor es el rey de la gloria."
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria!R.
Y ¿quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso, el Señor poderoso en la batalla.R.
¡Puertas, ábranse de par en par; agrándese, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria! R.
Y ¿quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos, es el rey de la gloria. R.
Evangelio: Marcos 3, 31-35
"El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre"
En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: «Allí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan». El les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».
volver
Miércoles 25 de Enero 2012
Conversión de San Pablo
Ornamentos Blancos
Santoral
Fiesta de la Conversión de San Pablo
Lecturas
Primera Lectura: Hechos 22, 3-16
"Levántate, recibe el bautismo que por la invocación del nombre de Jesús lavará tus pecados"
En aquellos días, Pablo dijo al pueblo: «Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me eduqué en esta ciudad. Mi maestro fue Gamaliel; él me instruyó en la fiel observancia de la ley de nuestros antepasados; siempre he defendido con pasión las cosas de Dios, como ustedes hoy. Yo perseguí a muerte el camino cristiano, encadenando y encarcelando a hombres y mujeres. Y de ello pueden dar testimonio el sumo sacerdote y todos los miembros del Consejo. Después de recibir de ellos mismos cartas de presentación para los hermanos, me dirigía a Damasco, con ánimo de traer encadenados a Jerusalén a los creyentes que allí hubiera, para que fueran castigados. Iba, pues, camino de Damasco, y cuando ya estaba cerca de la ciudad, hacia el mediodía, de repente brilló a mi alrededor una luz cegadora venida del cielo; caí al suelo, y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Yo respondí: «¿Quién eres, Señor?» Me contestó: «Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues». Los que venían conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo pregunté: «¿Qué debo hacer, Señor?» El Señor me respondió: «Levántate y vete a Damasco; allí te dirán lo que debes hacer». Como no veía nada, debido al resplandor de aquella luz, entré en Damasco de la mano de mis compañeros. Un cierto Ananías, varón piadoso según la ley y muy respetado por todos los judíos que allí vivían, vino a verme y me dijo: «Hermano, Saulo, recobra la vista». Y en aquel mismo instante recobré la vista y vi a Ananías. El añadió: «El Dios de nuestros antepasados te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que veas al Justo y oigas su voz. Porque serás testigo suyo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. No pierdas tiempo, ahora; levántate, recibe el bautismo, y purifícate de tus pecados invocando su nombre».
Salmo Responsorial: 116
"Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio."
Que alaben al Señor todos los pueblos, que todas las naciones lo festejen. R.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre.R.
Evangelio: Marcos 16, 15-18
"Vayan al mundo y proclamen el Evangelio"
En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, y les dijo: «Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará, pero el que no crea, se condenará. A los que crean, les acompañarán estas señales: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán en lenguas nuevas, cogerán serpientes con sus manos, y, aunque beban un veneno, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos sanarán».
volver
Jueves 26 de Enero 2012
3 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Blancos
Santoral
San Timoteo, Obispo y Mártir
Lecturas
Primera Lectura: II Timoteo 1,1-8
"Refrescando la memoria de tu fe sincera"
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría, refrescando la memoria de tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y que estoy seguro que tienes también tú. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.
Salmo Responsorial: 95
"Dios le dará el trono de su padre David."
Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.
Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente." R.
Evangelio: Lucas 10,1-9
"La mies es abundante y los obreros pocos"
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Miras que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, por que el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios.""
volver
Viernes 27 de Enero 2012
3 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
Enrique de Ossó (1840-1896)
Santa Angela de Merici
Lecturas
Primera Lectura: II Samuel 11, 1-4a.5-10a.13-17
"Pon a Urías en el sitio más peligroso para que lo maten"
En la época del año en que los reyes acostumbran ir a la guerra, David envió a Joab, a sus oficiales y a todo Israel a devastar la región de los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras, David se quedó en Jerusalén. Un atardecer, paseando por la terraza del palacio después de la siesta, vio a una mujer bañándose; era muy hermosa. David mandó preguntar quién era aquella mujer, y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Elián, esposa de Urías, el hitita». David mandó a unos que se la trajesen y durmió con ella. La mujer quedó embarazada y mandó a decir a David: «Estoy embarazada».
Entonces David envió este mensaje a Joab: «Mándame a Urías, el hitita». Joab se lo mandó. Cuando llegó Urías, David le pidió noticias sobre Joab, el ejército y por el estado de la guerra. Luego le dijo: «Anda a tu casa y lávate los pies». Salió Urías del palacio y en seguida le llevaron un regalo de parte del rey. Pero Urías durmió a la puerta del palacio con los guardias de su señor y no fue a su casa. Avisaron a David que Urías no había ido a su casa. Al día siguiente, David lo invitó a comer y beber con él, y Urías se emborrachó. Al anochecer salió para acostarse con los guardias de su señor, y no fue a su casa. A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la envió con el propio Urías. Decía en ella: «Pon a Urías en primera línea, en el punto más duro de la batalla, y déjenlo solo para que lo hieran y muera». Joab, que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los defensores más aguerridos. Los de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab y murieron algunos del ejército de David; y murió también Urías, el hitita.
Salmo Responsorial: 50
"Misericordia, Señor, hemos pecado."
Ten piedad de mí, Dios mío, por tu amor, por tu inmensa compasión, borra mi culpa; lava del todo mi maldad, limpia mi pecado.R.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado; contra ti, contra ti solo pequé; hice lo que tú detestas.R.
Por eso eres justo cuando dictas sentencia e irreprochable cuando juzgas. Yo soy culpable desde que nací, pecador desde que me concibió mi madre.R.
Hazme sentir el gozo y la alegría y se alegrarán los huesos quebrantados. Aparta tu vista de mis pecados, borra todas mis culpas.R.
Evangelio: Marcos 4, 26-34
"El hombre siembra su campo, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece"
En aquel tiempo decía Jesús a la gente: «Sucede con el Reino de los cielos lo mismo que con el grano que un hombre echa en la tierra. No importa que él esté dormido o despierto, que sea de día o de noche. El grano germina y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da fruto por sí misma: primero un tallo, luego la espiga, después el trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto está a punto, en seguida se corta con la hoz, porque ha llegado la cosecha» Dijo también: «¿Con qué comparemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo expondremos? Sucede con él lo que con un grano de mostaza. Cuando se siembra en la tierra, es el más pequeña de todas las semillas. Pero, una vez sembrada, crece, se hace la mayor de todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra». Con muchas parábolas como éstas Jesús les anunciaba el mensaje, adaptándose a su capacidad de entender. No les decía nada sin parábolas. A sus discípulos, sin embargo, les explicaba todo en privado.
volver
Sábado 28 de Enero 2012
3 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Blancos
Santoral
San José Freinademetz (1852-1908)
Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia
Lecturas
Primera Lectura: II Samuel 12, 1-7a.10-17
"He pecado contra el Señor"
En aquellos días, el Señor envió al profeta Natán, que se presentó a David y le dijo: «Había dos hombres en una ciudad: uno rico y otro pobre. El rico tenía muchas ovejas y vacas; el pobre sólo tenía una oveja que había comprado; la había criado y ella había crecido con él y con sus hijos; comía de su comida, bebía de su vaso y dormía junto a él; era como una hija para él. Un día llegó un visitante a casa del rico, y éste no quiso sacrificar ni sus ovejas ni sus vacas para servir al viajero, sino que se apoderó de la oveja del pobre y la preparó para el huésped». David se enfureció contra aquel hombre, y dijo a Natán: «Verdad de Dios que el que hizo tal cosa merece la muerte, y pagará cuatro veces el valor de la oveja por haber hecho esto y haber actuado sin piedad». Entonces Natán dijo a David: «¡Ese hombre eres tú! Por eso te dice el Señor: “Por tanto, la espada no se apartará nunca de tu casa, por haberme despreciado y haberte apoderado de la mujer de Urías, el hitita. Yo haré que el mal te venga de tu propia familia; ante tus propios ojos tomaré a tus mujeres y se las daré a tu prójimo para que se acueste con ellas a la luz del sol que nos alumbra. Tú lo has hecho en secreto, pero yo lo haré a la vista de todo Israel y a la luz del sol que nos alumbra». David reconoció ante Natán: «He pecado contra el Señor». Natán le respondió: «El Señor perdona tu pecado. No morirás. Pero, por haber ultrajado al Señor de este modo, morirá el hijo que te ha nacido». Y Natán se fue a su casa. El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y se puso muy enfermo. David rogó a Dios por el niño: ayunó, se retiró y pasó la noche acostado en el suelo. Los ancianos de su casa le insistieron para que se levantará del suelo, pero él no quiso ni tomó alimento alguno con ellos.
Salmo Responsorial: 50
"Crea en mí, Dios mío, un corazón limpio."
Crea en mí, Dios mío, un corazón limpio, renueva dentro de mí un espíritu firme; no me arrojes de tu presencia, no retires de mí tu santo espíritu.R.
Devuélveme la alegría de tu salvación, fortaléceme con tu espíritu generoso; enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores se convertirán a ti. R.
Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu fidelidad. Abre, Señor, mis labios y mi boca proclamará tu alabanza.R.
Evangelio: Marcos 4, 35-41
"¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el agua obedecen?"
Aquel día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Ellos dejaron a la gente y lo llevaron en la barca, tal como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se desató entonces un fuerte viento y las olas entraban en la barca hasta casi llenarla de agua. Jesús estaba en la popa, dormido sobre un cojín. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» El se levantó, ordenó calmarse al viento y dijo al lago: «¡Cállate, enmudece!» El viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: «¿Por qué son tan cobardes? Todavía no tienen fe?» Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Quién es éste, que hasta el viento y el agua lo obedecen?»
volver
Domingo 29 de Enero 2012
4 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
San Sabiniano, Mártir
Lecturas
Primera Lectura: Deuteronomio 18, 15-20
"Les daré un profeta y pondré mis palabras en su boca"
En aquellos días, habló Moisés al pueblo diciendo: «El Señor tu Dios suscitará en medio de tus hermanos un profeta como yo. A él lo escucharán. Es lo que pediste al Señor tu Dios en el Horeb: “No quiero escuchar más la voz del Señor mi Dios, ni quiero volver a ver aquel gran fuego, para no morir”. El Señor me respondió: “Dicen bien; yo suscitaré en medio de sus hermanos un profeta como tú; pondré mis palabras en su boca y él les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo mismo le pediré cuentas. Pero el profeta que tenga el atrevimiento de anunciar en mi nombre lo que yo no le haya mandado decir o hable en nombre de otros dioses, morirá”».
Salmo Responsorial: 94
"Señor, que no seamos sordos a tu voz."
Vengan, cantemos alegres al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva; entremos en su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.
Entremos, postrémonos para adorarlo, arrodillémonos ante el Señor, que nos ha hecho. Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, ovejas que él apacienta. R.
Ojalá escuchen hoy su voz!: «No endurezcan su corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto, cuando me tentaron sus antepasados, y me pusieron a prueba, a pesar de haber visto mis obras». R.
Segunda Lectura: I Corintios 7, 32-35
"La mujer soltera se preocupa de las cosas del Señor"
Hermanos: Quiero que estén libres de preocupaciones. Y mientras el soltero está en situación de preocuparse de las cosas del Señor y de cómo agradar a Dios, el casado debe preocuparse de las cosas de esta vida y de cómo agradar a su esposa, y por eso está dividido. En la misma forma, la mujer sin marido y la soltera están en situación de preocuparse de las cosas del Señor, consagrándose a él en cuerpo y alma. La casada, en cambio, se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradar a su esposo. Les digo esto no para ponerles una trampa, sino para su provecho, teniendo en cuenta lo que es noble y facilita la dedicación plena al Señor.
Evangelio: Marcos 1, 21-28
"No enseñaba como los escribas, sino con autoridad"
En aquel tiempo llegó Jesús a Cafarnaún y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar a la gente que estaba admirada de su enseñanza, porque enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: «¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús le ordenó: «¡Cállate y sal de ese hombre!»El Espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un alarido, salió de él. Todos quedaron asombrados y se decían unos a otros: «¿Qué es ésto? ¡Una doctrina nueva llena de autoridad! ¡Manda incluso a los espíritus inmundos y éstos lo obedecen!» Y muy pronto se extendió su fama por toda la región de Galilea.
volver
Lunes 30 de Enero 2012
4 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
Santa Martina, Virgen y Mártir
Lecturas
Primera Lectura: II Samuel 15, 13-14.30; 16, 5-13a
"Huyamos de Absalón. Dejen que Semeí me maldiga, porque se lo ha ordenado el Señor"
En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: «Los israelitas se han puesto de parte de Absalón». Entonces, David dijo a los servidores que estaban con él en Jerusalén: «Huyamos pronto; porque si no, no podremos escapar de Absalón. Salgamos a toda prisa, no sea que se apresure, nos sorprendan y nos cause una gran desgracia, pasando a cuchillo a la ciudad». David subía llorando la cuesta de los Olivos; iba con la cabeza cubierta y los pies descalzos, y todo el pueblo que lo acompañaba subía también con la cabeza cubierta y llorando. Cuando llegaron a Bajurín, un hombre de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guera, salió echando maldiciones, y arrojando piedras a David y a todos sus servidores, mientras todos los soldados iban al lado del rey. Semeí lo maldecía así: «¡Vete, vete, hombre sanguinario y malvado!. El Señor te ha castigado por todas las muertes de la familia de Saúl, cuyo trono has usurpado, y ha puesto el trono en manos de tu hijo Absalón. Ahí tienes la desgracia que mereces, porque eres un hombre sanguinario». Entonces Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: «¿Por qué se ha de poner a maldecir a mi señor ese perro muerto? Déjame que vaya y le corte la cabeza». Pero el rey dijo: «¡No se entrometan en mis asuntos, hijos de Seruyá! Si el Señor le ha mandado que maldiga a David, nadie puede reprochárselo». Y añadió David a Abisay y a todos sus servidores: «Si hasta mi propio hijo intenta matarme, con mayor razón lo hará este hijo de Benjamín. Déjenlo que me maldiga, a lo mejor el Señor se lo ha ordenado. Tal vez el Señor vea mi dolor y cambie en bendición está maldición de hoy. Y David y sus hombres continuaron su camino.
Salmo Responsorial: 3
"Levántate, Señor, sálvame."
Señor, ¡cuántos son mis enemigos, cuántos los que se levantan contra mí! ¡Cuántos los que dicen de mí: «Ya no lo protege Dios!» R.
Pero tú, Señor, eres mi escudo protector, tú eres mi gloria, me haces salir vencedor. Clamo al Señor gritando, y él me responde desde su monte santo. R.
Puedo acostarme, dormir y despertar, porque el Señor me sostiene. No temo a esa multitud innumerable que me acorrala por todas partes.R.
Evangelio: Marcos 5, 1-20
"Espíritu inmundo, sal de este hombre"
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, le salió al encuentro de entre los sepulcros un hombre poseído por un espíritu impuro. Vivía entre los sepulcros y nadie podía sujetarlo ni siquiera con cadenas. Muchas veces lo habían sujetado con argollas y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado las argollas; nadie podía dominarlo. Se pasaba días y noches entre los sepulcros y por la montaña gritando y golpeándose con piedras. Al ver a Jesús desde lejos, vino corriendo y se postró ante él, gritando con todas sus fuerzas: «¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes». Es que Jesús le estaba diciendo: «Espíritu impuro, sal de este hombre». Entonces le preguntó: «¿Cómo te llamas?» El le respondió: «Legión es mi nombre, porque somos muchos». Y le rogaba insistentemente que no los echara fuera de la región. Había allí una gran cantidad de cerdos, que estaban buscando alimento al pie de la montaña, y los demonios rogaron a Jesús: «Envíanos a los cerdos para entremos en ellos».Les permitió Jesús y los espíritus impuros salieron para entrar en los cerdos, que se lanzaron al lago desde lo alto del barranco, y los cerdos, que eran unos dos mil, se ahogaron en el lago. Los que cuidaban a los cerdos huyeron y lo contaron tanto en la ciudad como en los alrededores. La gente fue a ver lo que había sucedido. Llegaron donde estaba Jesús y, al ver que el demonio que había tenido la legión estaba sentado, vestido y en su sano juicio, se llenaron de temor. Los testigos les contaron lo ocurrido con el endemoniado y con los cerdos. Entonces comenzaron a suplicarle que se alejara de su territorio. Al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía que lo dejara ir con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa con los tuyos, y cuéntales todo lo que el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido compasión de ti». El se fue y empezó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho con él, y todos se quedaban maravillados.
volver
Martes 31 de Enero 2012
3 Semana del Tiempo Ordinario
Ornamentos Verdes
Santoral
Beato Luis Talamoni
San Juan Bosco, Fundador de los Salesianos
Lecturas
Primera Lectura: II Samuel 18, 9-10.14b.24-25a.30; 19, 1-4
"Hijo mío, Absalón, ojalá hubiera muerto yo en tu lugar"
En aquellos días, Absalón se enfrentó frente a frente con los hombres de David; iba montado en una mula y, al meterse la mula bajo las ramas de una frondosa encina, la cabeza de Absalón se atoró en las ramas de la encina y quedó colgado en el aire, mientras la mula que montaba siguió corriendo. Lo vio uno y le fue a avisar a Joab: «Acabo de ver a Absalón colgando de una encina». Joab tomó tres flechas y se las clavó en el corazón a Absalón. David estaba en Jerusalén sentado entre las dos puertas de entrada. El centinela, instalado en el mirador que está encima de la puerta de la muralla, levantó la vista y vio que un hombre venía corriendo solo. Le gritó al rey para avisarle. El rey le contestó: «Si viene solo, es que trae buenas noticias. Retírate y quédate aquí». El se retiró a un lado y se quedó allí. El hombre que venía corriendo, que era un etíope, llegó a donde estaba David y dijo: «Traigo buenas noticias a mi señor, el rey. Dios te ha hecho justicia librándote de todos los que se habían rebelado contra ti». El rey le preguntó: «¿Está bien mi hijo Absalón?» Respondió el etíope: «Que acaben como él los enemigos del rey, y todos los que se rebelen contra ti». El rey se estremeció y, subiendo al mirador que está encima de la puerta de la ciudad, rompió a llorar, diciendo: «¡Hijo mío, Absalón; hijo, hijo mío, Absalón! ¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar, Absalón, hijo mío!» Informaron a Joab que el rey estaba inconsolable por la muerte de Absalón. Y aquel día la victoria se convirtió en duelo para todo el ejército, cuando se enteraron de que el rey estaba inconsolable por su hijo. Por ello las tropas entraron a la ciudad furtivamente, como entra avergonzado un ejército que ha huido de la batalla.
Salmo Responsorial: 85
"Protégeme, Señor, porque te amo."
Hazme caso, Señor, escúchame, que soy humilde y necesitado; protege mi vida, pues soy un fiel tuyo; tú eres mi Dios, salva a tu siervo que confía en ti. R.
Ten piedad de mí, Señor, pues te invoco todo el día; colma de alegría a tu siervo, pues en ti, Señor, me refugio.R.
Tú eres, Señor, bueno e indulgente, lleno de amor con todos los que te invocan. Escucha mi oración, Señor, atiende mi súplica. R.
Evangelio: Marcos 5, 21-43
"¡Oyeme, niña; levántate!"
Al regresar Jesús a la otra orilla, se le aglomeró mucha gente mientras él permanecía junto al lago. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies, y le suplicaba con insistencia, diciendo: «Mi niña está agonizando; ven a poner las manos sobre ella para que sane y viva». Jesús se fue con él. Mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con los médicos, que había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno y más bien había empeorado, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues se decía: “Si logro tocar aunque sea su manto, quedaré sana”. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y sintió que había quedado sana. Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta en medio de la gente y preguntó: «¿Quién ha tocado mi ropa?»
Sus discípulos le contestaron: «Ves que la gente te está apretujando ¿y preguntas quién te ha tocado?» Pero él miraba alrededor a ver si descubría a la que lo había hecho. La mujer, entonces, asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le contó la verdad. Jesús le dijo:
«Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz; estás liberada de tu mal». Todavía estaba hablando cuando llegaron unos de la casa del jefe de la sinagoga diciendo: «Tu hija ha muerto; no sigas molestando al Maestro». Pero Jesús, que oyó la noticia, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta con que sigas creyendo». Y sólo permitió que lo acompañaran Pedro, Santiago, y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y, al ver el tumulto, unos que lloraban y otros que daban grandes gritos, entró y les dijo: «¿Por qué este tumulto y estos llantos? La niña no ha muerto; está dormida». Pero ellos se burlaban de él. Entonces Jesús echó fuera a todos, tomó consigo al padre de la niña, a la madre y a los que lo acompañaban, y entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y de dijo: «Talitha Kum» (que significa: Niña, a ti te hablo, levántate). La niña se levantó al instante y se puso a caminar, pues tenía doce años. Ellos se quedaron totalmente admirados. Y él les mandó con insistencia que nadie se enterara de lo sucedido, y les indicó que dieran de comer a la niña.
volver