Mayo
16 de mayo
Lectura de los Hechos de los apóstoles
13, 26-33
En aquellos días, habiendo llegado Pablo
a Antioquía, decía en la sinagoga:
«Hermanos,
descendientes de Abrahán, y los que, sin serlo, honran a Dios,
es a ustedes a quienes se dirige este mensaje de salvación.
Ciertamente, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no
reconocieron a Jesús, y al condenarlo cumplieron las palabras
de los profetas que se leen todos los sábados. Sin haber
encontrado en él ningún delito que mereciera la muerte,
pidieron a Pilato que lo matara. Después de cumplir todo lo
que acerca de él estaba escrito, lo bajaron del madero y lo
pusieron en un sepulcro.
Pero Dios lo resucitó de entre los
muertos. Durante muchos días se apareció a los que lo
habían seguido desde Galilea a Jerusalén, los cuales
son ahora sus testigos ante el pueblo.
Y nosotros les anunciamos
esta buena noticia: que la promesa hecha a nuestros antepasados, Dios
la ha cumplido entre nosotros, sus descendientes, resucitando a
Jesús, como está escrito también en el salmo
segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy».
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 2,
6-7.8-9.10-11
Tú eres mi hijo: Yo te he engendrado
hoy.
«Yo mismo he establecido a mi rey en Sión,
mi monte santo». Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi hijo, yo te he
engendrado hoy».
Tú eres mi hijo: Yo te he engendrado
hoy.
Pídemelo, y te daré las naciones en
herencia, en propiedad todos los países del mundo. Los
romperás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro
de loza.
Tú eres mi hijo: Yo te he engendrado hoy.
Y
ahora, reyes, reflexionen, aprendan, gobernantes de la tierra. Sirvan
al Señor con temor.
Tú eres mi hijo: Yo te he
engendrado hoy.
Lectura del santo Evangelio según
san Juan
14, 1-6
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
«No se inquieten. Crean en Dios y crean
también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para
todos; si no fuera así, ya lo habría dicho; ahora voy a
prepararles ese lugar. Una vez me haya ido y les haya preparado el
lugar, regresaré y los llevaré conmigo, para que puedan
estar donde voy a estar yo. Ustedes ya saben el camino para ir adonde
yo voy».
Tomás le dijo:
«Pero, Señor,
no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a saber el
camino?»
Jesús le respondió:
«Yo soy
el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre,
sino por mí».
17 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
13, 44-52
El sábado siguiente casi toda la ciudad
se congregó para escuchar la palabra del Señor. Los
judíos, al ver la multitud, se llenaron de envidia y
contradecían lo que Pablo decía, insultándolo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
«A ustedes teníamos que anunciarles primeramente la
palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de
la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Pues así nos lo
mandó el Señor: Te he puesto como luz de las naciones,
para que lleves la salvación hasta los extremos de la
tierra».
Los paganos, al oír esto, se alegraban y
recibían con alabanzas el mensaje del Señor. Y todos
los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra
del Señor se difundió por toda aquella región.
Los judíos, sin embargo, sublevaron a las mujeres
distinguidas que adoraban al verdadero Dios, y a los principales
de la ciudad; promovieron una persecución contra Pablo y
Bernabé, y los expulsaron de su territorio.
Ellos, en señal
de protesta, sacudieron el polvo de sus pies y se fueron a Iconio.
Los discípulos, por su parte, estaban llenos de alegría
y del Espíritu Santo.
Lectura del Libro de los
Salmos
Sal 97, 1-2.3ab. 3cd-4
Cantemos las maravillas del
Señor.
Canten al Señor un canto nuevo, porque
ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo
brazo.
Cantemos las maravillas del Señor.
El Señor
hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra
su salvación; ha recordado su amor y su fidelidad en favor de
Israel.
Cantemos las maravillas del Señor.
Toda la
tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. ¡Aclamen al Señor,
habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría,
canten!
Cantemos las maravillas del Señor.
Lectura
del santo Evangelio según san Juan
14, 7-14
En
aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Si
me conocieran, conocerían también a mi Padre. Desde
ahora lo conocen, pues ya lo han visto».
Entonces Felipe le
dijo:
«Señor, muéstranos al Padre; eso nos
basta».
Jesús le contestó:
«Llevo
tanto tiempo con ustedes, ¿y aún no me conoces, Felipe?
El que me ve a mí, ve al Padre. ¿Cómo me pides
que les muestre al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y
el Padre en mí? Lo que les digo no son palabras mías.
Es el Padre, que vive en mí, el que está realizando su
obra. Deben creerme cuando afirmo que yo estoy en el Padre y el Padre
está en mí; si no creen en mis palabras, crean al menos
en las obras que hago.
Les aseguro que el que cree en mí,
hará también las obras que yo hago, e incluso otras
mayores, porque yo me voy al Padre. En efecto, cualquier cosa que
pidan en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado
en el Hijo. Les concederé todo lo que pidan en mi nombre».
18 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los
Apóstoles
9, 26-31
En aquellos días, llegado
a Jerusalén, Pablo intentaba unirse a los discípulos,
pero todos le tenían miedo, pues no creían que fuera
realmente un discípulo. Entonces Bernabé tomó
consigo a Pablo y lo presentó a los apóstoles. Les
contó cómo en el camino Pablo había visto al
Señor que le había hablado, y con qué
convencimiento había predicado en Damasco el nombre de Jesús.
Desde entonces iba y venía libremente con los apóstoles
en Jerusalén, predicando con valentía el nombre del
Señor. Hablaba y discutía también con los judíos
de procedencia griega, pero éstos decidieron matarlo. Al
enterarse los hermanos, lo llevaron a Cesarea y de allí lo
enviaron hacia Tarso.
Entretanto, la Iglesia gozaba de paz en toda
Judea, Galilea y Samaria; se consolidaba viviendo en fidelidad al
Señor, y se extendía impulsada por el Espíritu
Santo.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 21,
26b-27.28.30.31-32
Bendito sea el Señor.
Cumpliré
mis votos en presencia de quienes lo respetan. Comerán los
humildes y se saciarán, alabarán al Señor los
que lo buscan: viva su corazón por siempre.
Bendito sea el
Señor.
Al recordarlo retornará al Señor
la tierra entera, todas las naciones se postrarán ante él.
Sólo ante él se postrarán los grandes de la
tierra, ante él se inclinarán todos los
mortales.
Bendito sea el Señor.
Yo viviré
para el Señor, mi descendencia le rendirá culto,
hablarán de él a la generación venidera,
narrarán su salvación a los que nacerán después,
diciendo: «Esto lo hizo el Señor».
Bendito sea
el Señor.
Lectura de la primera carta del apóstol
san Juan
3, 18-24
Hijos míos, no amemos solamente de
palabra, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que
pertenecemos a la verdad y tendremos la conciencia tranquila ante
Dios, porque si ella nos condena, Dios es más grande que
nuestra conciencia y conoce todas las cosas.
Hermanos queridos, si
nuestra conciencia no nos condena, podemos acercarnos a Dios con
confianza, y lo que le pidamos lo recibiremos de él, porque
cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y éste
es un mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y
que nos amemos unos a otros según el mandamiento que él
nos dio. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en
él. Por eso sabemos que él permanece en nosotros: por
el Espíritu que nos ha dado.
Lectura del
santo Evangelio según san Juan
15, 1-8
En aquel
tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la
vid verdadera, y mi Padre es el viñador. El Padre corta todas
las ramas unidas a mí que no dan fruto, para que den más
fruto. Ustedes ya están limpios, gracias a las palabras que
les he comunicado. Permanezcan unidos a mí, como yo estoy a
ustedes. Ninguna rama puede producir fruto por sí misma, sin
permanecer unida a la vid, y lo mismo les ocurrirá a ustedes,
si están unidos a mí.
Yo soy la vid, ustedes las
ramas. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él,
produce mucho fruto; porque sin mí no pueden hacer nada. El
que no permanece unido a mí, es arrojado fuera, como las ramas
que se secan y luego son amontonadas y arrojadas al fuego para ser
quemadas.
Si permanecen unidos a mí y mis palabras
permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo tendrán. Mi
Padre recibe gloria cuando producen fruto en abundancia, y se
manifiestan como discípulos míos».
19 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
14, 5-18
En aquellos días, los paganos y los judíos
de Iconio idearon un plan para maltratar e incluso apedrear a Pablo y
Bernabé; pero ellos se dieron cuenta y escaparon a Listra y
Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores, donde también
anunciaron la buena noticia.
Había en Listra un paralítico,
cojo de nacimiento, que nunca había podido caminar. Un día,
cuando estaba oyendo hablar a Pablo, éste se quedó
mirándolo con atención y, viendo que tenía
suficiente fe para ser sanado, le dijo con fuerte voz:
«Levántate
y enderézate».
El se levantó de un salto y
comenzó a caminar. La gente, entonces, al ver lo que había
hecho Pablo, comenzó a gritar en dialecto licaonio:
«Son
dioses que han tomado forma humana y han bajado hasta nosotros».
Y
llamaban Zeus a Bernabé y Hermes a Pablo, porque él era
quien hablaba. Por su parte, el sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba
a la entrada de la ciudad, hizo traer ante las puertas toros
adornados con guirnaldas y, junto con toda la gente, pretendía
ofrecer un sacrificio. Cuando los apóstoles Bernabé y
Pablo se dieron cuenta de lo que pasaba, rasgaron sus vestidos y
caminando hacia la multitud gritaban:
«Ciudadanos, ¿qué
es lo que hacen? Nosotros somos de la misma condición que
ustedes.
Somos hombres y les anunciamos la buena noticia para
que, abandonando otros falsos dioses se conviertan al Dios vivo, que
hizo al cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. En las
generaciones pasadas, él permitió que cada pueblo
siguiera su propio camino; aunque no dejó de darse a conocer
por sus beneficios, enviándoles desde el cielo lluvias y
temporadas fructíferas, y llenando de alimento y alegría
sus corazones».
Con estas palabras lograron convencer a la
gente para que no les ofrecieran sacrificios, pero no les fue fácil.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 113b,
1-2.3-4.15-16
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.
No a nosotros, Señor, no a nosotros, sólo a un
nombre da gloria, por tu amor, por tu fidelidad. ¿Por qué
han de preguntar las naciones: «Dónde está su
Dios?»
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.
Nuestro
Dios está en los cielos, todo lo que quiere lo hace. Los
ídolos de las naciones, en cambio, son de plata y oro, y han
sido fabricados por manos humanas.
Que todos te alaben sólo
a ti, Señor.
Que los bendiga el que hizo los cielos y
la tierra. Los cielos son del Señor, la tierra se la dio a los
hombres.
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.
Lectura
del santo Evangelio según san Juan
14, 21-26
En
aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«El
que acepta mis mandamientos y los pone en práctica, ése
me ama de verdad; y el que me ama será amado por mi Padre.
También yo lo amaré y me manifestaré a
él».
Judas, no el Iscariote, sino el otro, le
preguntó:
«Señor, ¿por qué te
vas a manifestar sólo a nosotros, y no al mundo?»
Jesús
le contestó:
«El que me ama, se mantendrá fiel
a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo viviremos
en él. Por el contrario, el que no pone en práctica mis
palabras, es que no me ama. Y las palabras que escuchan no son mías,
sino del Padre, que me envió.
Les he dicho todo esto
mientras estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu
Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que
recuerden lo que yo les he enseñado y les explicará
todo».
20 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
14,
19-28
En aquellos días, llegaron de Antioquía y
de Iconio unos judíos que se ganaron a la gente.
Apedrearon
a Pablo y, pensando que estaba muerto, lo arrastraron fuera de la
ciudad. Pero, después que sus discípulos lo asistieron,
él se levantó y entró en la ciudad. Al día
siguiente salió hacia Derbe con Bernabé.
Pablo y
Bernabé, después de anunciar el Evangelio y hacer
bastantes discípulos, regresaron a Listra, Iconio y Antioquía.
A su paso animaban a los discípulos y los exhortaban a
permanecer firmes en la fe. Les decían:
«Tenemos que
pasar muchos sufrimientos para poder entrar en el reino de Dios».
Designaron responsables en cada iglesia y, después de orar
y ayunar, los encomendaron al Señor, en quien habían
creído. Luego atravesaron Pisidia, llegaron a Panfilia y
después de predicar la palabra en Perge, llegaron a Atalía.
De allí regresaron por mar a Antioquía de Siria,
donde habían sido encomendados a la protección de Dios
para la misión que acababan de realizar. Al llegar, reunieron
a la comunidad y contaron todo lo que había hecho Dios por
medio de ellos, y cómo había abierto a los paganos la
puerta de la fe. Pablo y Bernabé permanecieron allí
bastante tiempo con los discípulos.
Lectura del Libro
de los Salmos
Sal 144, 10-11.12-13ab.21
Bendigamos al Señor
eternamente.
Que tus obras te den gracias, Señor, y tus
fieles te bendigan; que proclamen la gloria de tu reinado y hablen de
tus hazañas.
Bendigamos al Señor eternamente.
Que
den a conocer a los hombres tus hazañas, la gloria y el
esplendor de tu reinado. Tu reinado es eterno, tu gobierno permanece
para siempre.
Bendigamos al Señor eternamente.
¡Que
mi boca alabe al Señor! ¡Que todo ser viviente bendiga
su santo nombre, ahora y por
siempre!
Bendigamos al Señor
eternamente.
Lectura del santo Evangelio según
san Juan
14, 27-31a
En aquel tiempo dijo Jesús a
sus discípulos:
«Les dejo la paz, mi paz les doy. Una
paz que el mundo no les puede dar. No se inquieten ni tengan miedo.
Ya escucharon lo que dije: “Me voy, pero regresaré a
ustedes”. Si de verdad me aman, deberían alegrarse de
que me vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Les he dicho
esto antes de que suceda, para que cuando suceda crean.
Ya no
hablaré mucho con ustedes, porque se acerca el príncipe
de este mundo. Y aunque no tiene ningún poder sobre mí,
tiene que ser así para que el mundo sepa que amo al Padre y
que cumplo la misión que me encomendó».
21 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
15, 1-6
En aquellos días, algunos que habían
venido de Judea enseñaban a los hermanos:
«Si no se
circuncidan según el mandato de Moisés, no pueden
salvarse».
Este hecho provocó una acalorada discusión
de Pablo y Bernabé contra ellos. Debido a esto, determinaron
que Pablo, Bernabé y algunos otros fueran a Jerusalén,
para tratar este asunto con los apóstoles y los
responsables.
Provistos, pues, por la iglesia de Antioquía de todo lo
necesario para el viaje, atravesaron Fenicia y Samaria contando la
conversión de los paganos, y llenando de gran alegría a
todos los hermanos.
Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos
por la iglesia, los apóstoles y los responsables, y les
contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos. Pero
algunos de la secta de los fariseos, que se habían hecho
creyentes, intervinieron diciendo que era necesario circuncidar a los
convertidos y obligarlos a cumplir la ley de Moisés.
Entonces
los apóstoles y los responsables se reunieron para examinar
este asunto.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 121,
1-2.3-4a.4b-5
Vayamos con alegría al encuentro del
Señor.
Me alegré cuando me dijeron: «Vamos
a la casa del Señor». Nuestros pies ya pisan tus
umbrales, Jerusalén.
Vayamos con alegría al
encuentro del Señor.
Jerusalén está
construida como ciudad bien trazada; allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
Vayamos con alegría al
encuentro del Señor.
Para dar gracias al nombre del
Señor, según la costumbre de Israel. Porque allí
están los tribunales de justicia, en el palacio de
David.
Vayamos con alegría al encuentro del
Señor.
Lectura del santo Evangelio según
san Juan
15, 1-8
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
«Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el
viñador. El Padre corta todas las ramas unidas a mí que
no dan fruto y poda las que dan fruto, para que den más
fruto.
Ustedes ya están limpios, gracias a las palabras que
les he comunicado. Permanezcan unidos a mí, como yo lo estoy a
ustedes. Ninguna rama puede producir fruto por sí misma, sin
permanecer unida a la vid, y lo mismo les ocurrirá a ustedes,
si no están unidos a mí.
Yo soy la vid, ustedes las
ramas. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él,
produce mucho fruto; porque sin mí no pueden hacer nada. El
que no permanece unido a mí, es arrojado fuera, como las ramas
que se secan y luego son amontonadas y arrojadas al fuego para ser
quemadas.
Si permanecen unidos a mí y mis palabras
permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo tendrán. Mi
Padre recibe gloria cuando producen fruto en abundancia, y se
manifiestan como discípulos míos».
22 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles
15, 7-21
Por aquellos días, después
de una larga discusión sobre el asunto de la circuncisión,
Pedro se levantó y les dijo:
«Hermanos: Ustedes saben
que, desde los primeros tiempos, Dios me eligió a mí de
entre ustedes para que los paganos oyeran por mi boca el mensaje de
la buena noticia y creyeran. Y Dios, que conoce los corazones, dio
testimonio a favor de ellos, otorgándoles el Espíritu
Santo igual que a nosotros. Sin hacer diferencia entre ellos y
nosotros, purificó sus corazones con la fe.
¿Por qué
quieren ahora poner a prueba a Dios, tratando de imponer a los
discípulos una carga que ni nosotros ni nuestros antepasados
hemos podido soportar? Nosotros, en cambio, creemos que nos
salvaremos por la gracia del Señor Jesús; y ellos
exactamente igual».
Toda la multitud guardó silencio;
y escuchaba a Pablo y a Bernabé contar las señales y
prodigios que Dios había hecho entre los paganos por medio de
ellos.
Cuando acabaron de hablar, tomó la palabra Santiago
y dijo:
«Hermanos, escúchenme. Simón ha
contado cómo, Dios, desde el principio, eligió de entre
los paganos un pueblo consagrado a su nombre. Esto concuerda con las
palabras de los profetas, porque está escrito: Después
de esto regresaré y restauraré la tienda de David, que
estaba destruida. Repararé sus ruinas y la volveré a
levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor,
junto con todas las naciones sobre las que se ha invocado mi nombre.
Así lo dice el Señor que realizó estas cosas,
anunciadas desde antiguo.
Por eso, en mi opinión, no hay
que crear dificultades a los paganos que se convierten. Es suficiente
escribirles que se abstengan de toda contaminación, de la
idolatría, de matrimonios ilegítimos, de comer la carne
de animales muertos sin desangrar. Ya que desde hace siglos la ley de
Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores, que la leen en
las sinagogas todos los sábados».
Lectura del
Libro de los Salmos
Sal 95, 1-2a.2b-3.10
Cantemos la
grandeza del Señor.
Canten al Señor un canto
nuevo, que toda la tierra cante al Señor; canten al Señor,
bendigan su nombre.
Cantemos la grandeza del Señor.
Celebren
día tras día su victoria. Propaguen su grandeza entre
las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
Cantemos la
grandeza del Señor.
Digan a las naciones: «El
Señor es rey». El aseguró el mundo para que
permanezca firme; él gobierna a los pueblos con
rectitud.
Cantemos la grandeza del Señor.
Lectura
del santo Evangelio según san Juan
15, 9-11
En aquel
tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el
Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes;
permanezcan en mi amor. Pero sólo permanecerán en mi
amor si ponen en práctica mis mandamientos, lo mismo que yo he
puesto en práctica los
mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor. Les he dicho todo esto para que participen de
mi alegría, y su alegría sea completa».
23 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
15, 22-31
En aquellos días, los apóstoles y
los responsables, de acuerdo con toda la comunidad, decidieron elegir
de entre ellos algunos hombres y enviarlos a Antioquía con
Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, a quien llamaban Barsabás,
y a Silas, personajes eminentes entre los hermanos. A través
de ellos les enviaron la siguiente carta:
«Los apóstoles
y los hermanos responsables, a los hermanos no judíos de
Antioquía, Siria y Cilicia. Saludos. Hemos oído que
algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han inquietado y
desconcertado con sus palabras. Por tal motivo, hemos decidido de
común acuerdo elegir algunos hombres y enviárselos
con
nuestros amados Pablo y Bernabé, hombres que han
consagrado su vida al servicio de nuestro Señor Jesucristo.
Enviamos, pues, a Judas y a Silas, que les transmitirán lo
mismo de palabra.
Porque hemos decidido el Espíritu Santo y
nosotros no imponerles otras cargas que las indispensables: que se
abstengan de lo sacrificado a ídolos, de la sangre, de la
carne de animales muertos sin desangrar y de
matrimonios
ilegítimos. Harán bien en privarse de todo esto. Que
les vaya bien».
Los enviados se despidieron y llegaron a
Antioquía, donde convocaron una asamblea comunitaria y
entregaron la carta; su lectura los llenó de alegría
por el consuelo que les daba.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 56,
8-9.10-12
Te daré gracias ante todos los pueblos,
Señor.
Mi corazón está firme, oh Dios, mi
corazón está firme: voy a cantar y a tocar para ti.
Despierta, gloria mía; despierten, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante todos
los pueblos, Señor.
Te daré gracias entre los
pueblos, Señor mío, tocaré para ti entre las
naciones, pues tu amor llega hasta los cielos, hasta las nubes tu
fidelidad. Muestra, oh Dios, tu grandeza en los cielos, y tu gloria
sobre toda la tierra.
Te daré gracias ante todos los
pueblos, Señor.
Lectura del santo Evangelio según
san Juan
15, 12-17
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
«Mi mandamiento es éste: Ámense
unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande
que quien da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen
lo que yo les mando.
En adelante, ya no los llamaré
siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor.
Desde ahora los llamaré amigos, porque les he dado a conocer
todo lo que oí a mi Padre.
No me eligieron ustedes a mí:
fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que
vayan y den fruto abundante y duradero. Así, el Padre les dará
todo lo que le pidan en mi nombre. Lo que yo les mando es esto: que
se amen unos a otros».
24 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles
16, 1-10
En aquellos días, Pablo
llegó a Derbe y después a Listra. Había allí
un discípulo llamado Timoteo, de madre judía convertida
al cristianismo, y de padre griego. Timoteo era muy estimado entre
los hermanos de Listra e Iconio. Pablo decidió llevarlo
consigo y lo circuncidó, debido a los judíos que había
en aquella región, pues todos sabían que su padre era
griego.
En todas las ciudades por donde pasaban comunicaban a los
creyentes los acuerdos y las decisiones tomados por los apóstoles
y los responsables de Jerusalén, y les recomendaban que los
cumplieran. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían
en número de día en día.
Atravesaron Frigia y
la región de Galacia, pero el Espíritu Santo les
impidió anunciar el mensaje en la provincia de Asia. Llegaron
a Misia e intentaron dirigirse a Bitinia, pero el Espíritu de
Jesús no los dejó. Así que pasaron de largo por
Misia y se dirigieron a Tróade.
Aquella noche Pablo tuvo
una visión: se le presentó un macedonio y le hizo esta
súplica:
«Pasa a Macedonia y ven en nuestra
ayuda».
Ante esta visión, procuramos pasar
rápidamente a Macedonia, persuadidos de que Dios nos llamaba a
anunciarles la buena noticia.
Lectura del Libro de los
Salmos
Sal 99, 2.3.5
Aclamen al Señor, tierra
entera.
Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra,
den culto al Señor con alegría, lleguen hasta él
con cantos festivos.
Aclamen al Señor, tierra
entera.
Reconozcan que el Señor es Dios, que él
nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas que él
apacienta.
Aclamen al Señor, tierra entera.
Porque
el Señor es bueno y su amor es eterno, su fidelidad permanece
de generación en generación.
Aclamen al Señor,
tierra entera.
Lectura del santo Evangelio según
san Juan
15, 18-21
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
«Si el mundo los odia, recuerden que
primero me odió a mí. Si pertenecieran al mundo, el
mundo los amaría como cosa propia; pero como no pertenecen al
mundo, porque yo los elegí y los saqué de él,
por eso el
mundo los odia.
Recuerden lo que les dije: “Ningún
siervo es superior a su señor”. Igual que me han
perseguido a mí, los
perseguirán a ustedes; y en la
medida en que pongan en práctica mi enseñanza, también
pondrán en práctica la de ustedes. Los tratarán
así por mi causa, porque no conocen al que me envió
25 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los
Apóstoles
10, 25-26.34-35.44-48
En aquel tiempo,
cuando Pedro entraba, Cornelio salió a su encuentro, cayó
a sus pies y se postró ante él. Pedro lo levantó
diciendo:
«Levántate, que yo soy un hombre lo mismo
que tú».
Pedro añadió:
«Verdaderamente
ahora comprendo que Dios no hace distinción de personas, sino
que acepta a quien lo honra rectamente sea de la nación que
sea. El envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la
buena noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor
de todos».
Todavía estaba hablando Pedro, cuando el
Espíritu Santo descendió sobre todos lo que escuchaban
el mensaje. Los creyentes judíos que habían venido con
Pedro quedaron asombrados de que el don del Espíritu Santo se
hubiera derramado también sobre los paganos. Pues los oían
hablar en lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Pedro entonces
dijo:
«¿Se puede negar el agua del bautismo a éstos
que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?»
Y
ordenó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Entonces le
rogaron que se quedará allí algunos días.
Lectura
del Libro de los Salmos
Sal 97, 1-2.3ab.3cd-4
El Señor
nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Canten al Señor
un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la
victoria, su santo brazo.
El Señor nos ha mostrado su amor
y su lealtad.
El Señor hace pública su victoria,
a la vista de las naciones muestra su salvación; ha recordado
su amor y su fidelidad en favor de Israel.
El Señor nos ha
mostrado su amor y su lealtad.
Toda la tierra ha visto la
victoria de nuestro Dios. Aclamen al Señor, habitantes de toda
la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten.
El
Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Lectura
de la primera carta del apóstol san Juan
4, 7-10
Hermanos
queridos, amémonos unos a otros, porque el amor procede de
Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama
no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Dios nos ha manifestado el
amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único, para que
vivamos por él. El amor no consiste en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y
envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.
Lectura del santo Evangelio según san
Juan
15, 9-17
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
«Como el Padre me ama a mí, así
los amo yo a ustedes.
Permanezcan en mi amor. pero sólo
permanecerán en mi amor. Pero sólo permanecerán
en mi amor, si ponen en práctica mis mandamientos, lo mismo
que yo he puesto en práctica los mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor. Les he dicho todo esto esto para que
participen de mi alegría, y su alegría sea completa.
Mi
mandamiento es éste:
Ámense unos a otros, como yo
los he amado. Nadie tiene amor más grande que quien da la vida
por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les
mando.
En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el
siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora los llamaré
amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí a mi
Padre.
No me eligieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí
a ustedes. Y los he destinado para que vayan y den fruto abundante y
duradero. Así, el Padre les dará todo lo que le pidan
en mi nombre.
Lo que yo les mando es esto: que se amen unos a
otros».
26 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
16, 11-15
Por aquellos días, nos embarcamos en
Tróade y fuimos directos a Samotracia. Al día siguiente
fuimos a Neápolis, y de allí a Filipos, ciudad
importante del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí
permanecimos
algunos días.
El sábado salimos
fuera de la ciudad y fuimos junto al río, donde pensábamos
que se reunían para orar. Nos sentamos y estuvimos hablando
con las mujeres que se habían reunido. Entre ellas había
una llamada Lidia, que procedía de Tiátira y se
dedicaba al comercio de telas. Lidia adoraba al verdadero Dios, y el
Señor le abrió el corazón para que aceptara las
palabras de Pablo. Después de haberse bautizado con toda su
familia, nos suplicó:
«Si consideran que mi fe en el
Señor es sincera, entren y quédense en mi casa».
Y
nos obligó a ir.
Lectura del Libro de los
Salmos
Sal 149, 1-2.3-4.5-6a y 9b
El Señor es amigo
de su pueblo.
Canten al Señor un canto nuevo: alábenlo
en la asamblea de los fieles, celebre Israel a su Creador, festejen
los hijos de Sión a su Rey.
El Señor es amigo de su
pueblo.
Que alaben su nombre con danzas, que toquen para él
la pandereta y el arpa; porque el Señor aprecia a su pueblo y
concede a los débiles la victoria.
El Señor es amigo
de su pueblo.
Que los fieles festejen su gloria y canten
jubilosos en filas: con vivas a Dios en la boca.
El Señor
es amigo de su pueblo.
Lectura del santo Evangelio según
san Juan
15, 26-27; 16, 1-4
En aquel tiempo dijo Jesús
a sus discípulos:
«Cuando venga el Consolador, el
Espíritu de la verdad que yo les enviaré y que procede
del Padre, él dará testimonio de mí. Ustedes
mismos serán mis testigos, porque han estado conmigo desde el
principio.
Les he dicho todo esto, para que no pierdan la fe en la
prueba. Porque los expulsarán de la sinagoga; más aún,
llegará un momento en el que les quiten la vida pensando que
así dan culto a Dios. Y actuarán así, porque no
conocen al Padre ni me conocen a mí. Les digo esto de
antemano, para que, cuando llegue la hora, recuerden que ya estaba
anunciado».
27 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles
16, 22-34
En aquellos días, la
gente se puso en contra de Pablo y Silas, y las autoridades ordenaron
que les quitaran sus ropas y los azotaran con varas. Después
de azotarlos severamente, los metieron en la cárcel y
encargaron al carcelero que los custodiara con atención. El
carcelero, siguiendo a la letra la orden, los metió en la
celda más segura y les sujetó los pies al suelo con
cadenas.
A medianoche, Pablo y Silas oraban entonando himnos a
Dios, mientras que los otros presos los escuchaban. De repente, se
produjo un gran terremoto que sacudió los cimientos de la
cárcel y se abrieron todas las puertas y a todos los presos se
les soltaron las cadenas. Al despertarse el carcelero y ver abiertas
las puertas de la cárcel, sacó el puñal con
intención de suicidarse, pensando que los presos se habrían
escapado. Pero Pablo le gritó:
«¡No te hagas
daño; todos estamos aquí!»
El carcelero pidió
una antorcha, entró en la celda y tembloroso se arrojó
a los pies de Pablo y Silas. Después los sacó fuera y
dijo:
«¿Señores, qué debo hacer para
salvarme?»
Ellos le contestaron:
«Si crees en el
Señor Jesús, te salvarás tú y tu
familia».
Luego le explicaron a él y a todos los
suyos el mensaje del Señor. En aquella misma hora de la noche,
el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas y
luego recibió el bautismo con todos los suyos. Después
los llevó a su casa, preparó un banquete y celebró
con toda su familia la alegría de haber creído en
Dios.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 137, 1-2a.
2bc-3. 7c-8
Cuando te invoqué, Señor, me
escuchaste.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de dioses extranjeros, postrado hacia
tu santo templo.
Cuando te invoqué, Señor, me
escuchaste.
Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu
fidelidad, pues tu promesa ha superado a tu fama. Cuando te invoqué,
me escuchaste y fortaleciste mi ánimo.
Cuando te invoqué,
Señor, me escuchaste.
Me pones a salvo con tu fuerza
protectora. El Señor completará lo que hace por mí:
Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus
manos.
Cuando te invoqué, Señor, me
escuchaste.
Lectura del santo Evangelio según san
Juan
16, 5-11
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
«Ahora regreso al que me envió y
ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?”
Eso sí, al anunciarles estas cosas, la tristeza se ha
apoderado de ustedes. Y sin embargo, les digo la verdad: les conviene
que yo me vaya, porque si no me voy, el Espíritu consolador no
vendrá a ustedes; pero, si me voy, lo enviaré.
Cuando
él venga, pondrá de manifiesto el error del mundo en
relación con el pecado, con la justicia y con la condena. Con
el pecado, porque no creen en mí; con la justicia, porque me
voy al Padre y ya no me verán; con la condena, porque el que
tiraniza a este mundo ha sido condenado».
28 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
17, 15-16.22-34; 18, 1
En aquellos días, los que
acompañaban a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y de allí
se
regresaron con el encargo de avisar a Silas y Timoteo, para que
se reunieran con Pablo lo más pronto posible.
Mientras
Pablo los esperaba en Atenas, se apenaba cada vez más al ver
una ciudad tan dominada por la idolatría.
Entonces Pablo,
de pie en medio del areópago dijo:
«Atenienses, he
observado que son muy religiosos. En efecto, al recorrer su ciudad y
contemplar sus monumentos sagrados, he encontrado un altar en el que
está escrito: “Al Dios desconocido”. Pues bien,
eso que veneran sin conocerlo es lo que yo les anuncio.
El Dios
que hizo el mundo y todo lo que hay en él, y que es el Señor
de cielo y tierra, no habita en templos construidos por mano de
hombre; tampoco tiene necesidad de que los hombres lo sirvan, pues él
da a todos la vida, la respiración y todo lo demás. El
creó de un solo hombre toda la humanidad para que habitara en
toda la tierra, fijando a cada pueblo dónde y cuándo
tenían que habitar, con el fin de que buscaran a Dios, a ver
si, aunque sea a tientas, lo podían encontrar; y es que en
realidad no está lejos de cada uno de nosotros, ya que en él
vivimos, nos movemos y existimos. Así lo han dicho algunos de
sus poetas: “Somos de su descendencia”. Por tanto, si
somos descendencia de Dios, no debemos pensar que la divinidad se
parezca a oro, plata piedra o escultura hecha por el arte y el
ingenio humanos.
Ahora, sin embargo, pasando por alto los tiempos
de la ignorancia, Dios manda a todos los hombres y en todas partes
que se conviertan, ya que él ha establecido un día, en
el cual va a juzgar el universo con justicia por medio de un hombre
designado por él, a quien ha acreditado ante todos
resucitándolo de entre los
muertos».
Al oír
aquello de “resurrección de entre los muertos”,
unos se burlaron y otros dijeron:
«Sobre este asunto te
oiremos otro día».
Entonces Pablo abandonó la
reunión. Algunos, sin embargo, se unieron a él y
creyeron; entre ellos Dionisio el Areopagita, una mujer llamada
Dámaris y algunos otros.
Después de esto, Pablo
partió de Atenas y fue a Corinto.
.
Lectura del
Libro de los Salmos
Sal 148,1-2.11-12ab.12c-14a
La gloria
del Señor sobrepasa cielo y tierra.
Alaben al Señor
desde los cielos, alábenlo en las alturas. Alábenlo
todos sus ángeles, alábenlo todos sus ejércitos.
La
gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra.
Reyes del
mundo y pueblos todos, príncipes y todos los jefes de la
tierra; los jóvenes y también las muchachas, los viejos
junto con los niños.
La gloria del Señor sobrepasa
cielo y tierra.
Alaben el nombre del Señor, porque sólo
su nombre es sublime, su grandeza está por encima de los
cielos y la tierra, él ha hecho fuerte a su pueblo.
La
gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra.
El ha hecho
fuerte a su pueblo, él es el orgullo de todos sus fieles, de
Israel, su pueblo entrañable.
La gloria del Señor
sobrepasa cielo y tierra.
Lectura del santo Evangelio
según san Juan
16, 12-15
En aquel tiempo dijo Jesús
a sus discípulos:
«Tendría que decirles
muchas cosas más, pero no podrían entenderlas ahora.
Cuando venga el Espíritu de la verdad, los iluminará
para que puedan entender la verdad completa. El no hablará por
su cuenta, sino que dirá únicamente lo que ha oído
y les anunciará las cosas venideras. El me glorificará,
porque todo lo
que les dé a conocer lo recibirá de
mí.
Todo lo que tiene el Padre, también es mío;
por eso les he dicho que todo lo que el Espíritu les dé
a conocer, lo recibirá de mí».
29 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los
Apóstoles
18, 1-8
En aquellos días, Pablo
partió de Atenas y fue a Corinto. Allí encontró
a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, el cual
acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a causa del
decreto por el cual el emperador Claudio había expulsado de
Roma a todos los judíos. Pablo se unió a ellos y, como
eran del mismo oficio –se dedicaban a fabricar tiendas de
campaña–, se quedó trabajando en casa con ellos.
Todos los sábados conversaba en la sinagoga, tratando de
convencer a judíos y griegos. Pero, cuando Silas y Timoteo
llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a la
predicación de la palabra, dando testimonio ante los judíos
que Jesús era el Mesías. Como se oponían y no
dejaban de insultarlo, sacudió su ropa en señal de
protesta y les dijo:
«Ustedes son los responsables de
cuanto les suceda. Mi conciencia está limpia. En adelante,
pues, me dirigiré a los paganos».
Dicho esto, se fue
de allí, y entró en la casa de un tal Ticio Justo, que
adoraba al verdadero Dios y vivía junto a la sinagoga. Crispo,
el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su
familia, y muchos de los corintios que oían la predicación,
creían y se bautizaban.
Lectura del Libro de los
Salmos
Sal 97, 1-2.3ab.3cd-4
El Señor nos ha
demostrado su amor y su lealtad.
Canten al Señor un
canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la
victoria, su santo brazo.
El Señor nos ha demostrado su
amor y su lealtad.
El Señor hace pública su
victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación; ha
recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
El Señor
nos ha demostrado su amor y su lealtad.
Toda la tierra ha
visto la victoria de nuestro Dios. Aclamen al Señor habitantes
de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría,
canten.
El Señor nos ha demostrado su amor y su
lealtad.
Lectura del santo Evangelio según san
Juan
16, 16-20
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos:
«Dentro de poco dejarán de verme;
pero, dentro de otro poco volverán a verme».
Al oír
esto, algunos de sus discípulos comentaban:
«¿Qué
significa esto? Acaba de decirnos: “Dentro de poco dejarán
de verme, pero dentro de otro poco volverán a verme”.
También nos ha dicho: “Porque me voy al Padre”».
Y
se preguntaban:
«¿Qué quiere decir con eso de
“dentro de poco?” No sabemos a qué se
refiere».
Sabiendo Jesús que deseaban una aclaración,
les dijo:
«Están preocupados por el sentido de mis
palabras: “Dentro de poco dejarán de verme, pero dentro
de otro poco volverán a verme”. Yo les aseguro que
ustedes llorarán y gemirán, mientras que el mundo se
sentirá satisfecho.
Ustedes estarán tristes, pero su
tristeza se convertirá en alegría».
30 de mayo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
18, 9-18
Una noche, el Señor dijo a Pablo en una
visión:
«No temas, sigue hablando, no te calles,
porque yo estoy contigo y nadie intentará hacerte mal. En esta
ciudad hay muchos que llegarán a formar parte de mi pueblo».
Pablo permaneció en Corinto un año y medio,
enseñando la palabra de Dios.
Mientras Galión era el
procónsul de Acaya, los judíos conspiraron contra Pablo
y lo llevaron ante el tribunal con esta acusación:
«Este
trata de persuadir a los hombres para que den culto a Dios en contra
de la ley».
Pablo se disponía a hablar, cuando
Galión dijo a los judíos:
«Si se tratara de
un crimen o de un delito grave, yo los escucharía con
detenimiento; pero tratándose de cuestiones referentes a su
propia ley, allá ustedes. Yo no quiero ser juez de esas
cosas».
Y los echó del tribunal.
Entonces todos
ellos se apoderaron de Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo
golpearon frente al tribunal. Pero Galión no hizo caso de lo
que pasaba.
Pablo se quedó todavía bastante tiempo
en Corinto. Después se despidió de los hermanos y se
embarcó rumbo a Siria, acompañado de Priscila y Aquila.
En Cencreas se había rapado la cabeza para cumplir un voto que
había hecho.
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 46,
2-3.4-5.6-7
Dios es el Rey del universo.
Todos los
pueblos, aplaudan; aclamen a Dios con gritos de alegría.
Porque el Señor es grande y temible, es el rey de toda la
tierra.
Dios es el Rey del universo.
El nos somete los
pueblos y pone las naciones bajo nuestros pies. El eligió
nuestra heredad, orgullo de Jacob, su amado.
Dios es el Rey del
universo.
Dios asciende entre aclamaciones; el Señor,
al sonido de las trompetas; toquen para Dios, toquen para nuestro
rey, toquen.
Dios es el Rey del universo.
Lectura del
santo Evangelio según san Juan
16, 20-23a
En aquel
tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo les
aseguro que ustedes llorarán y gemirán, mientras que el
mundo se sentirá satisfecho; ustedes estarán tristes,
pero su tristeza se convertirá en alegría.
Cuando
una mujer va a dar a luz, siente tristeza, porque le ha llegado la
hora; pero cuando el niño ha nacido, su alegría le hace
olvidar el sufrimiento pasado y está contenta por haber traído
un niño al mundo. Pues lo mismo ustedes: de momento están
tristes; pero volveré a verlos y de nuevo se alegrarán
con una alegría que nadie les podrá arrebatar. Cuando
llegue ese día, ya no tendrán necesidad de preguntarme
nada».
31 de mayo
Lectura del libro del profeta Sofonías
3,
14-18a
¡Grita de felicidad, hija de Sión,
regocíjate, Israel, alégrate de todo corazón,
Jerusalén! El Señor ha anulado la sentencia que pesaba
sobre ti, ha expulsado a tus enemigos; el Señor es rey de
Israel en medio de ti, no tendrás que temer ya ningún
mal. Aquel día dirán a Jerusalén:
«No
tengas miedo, Sión, que tus manos no tiemblen; el Señor
tu Dios está en medio de ti, él es un guerrero que
salva. Dará saltos de alegría por ti, su amor se
renovará, por tu causa bailará y se alegrará,
como en los días de fiesta».
Lectura del
Libro de los Salmos
Is. 12, 2-3.4bcd.5-6
El Señor ha
hecho maravillas con nosotros.
El Señor es mi Dios y
salvador, con él estoy seguro y nada temo. El Señor es
mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación.
El
Señor ha hecho maravillas con nosotros.
Den gracias al
Señor e invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime.
El Señor ha hecho
maravillas con nosotros.
Alaben al Señor por sus
proezas, anúncienlas a toda la tierra. Griten jubilosos,
habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido grande
con ustedes.
El Señor ha hecho maravillas con
nosotros.
Lectura del santo Evangelio según san
Lucas
1, 39-56
Por aquellos días, María se
encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de
Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a
Isabel.
Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el
niño saltó en su seno. Entonces Isabel, llena del
Espíritu Santo, exclamó a grandes voces:
«¡Bendita
tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Pero
¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga
a visitarme? Porque en cuanto oí tu saludo, el niño
saltó de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú
que has creído!
Porque lo que te ha dicho el Señor
se cumplirá».
Entonces María dijo:
«Mi
alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de
júbilo en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su
sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las
generaciones, porque ha hecho en mí cosas grandes el Poderoso.
Su nombre es santo, y su misericordia es eterna con aquellos que le
honran.
Actuó con la fuerza de su brazo y dispersó a
los de corazón soberbio.
Derribó de sus tronos a
los poderosos y engrandeció a los humildes. Colmó de
bienes a los hambrientos y a los ricos despidió sin nada.
Tomó
de la mano a Israel, su siervo, acordándose de su
misericordia, como lo había prometido a nuestros antepasados,
en favor de Abrahán y de sus descendientes para
siempre».
María estuvo con Isabel unos tres meses;
después regresó a su casa.