Febrero
16 de Febrero
Lectura del libro del Levítico
13,
1-2.44-46
El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
"Cuando
alguno tenga en la piel un tumor, una úlcera o mancha
reluciente, y se le forme en la piel una llaga como de lepra será
llevado al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos sacerdotes. Se
trata de un leproso, y el sacerdote lo declarará impuro.
El
leproso llevará las vestiduras rasgadas, los cabellos
revueltos y la barba rapada, e irá gritando: "¡Impuro,
impuro!" Mientras le dure la lepra, será impuro. Vivirá
aislado y tendrá su morada fuera del campamento".
Palabra
de Dios.
Te alabamos, Señor.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 31, 1-2.5.11
Perdona, Señor, nuestros pecados.
Dichoso el que fue absuelto de su culpa y a quien se perdonó
su pecado. Dichoso el hombre a quien el Señor no le tiene en
cuenta su falta y en cuyo espíritu no hay engaño.
Perdona,
Señor,
nuestros pecados.
Pero reconocí ante ti mi pecado, no te oculté mi
falta; pensé: "Confesaré al Señor mis
culpas". Y tú perdonaste mi falta y mi pecado.
Perdona,
Señor, nuestros pecados.
Alégrense, justos, y regocíjense con el Señor,
den gritos de felicidad los rectos de corazón.
Perdona,
Señor, nuestros pecados.
Segunda Lectura
Sean imitadores míos como yo lo soy de
Cristo
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
10, 31-33; 11, 1
Hermanos: Ya coman, ya beban, o hagan cualquier otra cosa, háganlo
todo para gloria de Dios. Y no sean ocasión de pecado ni para
judíos, ni para paganos, ni para la Iglesia de Dios; hagan
como yo, que procuro dar gusto a todos en todo, sin buscar mi propio
interés, sino el de los demás, para que se salven.
Traten de imitarme, como yo imito a Cristo.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
1, 40-45
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso y le
suplicó de rodillas:
"Si quieres, puedes
limpiarme".
Jesús, compadecido, extendió la
mano, lo tocó y le dijo:
"¡Quiero, queda
limpio!"
Inmediatamente le desapareció la lepra y
quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó
con severidad:
"No se lo digas a nadie; vete, preséntate
al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó
Moisés, para que les conste que has quedado sano".
El,
sin embargo, tan pronto como se fue, comenzó a divulgar
entusiasmado lo ocurrido, de modo que Jesús no podía ya
entrar abiertamente en ninguna ciudad. Tenía que quedarse
fuera, en lugares solitarios, y aún así seguían
acudiendo a él de todas partes.
17 de Febrero
Lectura del libro del Génesis
4,
1-15.25
El hombre se unió a Eva, su mujer; ella concibió y
dio a luz a Caín; y dijo:
"¡He tenido un varón
gracias al Señor!"
Después tuvo a Abel, hermano
de Caín. Abel se hizo pastor, y Caín agricultor.
Pasado
algún tiempo, Caín presentó al Señor una
ofrenda de los frutos de la tierra. Abel le ofreció también
las primeras crías de su rebaño y hasta su grasa.
El
Señor se fijó en Abel y su ofrenda, más que en
Caín y la suya. Entonces Caín se enfureció mucho
y andaba cabizbajo.
El Señor le dijo:
"¿Por
qué te enfureces? Por qué andas cabizbajo? Si obraras
bien, llevarías bien alta la cabeza; pero si obras mal, el
pecado acecha a tu puerta y te acosa, aunque tú puedes
dominarlo".
Caín propuso a su hermano Abel que fueran
al campo, y, cuando estaban allí, se lanzó contra su
hermano Abel y lo mató.
El Señor preguntó a
Caín:
"¿Dónde está tu hermano?"
Caín respondió:
"No lo sé; ¿soy
yo acaso el guardián de mi hermano?"
Entonces el
Señor le contestó:
"¿Qué es lo
que has hecho? La sangre de tu hermano me grita desde la tierra. Por
eso te maldice esa tierra, que ha abierto su boca para beber la
sangre de tu hermano que acabas de derramar. Cuando cultives la
tierra, no te dará ya sus frutos. Y serás un vagabundo
y fugitivo en la tierra".
Caín contestó al
Señor:
"Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
Tú me echas de este suelo, y tengo que ocultarme de tu vista;
seré un vagabundo y fugitivo en la tierra, y el que me
encuentre me matará".
El Señor le dijo:
"El
que mate a Caín será castigado siete veces".
Y
el Señor puso una marca a Caín, para que no lo matara
quien se encontrara con él.
Adán volvió a
unirse a su mujer, y ésta dio a luz un hijo a quien puso por
nombre Set, pues se dijo:
"Dios me ha dado otro vástago
en lugar de Abel, a quien mató Caín".
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 49, 1.8.16bc-17.20-21
Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza.
El Señor, el Dios de los dioses, habla y convoca a la
tierra desde oriente a occidente. No te reprendo por tus sacrificios,
pues tus holocaustos están siempre ante mí.
Ofrece
al Señor un sacrificio de alabanza.
¿Por qué recitas mis mandamientos, tú que
detestas la corrección y no tienes en cuenta mis
palabras?
Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza.
Te sientas a murmurar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu
madre. Esto haces tú, ¿y me voy a quedar callado?
¿Piensas quizás que soy como tú? Yo te acuso y
te lo echo en cara.
Ofrece al Señor un sacrificio de
alabanza.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 11-13
En aquel tiempo, se acercaron los fariseos y se pusieron a
discutir con Jesús, pidiéndole una señal del
cielo, con la intención de tenderle una trampa. Jesús,
suspirando profundamente, dijo:
"¿Por qué pide
esta generación una señal? Les aseguro que a esta
generación no se le dará ninguna señal".
Y
dejándolos, volvió a embarcarse y se dirigió a
la otra orilla.
18 de Febrero
Lectura del libro del Génesis
6, 5-8;
7, 1-5.10
Al ver el Señor que crecía en la tierra la maldad
del hombre y que todos sus proyectos tendían siempre al mal,
se arrepintió de haberlo puesto sobre la tierra. Y,
profundamente afligido, dijo:
"Borraré de la
superficie de la tierra a los hombres que he creado; a los hombres, a
los animales, reptiles y aves del cielo, pues me arrepiento de
haberlos creado".
Pero Noé obtuvo el favor del Señor.
El Señor dijo a Noé:
"Entra en el arca tú
con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he
encontrado en esta generación. De todos los animales puros
toma siete parejas, macho y hembra; también de las aves del
cielo toma siete parejas, macho y hembra, para que se conserven sobre
la tierra. Porque dentro de siete días haré que llueva
sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré
de ella a todos los seres que he creado".
Noé hizo
todo lo que Dios le había ordenado.
Y al cabo de siete
días cayeron sobre la tierra las aguas del diluvio.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 28, 1a.2.3ac-4.3b y 9c-10
Dios bendice a su pueblo con la paz.
Alaben al Señor, hijos de Dios, alaben la gloria del nombre
del Señor, póstrense ante el Señor cuando
manifiesta su grandeza.
Dios bendice a su pueblo con la paz.
La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las
aguas torrenciales; la voz del Señor es potente, la voz del
Señor es majestuosa.
Dios bendice a su pueblo con la paz.
El Dios de la gloria ha tronado, en su templo todo grita; ¡Gloria!
El Señor domina las aguas
desbordadas, el Señor se
sienta como rey eterno.
Dios bendice a su pueblo con la paz.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 14-21
En aquel tiempo, los discípulos habían olvidado
llevar alimento, y sólo tenían un pan en la barca.
Jesús entonces se puso a advertirles, diciendo:
"Abran
los ojos y tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la
levadura de Herodes".
Ellos comentaban entre sí,
pensando que les había dicho aquello porque no tenían
pan. Jesús se dio cuenta y les dijo:
"¿Por qué
están comentando que no tienen pan? ¿Aún no
entienden ni comprenden? ¿Siguen con la mente cerrada? Tienen
ojos y no ven, tienen oídos y no oyen. ¿Es que ya no se
acuerdan? ¿Cuántos canastos llenaron con lo que sobró
cuando repartí los cinco panes entre los cinco mil?"
Ellos
contestaron:
"Doce".
Jesús insistió:
"¿Y cuántos canastos llenaron con lo que sobró
cuando repartí los siete panes entre los cuatro mil?"
Le
respondieron:
"Siete".
Jesús añadió:
"¿Y aún siguen sin
comprender?"
19 de Febrero
Lectura del libro del Génesis
8,
6-13.20-22
Cuarenta días después, Noé abrió la
ventana que había hecho en el arca, y soltó un cuervo,
que estuvo volando de acá para allá hasta que se
secaron las aguas sobre la tierra.
Soltó luego una paloma
para ver si habían disminuido las aguas hasta el nivel de la
tierra; pero la paloma no encontró dónde posarse y
regresó otra vez al arca, porque las aguas cubrían
todavía la superficie de la tierra. Sacó Noé la
mano, recogió a la paloma y la metió en el arca.
Esperó siete días más, y de nuevo soltó
la paloma fuera del arca; ella regresó por la tarde con una
ramita de olivo en el pico.
Así supo Noé que las
aguas habían disminuido hasta el nivel de la tierra. Pero aún
esperó siete días y volvió a soltar la paloma,
que esta vez ya no regresó.
Era el año seiscientos
uno de la vida de Noé, el día uno del primer mes,
cuando se secaron las aguas sobre la tierra. Noé levantó
la cubierta del arca, miró y vio que la superficie del suelo
estaba seca.
Noé levantó un altar al Señor y,
tomando animales puros y aves puras de todas las especies, ofreció
holocaustos sobre él.
El Señor aspiró el
suave olor, y se dijo:
"No maldeciré más la
tierra por causa del hombre, porque desde su juventud la inclinación
del corazón humano es perversa; jamás volveré a
castigar a los seres vivientes como lo he hecho.
Mientras dure la
tierra habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e
invierno, día y noche".
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 115, 12-13.14-15.18-19
Daré gracias al Señor toda mi vida.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que
me ha hecho? Ofreceré la copa por la salvación,
invocando su nombre.
Daré gracias al Señor toda mi
vida.
Cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo
el pueblo. El Señor siente profundamente la muerte de los que
lo aman.
Daré gracias al Señor toda mi vida.
Cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo
el pueblo; en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti,
Jerusalén.
Daré gracias al Señor toda mi
vida.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 22-26
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a
Betsaida y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara.
Jesús tomó de la mano al ciego, lo sacó a las
afueras del pueblo y, después de poner saliva en sus ojos, le
impuso las manos y le preguntó:
"¿Ves algo?"
El, abriendo los ojos, dijo:
"Veo hombres y me parecen
árboles que caminan".
Jesús volvió a
poner las manos sobre sus ojos; entonces el ciego comenzó ya a
ver con claridad y quedó sano, de suerte que hasta de lejos
veía perfectamente todas las cosas.
Después lo
envió a su casa, y le ordenó:
"Ni siquiera
entres en el pueblo".
20 de Febrero
Lectura del libro del Génesis
9, 1-13
En aquel tiempo, Dios bendijo a Noé y a sus hijos diciendo:
"Crezcan, multiplíquense y llenen la tierra. Todos
los animales de la tierra los temerán y respetarán: las
aves del cielo, los reptiles del suelo y los peces del mar están
bajo su poder. Todo lo que tiene vida y se mueve en la tierra les
servirá de alimento, lo mismo que los vegetales. Yo se los
entrego.
Tan sólo se abstendrán de comer carne que
tenga aún vida, es decir, su sangre. Yo pediré cuentas
de la sangre y de la vida de ustedes tanto a los animales como al ser
humano, al hombre le pediré cuentas de la vida de sus
semejantes.
Quien derrame sangre humana su sangre será
derramada por otro ser humano, porque Dios hizo al ser humano a su
propia imagen.
Ustedes crezcan, multiplíquense, llenen la
tierra y domínenla".
Siguió hablando Dios a Noé
y a sus hijos:
"Voy a establecer una alianza con ustedes, con
su descendientes y con todos los seres vivos que los han
acompañando: aves, ganados, bestias del campo; con todos
los animales que han salido del arca con ustedes: ningún ser
vivo volverá a ser exterminado por las aguas del diluvio, ni
tendrá lugar otro diluvio que destruya la tierra".
Y
continuó Dios:
"Esta es la señal de la alianza
que establezco para siempre con ustedes y con todos los seres vivos
que los han acompañado: pondré mi arco en las
nubes; esa será la señal de mi alianza con la tierra".
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 101, 16-18.19-21.29 y 22-23
El Señor ha mirado a la tierra desde el cielo.
Los paganos honrarán tu nombre, Señor, y todos los
reyes de la tierra te engrandecerán; porque tú, Señor,
reconstruirás Sión y manifestarás así tu
gloria, atenderás la súplica del desamparado y no
rechazarás su oración.
El Señor ha mirado a
la tierra desde el cielo..
Que se escriba todo esto para las generaciones futuras, para que
el pueblo que va a ser creado alabe al Señor; pues el Señor
miró desde su alto templo, desde los cielos se fijo en la
tierra para atender los lamentos de los cautivos, y liberar a los
condenados a muerte.
El Señor ha mirado a la tierra desde
el cielo.
Los hijos de tus siervos tendrán una morada, y sus
descendientes estarán siempre en tu presencia. Entonces se
proclamará en Sión el nombre del Señor y en
Jerusalén se publicará su alabanza; pueblos y reinos se
reunirán para dar culto al Señor.
El Señor ha
mirado a la tierra desde el cielo."
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 27-33
En aquel tiempo, Jesús salió con sus discípulos
hacia los pueblos de Cesarea de Filipo y por el camino les
preguntó:
"¿Quién dice la gente que soy
yo?"
Ellos le contestaron:
"Unos, que Juan el
Bautista; otros, que Elías; y otros, que uno de los
profetas".
El siguió preguntándoles:
"Y
según ustedes, ¿quién soy yo?"
Pedro le
respondió:
"Tú eres el Mesías".
Entonces
Jesús les ordenó que no hablaran de él con
nadie.
Entonces Jesús empezó a enseñarles que
el Hijo del hombre tenía que sufrir mucho, que sería
rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que
lo matarían y al tercer día resucitaría. Les
hablaba con toda claridad. Entonces Pedro lo tomó aparte y se
puso a reprenderlo. Pero Jesús, dirigiéndose a Pedro,
lo reprendió en presencia de sus discípulos,
diciéndole:
"¡Colócate detrás de
mí, Satanás!, porque tú no piensas como Dios,
sino como los hombres".
21 de Febrero
Lectura del libro del Génesis
11, 1-9
En aquel tiempo, toda la tierra hablaba una misma lengua y usaba
las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde oriente,
encontraron una llanura en la región de Senaar y se
establecieron allí. Y se dijeron unos a otros:
"Vamos
a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego".
Emplearon ladrillos
en lugar de piedras y brea en lugar de mezcla; y dijeron:
"Vamos
a edificar una ciudad y una torre cuya cumbre llegue hasta el cielo;
así nos haremos famosos y no nos dispersaremos sobre la
superficie de la tierra".
Pero el Señor bajó
para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban edificando, y
se dijo: "Todos forman un solo pueblo y hablan una misma lengua;
y éste es sólo el principio de sus obras; nada de lo
que se propongan les resultará imposible. Voy a bajar a
confundir su idioma para que no se entiendan más con
otros".
De este modo, el Señor los dispersó de
allí por toda la tierra y dejaron de construir la ciudad. Por
eso se llamó Babel, porque allí confundió el
Señor la lengua de todos los habitantes de la tierra, y desde
allí los dispersó por toda su superficie.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 32, 10-11.12-13.14-15
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
El Señor desbarata los planes de la naciones, deshace los
proyectos de los pueblos; pero el plan del Señor se mantiene
por siempre, los proyectos de su mente por todas las
generaciones.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo
que se eligió como herencia. Desde los cielos mira el Señor
y ve a todos los hombres.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él
modeló sus corazones y comprende todas sus acciones.
Dichoso
el pueblo escogido por Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 34-38;
9, 1
En aquel tiempo, Jesús reunió a la gente y a sus
discípulos y les dijo:
"Si alguno quiere venir detrás
de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz
y que me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá;
pero el que pierda su vida por mí y por la buena noticia, la
salvará. Pues ¿de qué le sirve a uno ganar todo
el mundo si pierde su vida? ¿Qué puede dar uno a cambio
de su vida? Pues si uno se avergüenza de mí y de mi
mensaje en medio de esta generación infiel y
pecadora,
también el Hijo del hombre se avergonzará de él
cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles".
Y
añadió:
"Les aseguro que algunos de los aquí
presentes no morirán sin haber visto antes que el reino de
Dios ha llegado ya con fuerza".
22 de Febrero
Lectura de la carta a los Hebreos
11, 1-7
Hermanos: La fe es el fundamento de lo que se espera y la prueba
de lo que no se ve. Por ella obtuvieron nuestros antepasados la
aprobación de Dios. La fe es lo que nos hace comprender que el
mundo ha sido formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible
proviene de lo invisible.
Por la fe ofreció Abel a Dios un
sacrificio más perfecto que el de Caín; ella lo
acreditó como justo, atestiguando Dios mismo en favor de sus
dones y, por ella, aun estando muerto, habla todavía.
Por
la fe fue Enoc arrebatado de la tierra sin pasar por la muerte, y
nadie lo encontró, porque fue arrebatado por Dios. Antes de
que fuera arrebatado, en efecto, se dice que había agradado a
Dios. Ahora bien, sin fe es imposible agradar a Dios, porque para
acercarse a él es necesario creer que existe y que siempre
recompensa a los que lo buscan.
Para la fe Noé, advertido
de cosas que aún no veía, construyó
obedientemente un arca para salvar a su familia; por la fe condenó
al mundo y llegó a ser heredero de la salvación que
sólo por ella se consigue.
Lectura del libro de los
Salmos
Sal 144, 2-3.4-5
No cesará, Señor, mi boca de alabarte.
Todos los días te bendeciré, alabaré tu
nombre sin cesar. Grande es el Señor y digno de toda alabanza,
es inmensa su grandeza.
No cesará, Señor, mi boca de
alabarte.
Cada generación celebra tus acciones y anuncia tus hazañas
a la siguiente; ellos hablan del esplendor de tu gloria, y yo
repetiré tus maravillas.
No cesará, Señor,
mi boca de alabarte.
Lectura del santo Evangelio según Marcos
9, 2-13
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo únicamente
a Pedro, a Santiago y a Juan, los llevó a solas a una montaña
muy alta y se transfiguró en su presencia. Sus vestidos se
volvieron de una blancura deslumbrante, como nadie en el mundo podría
blanquearlos. Se les aparecieron también Elías y
Moisés, que conversaban con Jesús.
Pedro tomó
la palabra y dijo a Jesús:
"Maestro, ¡qué
bien estamos aquí! Hagamos tres tiendas: una para ti, otra
para Moisés y otra para Elías".
Estaban tan
asustados que no sabía lo que decía.
Vino entonces
una nube que los cubrió y se oyó una voz desde la
nube:
"Este es mi Hijo amado; escúchenlo".
De
pronto, cuando miraron a su alrededor, vieron sólo a Jesús
con ellos. Al bajar de la montaña, les encargó
severamente que no contaran a nadie lo que habían visto hasta
que el Hijo de hombre hubiera resucitado de entre los muertos. Y le
preguntaron:
"¿Por qué dicen los maestros de la
ley que primero tiene que venir Elías?"
Jesús
les respondió:
"Es cierto que Elías debe venir
primero y que restaurará todo, pero ¿no dicen las
Escrituras que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser
despreciado? Les digo que Elías ha venido ya y han hecho con
él lo que han querido, como estaba escrito de él".
23 de Febrero
Lectura del libro del profeta Isaías
43,
18-19.21-22.24b-25
Esto dice el Señor:
"No recuerden las cosas
pasadas, no piensen en las cosas antiguas. Miren, voy a realizar algo
nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan? Trazaré
un camino en el desierto, rutas en la llanura. Entonces el pueblo que
me he formado proclamará mis alabanzas.
Pero tú,
Jacob, no me has invocado; sino que te cansaste de mí, Israel:
me has agobiado con tus pecados y me has cansado con tus culpas, Soy
yo, y sólo yo, quien por mi cuenta borro tus delitos y dejo de
recordar tus pecados".
Lectura del libro de los
Salmos
Sal 40, 2-3.4-5.13-140
Sáname, Señor, pues he pecado contra ti.
Dichoso quien socorre al indefenso: en el momento del peligro el
Señor lo pondrá a salvo. El Señor lo protegerá,
lo hará vivir dichoso en la tierra y no lo entregará a
la voracidad de sus enemigos.
Sáname, Señor, pues he
pecado contra ti.
El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
aliviará sus dolores mientras esté acostado. Yo dije:
"Señor, ten piedad de mí, sáname, porque he
pecado contra ti".
Sáname, Señor, pues he
pecado contra ti.
Tú me sostienes, porque soy inocente, y me mantienes en tu
presencia para siempre. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
por los siglos de los siglos. Amén, amén.
Sáname,
Señor, pues he pecado contra ti.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
1, 18-22
Hermanos: Dios es testigo de que nuestras palabras no son hoy "sí"
y mañana "no". Como tampoco Cristo Jesús, el
Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, ha
sido un sí y un no; en él todo ha sido sí, pues
todas las promesas de Dios se han cumplido en él. Por eso el
amén con que glorificamos a Dios lo decimos por medio de él.
Y es Dios a quien nosotros y ustedes nos fortalece en Cristo, el que
nos ha ungido, nos ha marcado con su sello y nos ha dado su Espíritu
como garantía de salvación.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 1-12
Cuando después de algunos días volvió Jesús
de nuevo a Cafarnaún, corrió la voz de que estaba en
casa. Acudieron tantos, que ya no había lugar no siquiera
junto a la puerta. Jesús se puso a anunciarles el mensaje.
En
ese momento le trajeron un paralítico entre cuatro. Pero, como
no podían llegar hasta Jesús a causa del gentío,
levantaron el tejado de la casa donde estaba, y por el boquete que
abrieron, descolgaron la camilla en que yacía el
paralítico.
Jesús, viendo la fe que tenían,
dijo al paralítico:
"Hijo, tus pecados te son
perdonados".
Unos escribas que estaban allí sentados,
comenzaron a pensar para sus adentros:
"¿Cómo
se atreve a decir eso? ¡Blasfema! ¿Quién puede
perdonar pecados sino sólo Dios?"
Jesús se dio
cuenta inmediatamente de lo que estaban pensando y les dijo:
"¿Por
qué están pensando eso en su interior? ¿Qué
es más fácil? ¿Decir al paralítico: Tus
pecados te son perdonados; o decirle: Levántate, toma tu
camilla y camina? Pues ahora sabrán que el Hijo de Hombre
tiene poder en la tierra para perdonar los pecados".
Entonces
se dirigió al paralítico y le dijo:
"Levántate,
toma tu camilla y vete a tu casa".
El paralítico se
puso en pie, tomó en seguida la camilla y salió a la
vista de todos de modo que todos se quedaron maravillados y daban
gloria a Dios diciendo:
"¡Jamás habíamos
visto una cosa semejante!"
24 de Febrero
Lectura del libro del Eclesiástico
1, 1-10
Toda sabiduría viene del Señor y está con él
por siempre. ¿Quién puede contar la arena de las
playas, las gotas de la lluvia y los días de la eternidad?
¿Quién puede medir la altura de los cielos, la anchura
de la tierra, el abismo y la sabiduría?
Antes de todo fue
creada la sabiduría, la inteligente prudencia desde la
eternidad. ¿A quién fue revelada la raíz de la
sabiduría? ¿Quién conoce sus posibilidades?
Sólo hay uno sabio y muy temible: el Señor que se
sienta en su trono; él fue quien creó la sabiduría,
la vio, la midió y la derramó sobre todas sus obras,
sobre todos los vivientes como don suyo; fue él quién
se la brindó a los que lo aman.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 92, 1ab.1c-2.5
Señor, tú eres nuestro rey.
El Señor es rey; está vestido de esplendor; el Señor
está vestido y rodeado de poder.
Señor, tú
eres nuestro rey.
Firme e inconmovible está la tierra. Tu trono está
firme desde siempre, tú existes desde la eternidad.
Señor,
tú eres nuestro rey.
Tus mandamientos son inmutables, Señor, la santidad adorna
tu templo por años sin fin.
Señor, tú eres
nuestro rey.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
9, 14-29
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña
y llegó adonde estaban los otros discípulos, vieron
mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos. Toda
la gente, al verlo, quedó sorprendida y corrió a
saludarlo. Jesús les preguntó:
"¿De qué
están discutiendo con ellos?"
Uno de entre la gente
lecontestó:
"Maestro, te he traído a mi hijo,
pues tiene un espíritu que lo ha dejado mudo. Cada vez que se
apodera de él, lo tira al suelo, le sale espuma por la boca,
le rechinan los dientes y se queda rígido. He pedido a tus
discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron hacerlo".
Jesús
les contestó:
"¡Generación incrédula!
¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes?
¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?
Tráiganmelo".
Se lo trajeron y, en cuanto el espíritu
vio a Jesús, sacudió violentamente al muchacho, que
cayó por tierra y se revolcaba arrojando espuma por la boca.
Entonces Jesús preguntó al padre:
"¿Cuánto
tiempo hace que le sucede esto?"
El padre contestó:
"Desde
pequeño. Y muchas veces lo ha tirado al fuego y al agua para
acabar con él. Si puedes hacer algo, compadécete de
nosotros y ayúdanos".
Jesús le dijo:
"¿Qué
es eso de "si puedes?"
Todo es posible para el que
tiene fe".
El padre del muchacho gritó al instante:
"¡Creo, pero ayúdame a tener más
fe!"
Jesús, viendo que se aglomeraba la gente, mandó
salir al espíritu impuro, diciéndole:
"Espíritu
mudo y sordo, te ordeno que salgas y no vuelvas a entrar en él".
Y el espíritu salió dando gritos y sacudiendo
violentamente al muchacho que quedó como muerto, de forma que
muchos creían que había muerto. Pero Jesús,
tomándolo de la mano, lo levantó, y él se puso
de pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron en
privado:
"¿Por qué nosotros no pudimos
expulsarlo?"
Les respondió:
"Esta clase de
demonios no puede ser expulsada sino con la oración".
25 de Febrero
Lectura del libro del Eclesiástico
2,
1-11
Hijo, si te acercas a servir al Señor, prepárate
para la prueba; orienta bien tu corazón, mantente firme, y en
tiempo de adversidad no te inquietes. Unete a él y no te
alejes, para que al final te veas enaltecido. Acepta lo que te venga,
y sé paciente en dolores y humillaciones. Porque en el fuego
se prueba el oro, y los que agradan a Dios en el horno de la
humillación.
Confía en él, pues vendrá
en tu ayuda, procede con rectitud y espera en él.
Los que
temen al Señor, pongan en su amor la esperanza, no se desvíen,
no sea que caigan. Los que temen al Señor tengan confianza en
él, y no quedarán sin recompensa. Los que temen al
Señor, esperen sus bienes, la alegría eterna y el
amor.
Fíjense en las generaciones pasadas y comprueben:
¿Quién confió en el Señor y quedó
decepcionado? ¿Quién perseveró en su amor y
quedó decepcionado? ¿Quién lo invocó y no
fue escuchado? Porque el Señor es compasivo y misericordioso,
él perdona los pecados y salva en tiempo de angustia.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 36, 3-4.18-19.27-28.39-40
Los humildes heredarán la tierra.
Confía en el Señor y haz el bien, habita en esta
tierra y mantente fiel; que el Señor sea tu deleite, y él
te dará lo que desea tu corazón.
Los humildes
heredarán la tierra.
El Señor cuida la vida de los buenos, su herencia durará
eternamente; no se verán desamparados en el momento de la
desgracia, en tiempo de hambre se saciarán.
Los humildes
heredarán la tierra.
Apártate del mal, haz el bien, y tendrás siempre una
morada; porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus
devotos, sino que los protege siempre, mientras que será
exterminada la descendencia de los malvados.
Los humildes
heredarán la tierra.
Del Señor viene la salvación de los justos; él
es su refugio en momentos de angustia; el Señor los ayuda y
los libera de los malvados y los salva, porque se refugian en él.
Los
humildes heredarán la tierra.
Lectura del santo Evangelio según San Marcos
9, 30-37
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon
del monte y atravesaron Galilea. Jesús no quería que
nadie lo supiera, porque estaba dedicado a instruir a sus discípulos.
Les decía que el Hijo del hombre iba a ser entregado en manos
de los hombres, que le darían muerte y que, después de
morir, a los tres días, resucitaría.
Ellos no
entendían lo que quería decir, pero les daba miedo
preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les
preguntó:
"¿De qué discutían por
el camino?"
Ellos callaban, pues por el camino habían
discutido acerca de quién era el más importante.
Jesús
se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
"El que
quiera ser el primero, que sea el último de todos y el
servidor de todos".
Luego tomó a un niño, lo
puso en medio de ello y, abrazándolo, les dijo:
"El
que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí
me recibe; el que me recibe a mí, no es mí a quien
recibe, sino al que me ha enviado".
26 de Febrero
Lectura del libro del Eclesiástico
4,
11-19
La sabiduría educa a sus hijos y cuida a los que la buscan.
El que la ama, ama la vida, se llenarán de alegría los
que madrugan para buscarla. El que la adquiere heredará la
gloria, vaya donde vaya, lo bendecirá el Señor. Los que
la sirven, rinden culto al Santo, los que la aman, son amados del
Señor.
El que la escucha juzga a las naciones, el que se
dedica a ella, vivirá seguro. Quien confía en ella, la
recibirá en herencia, sus descendientes la poseerán por
siempre. Porque al comienzo lo lleva por caminos difíciles, le
infunde miedo y temblor, lo purifica con su disciplina hasta que
pueda confiar en él y lo pone a prueba con sus exigencias.
Pero en seguida regresa a él, lo colma de alegría y le
descubre sus secretos; pero si él se desvía, lo
abandona y lo entrega a su propia ruina.
Lectura del libro de
los Salmos
Sal 118, 165 y 168.171-172.174-175
De inmensa paz disfrutan, Señor, quienes aman tus leyes.
Los que aman tu ley gozan de paz abundante, nada los hace
tropezar. Cumplo tus decretos y preceptos, porque tú conoces
todos mis caminos.
De inmensa paz disfrutan, Señor, quienes
aman tus leyes.
Que mis labios repitan tu alabanza, pues me enseñas tus
normas. Que mi lengua proclame tu promesa, porque son justos todos
tus mandatos.
De inmensa paz disfrutan, Señor, quienes aman
tus leyes.
Anhelo tu salvación, Señor, y tu ley es mi alegría.
Que yo viva para alabarte, que tus mandamientos me ayuden.
De
inmensa paz disfrutan, Señor, quienes aman tus leyes.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
9, 38-40
En aquel tiempo dijo Juan a Jesús:
"Maestro,
hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos
prohibido, porque no es de nuestro grupo".
Jesús le
respondió:
"No se lo prohiban, porque nadie que haga
un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el
que no está contra nosotros está a favor nuestro".
27 de Febrero
Lectura del libro del Eclesiástico
5,
1-10
No confíes en tus riquezas ni digas:
"Con ellas
todo lo tengo".
No te dejes arrastrar por tus instintos y
pasiones, ni sigas tus antojos y caprichos. No digas:
"Yo a
nadie me someto", porque el Señor te pedirá
cuentas. No digas: "He pecado y nada me ha sucedido",
porque el Señor es paciente para castigar.
No confíes
en el perdón de Dios para amontonar pecado tras pecado,
diciendo: "Su misericordia es grande y él perdonará
todas mis culpas", porque en él hay misericordia, pero
también hay cólera, y descarga su ira sobre los
malvados.
No tardes en volverte al Señor, ni lo dejes de un
día para otro, porque su furor estalla de repente y perecerás
en el día del castigo. No confíes en el engañoso
dinero, que de nada te servirá en el día de juicio.
Lectura del libro de los Salmos
Del salmo 1
Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no
anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y
se goza en cumplir sus mandamientos.
Dichoso el hombre que confía
en el Señor.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto
a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito.
Dichoso
el hombre que confía en el Señor.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el
viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo
sus caminos acaban por perderlo.
Dichoso el hombre que confía
en el Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
9, 41-50
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Todo
aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que
son de Cristo les aseguro que no se quedará sin.
Al que sea
ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí,
más le valdría que le pusieran al cuello una de esas
enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.
Si tu mano te es
ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale
entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de
castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión
de pecado córtalelo; pues más te vale entrar cojo en la
vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y
si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más
te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus
dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no
se apaga.
Todos serán salados con fuego. La sal es cosa
buena; pero si pierde su saber, ¿con qué se lo volverán
a dar? Tengan sal en ustedes y tengan paz los unos a los otros".
28 de Febrero
Lectura del libro del Eclesiástico
6,
5-17
Las palabras amistosas multiplican el número de amigos,
los labios amables aumentan los saludos. Es bueno que no te saluden
muchos; pero que uno solo entre mil sea tu amigo íntimo.
Cuando
hagas una nueva amistad, vete con tiento; no te le confíes tan
fácilmente, pues hay amigos que lo son por conveniencia y no
fieles en el día de la desgracia.
Hay amigos que se vuelven
enemigos y descubren con afrenta los motivos del pleito.
Hay
amigos que te acompañan a comer, pero nunca se aparecen en la
hora de las penas:
cuando te va bien, están contigo, cuando
te va mal, huyen de ti; si te ocurre una desgracia, cambian de
actitud y se esconden de tu vista. Aléjate de tus enemigos y
sé precavido con tus amigos.
El amigo fiel es un refugio
que da seguridad; el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro.
El
amigo fiel no tiene precio: ningún dinero ajusta para
comprarlo. El amigo fiel es un tónico de vida. Los que aman al
Señor lo encontrarán; el que teme al Señor sabe
ser fiel amigo y hace a sus amigos como él.
Lectura del libro de los Salmos
Sal 118, 12 y 16.18 y 27.34 y
35
Señor, guíame por la senda de tu ley.
Bendito seas, Señor, enséñame tus normas. En
tus normas tengo mis delicias, no me olvido de tu palabra.
Señor,
guíame por la senda de tu ley.
Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu
ley.
Enséñame la senda de tus decretos, y meditaré
en tus maravillas.
Señor, guíame por la senda de tu
ley.
Instrúyeme para que observe tu ley y la practique de todo
corazón.Guíame por el camino de tus mandatos, que son
mi delicia.
Señor, guíame por la senda de tu ley.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 1-12
En aquel tiempo Jesús se fue a la región de Judea, a
la otra orilla del Jordán. De nuevo la gente se fue reuniendo
a su alrededor, y él, como tenía por costumbre, se puso
una vez más a enseñarles.
Se acercaron unos fariseos
y, para ponerlo a prueba, le preguntaron si era lícito al
marido separarse de su mujer.
Jesús les respondió:
"¿Qué
les mandó Moisés?"
Ellos contestaron:
"Moisés
permitió escribir un certificado de divorcio y separarse de
ella".
Jesús les dijo:
"Moisés les dejó
escrito esa norma por la incapacidad de ustedes para entender los
planes de Dios. Pero desde el principio Dios los creó hombre y
mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se
unirá a su mujer y serán los dos uno solo. De manera
que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios unió,
que no lo separe el hombre".
Cuando regresaron a la casa, los
discípulos le preguntaron sobre esto. El les dijo:
"Si
uno se separa de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra
la primera; y si ella se separa de su marido y se casa con otro,
también comete adulterio".