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16 de mayo

Lectura de los Hechos de los apóstoles
13, 26-33

En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía, decía en la sinagoga:
«Hermanos, descendientes de Abrahán, y los que, sin serlo, honran a Dios, es a ustedes a quienes se dirige este mensaje de salvación. Ciertamente, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús, y al condenarlo cumplieron las palabras de los profetas que se leen todos los sábados. Sin haber encontrado en él ningún delito que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo matara. Después de cumplir todo lo que acerca de él estaba escrito, lo bajaron del madero y lo pusieron en un sepulcro.
Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días se apareció a los que lo habían seguido desde Galilea a Jerusalén, los cuales son ahora sus testigos ante el pueblo.
Y nosotros les anunciamos esta buena noticia: que la promesa hecha a nuestros antepasados, Dios la ha cumplido entre nosotros, sus descendientes, resucitando a Jesús, como está escrito también en el salmo
segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy».
 
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 2, 6-7.8-9.10-11

Tú eres mi hijo: Yo te he engendrado hoy.

«Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo». Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy».
Tú eres mi hijo: Yo te he engendrado hoy.

Pídemelo, y te daré las naciones en herencia, en propiedad todos los países del mundo. Los romperás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza.
Tú eres mi hijo: Yo te he engendrado hoy.

Y ahora, reyes, reflexionen, aprendan, gobernantes de la tierra. Sirvan al Señor con temor.
Tú eres mi hijo: Yo te he engendrado hoy.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
14, 1-6

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay lugar para todos; si no fuera así, ya lo habría dicho; ahora voy a prepararles ese lugar. Una vez me haya ido y les haya preparado el lugar, regresaré y los llevaré conmigo, para que puedan estar donde voy a estar yo. Ustedes ya saben el camino para ir adonde yo voy».
Tomás le dijo:
«Pero, Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?»
Jesús le respondió:
«Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre, sino por mí».

 




17 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
13, 44-52

El sábado siguiente casi toda la ciudad se congregó para escuchar la palabra del Señor. Los judíos, al ver la multitud, se llenaron de envidia y contradecían lo que Pablo decía, insultándolo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:
«A ustedes teníamos que anunciarles primeramente la palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Pues así nos lo mandó el Señor: Te he puesto como luz de las naciones, para que lleves la salvación hasta los extremos de la tierra».
Los paganos, al oír esto, se alegraban y recibían con alabanzas el mensaje del Señor. Y todos los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se difundió por toda aquella región. Los judíos, sin embargo, sublevaron a las mujeres
distinguidas que adoraban al verdadero Dios, y a los principales de la ciudad; promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de su territorio.
Ellos, en señal de protesta, sacudieron el polvo de sus pies y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, estaban llenos de alegría y del Espíritu Santo.
 
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 97, 1-2.3ab. 3cd-4

Cantemos las maravillas del Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
Cantemos las maravillas del Señor.

El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación; ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
Cantemos las maravillas del Señor.

Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. ¡Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten!
Cantemos las maravillas del Señor.
 

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
14, 7-14

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me conocieran, conocerían también a mi Padre. Desde ahora lo conocen, pues ya lo han visto».
Entonces Felipe le dijo:
«Señor, muéstranos al Padre; eso nos basta».
Jesús le contestó:
«Llevo tanto tiempo con ustedes, ¿y aún no me conoces, Felipe? El que me ve a mí, ve al Padre. ¿Cómo me pides que les muestre al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que les digo no son palabras mías. Es el Padre, que vive en mí, el que está realizando su obra. Deben creerme cuando afirmo que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no creen en mis palabras, crean al menos en las obras que hago.
Les aseguro que el que cree en mí, hará también las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo me voy al Padre. En efecto, cualquier cosa que pidan en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Les concederé todo lo que pidan en mi nombre».

 




18 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
9, 26-31

En aquellos días, llegado a Jerusalén, Pablo intentaba unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo, pues no creían que fuera realmente un discípulo. Entonces Bernabé tomó consigo a Pablo y lo presentó a los apóstoles. Les contó cómo en el camino Pablo había visto al Señor que le había hablado, y con qué convencimiento había predicado en Damasco el nombre de Jesús. Desde entonces iba y venía libremente con los apóstoles en Jerusalén, predicando con valentía el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de procedencia griega, pero éstos decidieron matarlo. Al enterarse los hermanos, lo llevaron a Cesarea y de allí lo enviaron hacia Tarso.
Entretanto, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaria; se consolidaba viviendo en fidelidad al Señor, y se extendía impulsada por el Espíritu Santo.
 

Lectura del Libro de los Salmos
Sal 21, 26b-27.28.30.31-32

Bendito sea el Señor.

Cumpliré mis votos en presencia de quienes lo respetan. Comerán los humildes y se saciarán, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su corazón por siempre.
Bendito sea el Señor.

Al recordarlo retornará al Señor la tierra entera, todas las naciones se postrarán ante él. Sólo ante él se postrarán los grandes de la tierra, ante él se inclinarán todos los mortales.
Bendito sea el Señor.

Yo viviré para el Señor, mi descendencia le rendirá culto, hablarán de él a la generación venidera, narrarán su salvación a los que nacerán después, diciendo: «Esto lo hizo el Señor».
Bendito sea el Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
3, 18-24

Hijos míos, no amemos solamente de palabra, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que pertenecemos a la verdad y tendremos la conciencia tranquila ante Dios, porque si ella nos condena, Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.
Hermanos queridos, si nuestra conciencia no nos condena, podemos acercarnos a Dios con confianza, y lo que le pidamos lo recibiremos de él, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y éste es un mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros según el mandamiento que él nos dio. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. Por eso sabemos que él permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.


 Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 1-8

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. El Padre corta todas las ramas unidas a mí que no dan fruto, para que den más fruto. Ustedes ya están limpios, gracias a las palabras que les he comunicado. Permanezcan unidos a mí, como yo estoy a ustedes. Ninguna rama puede producir fruto por sí misma, sin permanecer unida a la vid, y lo mismo les ocurrirá a ustedes, si están unidos a mí.
Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto; porque sin mí no pueden hacer nada. El que no permanece unido a mí, es arrojado fuera, como las ramas que se secan y luego son amontonadas y arrojadas al fuego para ser quemadas.
Si permanecen unidos a mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo tendrán. Mi Padre recibe gloria cuando producen fruto en abundancia, y se manifiestan como discípulos míos».

 




19 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
14, 5-18

En aquellos días, los paganos y los judíos de Iconio idearon un plan para maltratar e incluso apedrear a Pablo y Bernabé; pero ellos se dieron cuenta y escaparon a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores, donde también anunciaron la buena noticia.
Había en Listra un paralítico, cojo de nacimiento, que nunca había podido caminar. Un día, cuando estaba oyendo hablar a Pablo, éste se quedó mirándolo con atención y, viendo que tenía suficiente fe para ser sanado, le dijo con fuerte voz:
«Levántate y enderézate».
El se levantó de un salto y comenzó a caminar. La gente, entonces, al ver lo que había hecho Pablo, comenzó a gritar en dialecto licaonio:
«Son dioses que han tomado forma humana y han bajado hasta nosotros».
Y llamaban Zeus a Bernabé y Hermes a Pablo, porque él era quien hablaba. Por su parte, el sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba a la entrada de la ciudad, hizo traer ante las puertas toros adornados con guirnaldas y, junto con toda la gente, pretendía ofrecer un sacrificio. Cuando los apóstoles Bernabé y Pablo se dieron cuenta de lo que pasaba, rasgaron sus vestidos y caminando hacia la multitud gritaban:
«Ciudadanos, ¿qué es lo que hacen? Nosotros somos de la misma condición que ustedes.
Somos hombres y les anunciamos la buena noticia para que, abandonando otros falsos dioses se conviertan al Dios vivo, que hizo al cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. En las generaciones pasadas, él permitió que cada pueblo siguiera su propio camino; aunque no dejó de darse a conocer por sus beneficios, enviándoles desde el cielo lluvias y temporadas fructíferas, y llenando de alimento y alegría sus corazones».
Con estas palabras lograron convencer a la gente para que no les ofrecieran sacrificios, pero no les fue fácil.

Lectura del Libro de los Salmos
Sal 113b, 1-2.3-4.15-16

Que todos te alaben sólo a ti, Señor.

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sólo a un nombre da gloria, por tu amor, por tu fidelidad. ¿Por qué han de preguntar las naciones: «Dónde está su Dios?»
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.

Nuestro Dios está en los cielos, todo lo que quiere lo hace. Los ídolos de las naciones, en cambio, son de plata y oro, y han sido fabricados por manos humanas.
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.

Que los bendiga el que hizo los cielos y la tierra. Los cielos son del Señor, la tierra se la dio a los hombres.
Que todos te alaben sólo a ti, Señor.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
14, 21-26

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«El que acepta mis mandamientos y los pone en práctica, ése me ama de verdad; y el que me ama será amado por mi Padre. También yo lo amaré y me manifestaré a él».
Judas, no el Iscariote, sino el otro, le preguntó:
«Señor, ¿por qué te vas a manifestar sólo a nosotros, y no al mundo?»
Jesús le contestó:
«El que me ama, se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo viviremos en él. Por el contrario, el que no pone en práctica mis palabras, es que no me ama. Y las palabras que escuchan no son mías, sino del Padre, que me envió.
Les he dicho todo esto mientras estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, hará que recuerden lo que yo les he enseñado y les explicará todo».

 




20 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
14, 19-28

En aquellos días, llegaron de Antioquía y de Iconio unos judíos que se ganaron a la gente.
Apedrearon a Pablo y, pensando que estaba muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero, después que sus discípulos lo asistieron, él se levantó y entró en la ciudad. Al día siguiente salió hacia Derbe con Bernabé.
Pablo y Bernabé, después de anunciar el Evangelio y hacer bastantes discípulos, regresaron a Listra, Iconio y Antioquía. A su paso animaban a los discípulos y los exhortaban a permanecer firmes en la fe. Les decían:
«Tenemos que pasar muchos sufrimientos para poder entrar en el reino de Dios».
Designaron responsables en cada iglesia y, después de orar y ayunar, los encomendaron al Señor, en quien habían creído. Luego atravesaron Pisidia, llegaron a Panfilia y después de predicar la palabra en Perge, llegaron a Atalía.
De allí regresaron por mar a Antioquía de Siria, donde habían sido encomendados a la protección de Dios para la misión que acababan de realizar. Al llegar, reunieron a la comunidad y contaron todo lo que había hecho Dios por medio de ellos, y cómo había abierto a los paganos la puerta de la fe. Pablo y Bernabé permanecieron allí bastante tiempo con los discípulos.

Lectura del Libro de los Salmos
Sal 144, 10-11.12-13ab.21

Bendigamos al Señor eternamente.

Que tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que proclamen la gloria de tu reinado y hablen de tus hazañas.
Bendigamos al Señor eternamente.

Que den a conocer a los hombres tus hazañas, la gloria y el esplendor de tu reinado. Tu reinado es eterno, tu gobierno permanece para siempre.
Bendigamos al Señor eternamente.

¡Que mi boca alabe al Señor! ¡Que todo ser viviente bendiga su santo nombre, ahora y por
siempre!
Bendigamos al Señor eternamente.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
14, 27-31a

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Les dejo la paz, mi paz les doy. Una paz que el mundo no les puede dar. No se inquieten ni tengan miedo. Ya escucharon lo que dije: “Me voy, pero regresaré a ustedes”. Si de verdad me aman, deberían alegrarse de que me vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Les he dicho esto antes de que suceda, para que cuando suceda crean.
Ya no hablaré mucho con ustedes, porque se acerca el príncipe de este mundo. Y aunque no tiene ningún poder sobre mí, tiene que ser así para que el mundo sepa que amo al Padre y que cumplo la misión que me encomendó».

 




21 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
15, 1-6

En aquellos días, algunos que habían venido de Judea enseñaban a los hermanos:
«Si no se circuncidan según el mandato de Moisés, no pueden salvarse».
Este hecho provocó una acalorada discusión de Pablo y Bernabé contra ellos. Debido a esto, determinaron que Pablo, Bernabé y algunos otros fueran a Jerusalén, para tratar este asunto con los apóstoles y los
responsables. Provistos, pues, por la iglesia de Antioquía de todo lo necesario para el viaje, atravesaron Fenicia y Samaria contando la conversión de los paganos, y llenando de gran alegría a todos los hermanos.
Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y los responsables, y les contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que se habían hecho creyentes, intervinieron diciendo que era necesario circuncidar a los convertidos y obligarlos a cumplir la ley de Moisés.
Entonces los apóstoles y los responsables se reunieron para examinar este asunto.
 
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 121, 1-2.3-4a.4b-5

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Me alegré cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor». Nuestros pies ya pisan tus umbrales, Jerusalén.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Jerusalén está construida como ciudad bien trazada; allá suben las tribus, las tribus del Señor.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Para dar gracias al nombre del Señor, según la costumbre de Israel. Porque allí están los tribunales de justicia, en el palacio de David.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 1-8

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador. El Padre corta todas las ramas unidas a mí que no dan fruto y poda las que dan fruto, para que den más fruto.
Ustedes ya están limpios, gracias a las palabras que les he comunicado. Permanezcan unidos a mí, como yo lo estoy a ustedes. Ninguna rama puede producir fruto por sí misma, sin permanecer unida a la vid, y lo mismo les ocurrirá a ustedes, si no están unidos a mí.
Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto; porque sin mí no pueden hacer nada. El que no permanece unido a mí, es arrojado fuera, como las ramas que se secan y luego son amontonadas y arrojadas al fuego para ser quemadas.
Si permanecen unidos a mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo tendrán. Mi Padre recibe gloria cuando producen fruto en abundancia, y se manifiestan como discípulos míos».

 




22 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
15, 7-21

Por aquellos días, después de una larga discusión sobre el asunto de la circuncisión, Pedro se levantó y les dijo:
«Hermanos: Ustedes saben que, desde los primeros tiempos, Dios me eligió a mí de entre ustedes para que los paganos oyeran por mi boca el mensaje de la buena noticia y creyeran. Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio a favor de ellos, otorgándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. Sin hacer diferencia entre ellos y nosotros, purificó sus corazones con la fe.
¿Por qué quieren ahora poner a prueba a Dios, tratando de imponer a los discípulos una carga que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar? Nosotros, en cambio, creemos que nos salvaremos por la gracia del Señor Jesús; y ellos exactamente igual».
Toda la multitud guardó silencio; y escuchaba a Pablo y a Bernabé contar las señales y prodigios que Dios había hecho entre los paganos por medio de ellos.
Cuando acabaron de hablar, tomó la palabra Santiago y dijo:
«Hermanos, escúchenme. Simón ha contado cómo, Dios, desde el principio, eligió de entre los paganos un pueblo consagrado a su nombre. Esto concuerda con las palabras de los profetas, porque está escrito: Después de esto regresaré y restauraré la tienda de David, que estaba destruida. Repararé sus ruinas y la volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, junto con todas las naciones sobre las que se ha invocado mi nombre. Así lo dice el Señor que realizó estas cosas, anunciadas desde antiguo.
Por eso, en mi opinión, no hay que crear dificultades a los paganos que se convierten. Es suficiente escribirles que se abstengan de toda contaminación, de la idolatría, de matrimonios ilegítimos, de comer la carne de animales muertos sin desangrar. Ya que desde hace siglos la ley de Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores, que la leen en las sinagogas todos los sábados».

Lectura del Libro de los Salmos
Sal 95, 1-2a.2b-3.10

Cantemos la grandeza del Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, que toda la tierra cante al Señor; canten al Señor, bendigan su nombre.
Cantemos la grandeza del Señor.

Celebren día tras día su victoria. Propaguen su grandeza entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
Cantemos la grandeza del Señor.

Digan a las naciones: «El Señor es rey». El aseguró el mundo para que permanezca firme; él gobierna a los pueblos con rectitud.
Cantemos la grandeza del Señor.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 9-11

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes; permanezcan en mi amor. Pero sólo permanecerán en mi amor si ponen en práctica mis mandamientos, lo mismo que yo he puesto en práctica los
mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho todo esto para que participen de mi alegría, y su alegría sea completa».

 




23 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
15, 22-31

En aquellos días, los apóstoles y los responsables, de acuerdo con toda la comunidad, decidieron elegir de entre ellos algunos hombres y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, a quien llamaban Barsabás, y a Silas, personajes eminentes entre los hermanos. A través de ellos les enviaron la siguiente carta:
«Los apóstoles y los hermanos responsables, a los hermanos no judíos de Antioquía, Siria y Cilicia. Saludos. Hemos oído que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han inquietado y desconcertado con sus palabras. Por tal motivo, hemos decidido de común acuerdo elegir algunos hombres y enviárselos con
nuestros amados Pablo y Bernabé, hombres que han consagrado su vida al servicio de nuestro Señor Jesucristo.
Enviamos, pues, a Judas y a Silas, que les transmitirán lo mismo de palabra.
Porque hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponerles otras cargas que las indispensables: que se abstengan de lo sacrificado a ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar y de
matrimonios ilegítimos. Harán bien en privarse de todo esto. Que les vaya bien».
Los enviados se despidieron y llegaron a Antioquía, donde convocaron una asamblea comunitaria y entregaron la carta; su lectura los llenó de alegría por el consuelo que les daba.

 Lectura del Libro de los Salmos
Sal 56, 8-9.10-12

Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor.

Mi corazón está firme, oh Dios, mi corazón está firme: voy a cantar y a tocar para ti. Despierta, gloria mía; despierten, cítara y arpa; despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor.

Te daré gracias entre los pueblos, Señor mío, tocaré para ti entre las naciones, pues tu amor llega hasta los cielos, hasta las nubes tu fidelidad. Muestra, oh Dios, tu grandeza en los cielos, y tu gloria sobre toda la tierra.
Te daré gracias ante todos los pueblos, Señor.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 12-17

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Mi mandamiento es éste: Ámense unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando.
En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora los llamaré amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí a mi Padre.
No me eligieron ustedes a mí: fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que vayan y den fruto abundante y duradero. Así, el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Lo que yo les mando es esto: que se amen unos a otros».

 




24 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
16, 1-10

En aquellos días, Pablo llegó a Derbe y después a Listra. Había allí un discípulo llamado Timoteo, de madre judía convertida al cristianismo, y de padre griego. Timoteo era muy estimado entre los hermanos de Listra e Iconio. Pablo decidió llevarlo consigo y lo circuncidó, debido a los judíos que había en aquella región, pues todos sabían que su padre era griego.
En todas las ciudades por donde pasaban comunicaban a los creyentes los acuerdos y las decisiones tomados por los apóstoles y los responsables de Jerusalén, y les recomendaban que los cumplieran. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Atravesaron Frigia y la región de Galacia, pero el Espíritu Santo les impidió anunciar el mensaje en la provincia de Asia. Llegaron a Misia e intentaron dirigirse a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no los dejó. Así que pasaron de largo por Misia y se dirigieron a Tróade.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le presentó un macedonio y le hizo esta súplica:
«Pasa a Macedonia y ven en nuestra ayuda».
Ante esta visión, procuramos pasar rápidamente a Macedonia, persuadidos de que Dios nos llamaba a anunciarles la buena noticia.
 
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 99, 2.3.5

Aclamen al Señor, tierra entera.

Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra, den culto al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos festivos.
Aclamen al Señor, tierra entera.

Reconozcan que el Señor es Dios, que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas que él apacienta.
Aclamen al Señor, tierra entera.

Porque el Señor es bueno y su amor es eterno, su fidelidad permanece de generación en generación.
Aclamen al Señor, tierra entera.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 18-21

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, recuerden que primero me odió a mí. Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como cosa propia; pero como no pertenecen al mundo, porque yo los elegí y los saqué de él, por eso el
mundo los odia.
Recuerden lo que les dije: “Ningún siervo es superior a su señor”. Igual que me han perseguido a mí, los
perseguirán a ustedes; y en la medida en que pongan en práctica mi enseñanza, también pondrán en práctica la de ustedes. Los tratarán así por mi causa, porque no conocen al que me envió

 




25 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
10, 25-26.34-35.44-48

En aquel tiempo, cuando Pedro entraba, Cornelio salió a su encuentro, cayó a sus pies y se postró ante él. Pedro lo levantó diciendo:
«Levántate, que yo soy un hombre lo mismo que tú».
Pedro añadió:
«Verdaderamente ahora comprendo que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta a quien lo honra rectamente sea de la nación que sea. El envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la buena noticia de la paz por medio de Jesucristo, que es el Señor de todos».
Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos lo que escuchaban el mensaje. Los creyentes judíos que habían venido con Pedro quedaron asombrados de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos. Pues los oían hablar en lenguas y proclamar la grandeza de Dios. Pedro entonces dijo:
«¿Se puede negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?»
Y ordenó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedará allí algunos días.


Lectura del Libro de los Salmos
Sal 97, 1-2.3ab.3cd-4

El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación; ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

 
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
4, 7-10

Hermanos queridos, amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Dios nos ha manifestado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único, para que vivamos por él. El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.

Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 9-17

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ama a mí, así los amo yo a ustedes.
Permanezcan en mi amor. pero sólo permanecerán en mi amor. Pero sólo permanecerán en mi amor, si ponen en práctica mis mandamientos, lo mismo que yo he puesto en práctica los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho todo esto esto para que participen de mi alegría, y su alegría sea completa.
Mi mandamiento es éste:
Ámense unos a otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando.
En adelante, ya no los llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora los llamaré amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí a mi Padre.
No me eligieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que vayan y den fruto abundante y duradero. Así, el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.
Lo que yo les mando es esto: que se amen unos a otros».

 

 




26 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
16, 11-15

Por aquellos días, nos embarcamos en Tróade y fuimos directos a Samotracia. Al día siguiente fuimos a Neápolis, y de allí a Filipos, ciudad importante del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí permanecimos
algunos días.
El sábado salimos fuera de la ciudad y fuimos junto al río, donde pensábamos que se reunían para orar. Nos sentamos y estuvimos hablando con las mujeres que se habían reunido. Entre ellas había una llamada Lidia, que procedía de Tiátira y se dedicaba al comercio de telas. Lidia adoraba al verdadero Dios, y el Señor le abrió el corazón para que aceptara las palabras de Pablo. Después de haberse bautizado con toda su familia, nos suplicó:
«Si consideran que mi fe en el Señor es sincera, entren y quédense en mi casa».
Y nos obligó a ir.
 
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 149, 1-2.3-4.5-6a y 9b

El Señor es amigo de su pueblo.

Canten al Señor un canto nuevo: alábenlo en la asamblea de los fieles, celebre Israel a su Creador, festejen los hijos de Sión a su Rey.
El Señor es amigo de su pueblo.

Que alaben su nombre con danzas, que toquen para él la pandereta y el arpa; porque el Señor aprecia a su pueblo y concede a los débiles la victoria.
El Señor es amigo de su pueblo.

Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vivas a Dios en la boca.
El Señor es amigo de su pueblo.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
15, 26-27; 16, 1-4

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Consolador, el Espíritu de la verdad que yo les enviaré y que procede del Padre, él dará testimonio de mí. Ustedes mismos serán mis testigos, porque han estado conmigo desde el principio.
Les he dicho todo esto, para que no pierdan la fe en la prueba. Porque los expulsarán de la sinagoga; más aún, llegará un momento en el que les quiten la vida pensando que así dan culto a Dios. Y actuarán así, porque no conocen al Padre ni me conocen a mí. Les digo esto de antemano, para que, cuando llegue la hora, recuerden que ya estaba anunciado».

 

 




27 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
16, 22-34

En aquellos días, la gente se puso en contra de Pablo y Silas, y las autoridades ordenaron que les quitaran sus ropas y los azotaran con varas. Después de azotarlos severamente, los metieron en la cárcel y encargaron al carcelero que los custodiara con atención. El carcelero, siguiendo a la letra la orden, los metió en la celda más segura y les sujetó los pies al suelo con cadenas.
A medianoche, Pablo y Silas oraban entonando himnos a Dios, mientras que los otros presos los escuchaban. De repente, se produjo un gran terremoto que sacudió los cimientos de la cárcel y se abrieron todas las puertas y a todos los presos se les soltaron las cadenas. Al despertarse el carcelero y ver abiertas las puertas de la cárcel, sacó el puñal con intención de suicidarse, pensando que los presos se habrían escapado. Pero Pablo le gritó:
«¡No te hagas daño; todos estamos aquí!»
El carcelero pidió una antorcha, entró en la celda y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas. Después los sacó fuera y dijo:
«¿Señores, qué debo hacer para salvarme?»
Ellos le contestaron:
«Si crees en el Señor Jesús, te salvarás tú y tu familia».
Luego le explicaron a él y a todos los suyos el mensaje del Señor. En aquella misma hora de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas y luego recibió el bautismo con todos los suyos. Después los llevó a su casa, preparó un banquete y celebró con toda su familia la alegría de haber creído en Dios.
 
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 7c-8

Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de dioses extranjeros, postrado hacia tu santo templo.
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.

Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu fidelidad, pues tu promesa ha superado a tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste y fortaleciste mi ánimo.
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.

Me pones a salvo con tu fuerza protectora. El Señor completará lo que hace por mí: Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus manos.
Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
16, 5-11

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Ahora regreso al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?” Eso sí, al anunciarles estas cosas, la tristeza se ha apoderado de ustedes. Y sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Espíritu consolador no vendrá a ustedes; pero, si me voy, lo enviaré.
Cuando él venga, pondrá de manifiesto el error del mundo en relación con el pecado, con la justicia y con la condena. Con el pecado, porque no creen en mí; con la justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán; con la condena, porque el que tiraniza a este mundo ha sido condenado».

 




28 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
17, 15-16.22-34; 18, 1

En aquellos días, los que acompañaban a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y de allí se
regresaron con el encargo de avisar a Silas y Timoteo, para que se reunieran con Pablo lo más pronto posible.
Mientras Pablo los esperaba en Atenas, se apenaba cada vez más al ver una ciudad tan dominada por la idolatría.
Entonces Pablo, de pie en medio del areópago dijo:
«Atenienses, he observado que son muy religiosos. En efecto, al recorrer su ciudad y contemplar sus monumentos sagrados, he encontrado un altar en el que está escrito: “Al Dios desconocido”. Pues bien, eso que veneran sin conocerlo es lo que yo les anuncio.
El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, y que es el Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por mano de hombre; tampoco tiene necesidad de que los hombres lo sirvan, pues él da a todos la vida, la respiración y todo lo demás. El creó de un solo hombre toda la humanidad para que habitara en toda la tierra, fijando a cada pueblo dónde y cuándo tenían que habitar, con el fin de que buscaran a Dios, a ver si, aunque sea a tientas, lo podían encontrar; y es que en realidad no está lejos de cada uno de nosotros, ya que en él vivimos, nos movemos y existimos. Así lo han dicho algunos de sus poetas: “Somos de su descendencia”. Por tanto, si somos descendencia de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a oro, plata piedra o escultura hecha por el arte y el ingenio humanos.
Ahora, sin embargo, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, Dios manda a todos los hombres y en todas partes que se conviertan, ya que él ha establecido un día, en el cual va a juzgar el universo con justicia por medio de un hombre designado por él, a quien ha acreditado ante todos resucitándolo de entre los
muertos».
Al oír aquello de “resurrección de entre los muertos”, unos se burlaron y otros dijeron:
«Sobre este asunto te oiremos otro día».
Entonces Pablo abandonó la reunión. Algunos, sin embargo, se unieron a él y creyeron; entre ellos Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
Después de esto, Pablo partió de Atenas y fue a Corinto.
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Lectura del Libro de los Salmos
Sal 148,1-2.11-12ab.12c-14a

La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra.

Alaben al Señor desde los cielos, alábenlo en las alturas. Alábenlo todos sus ángeles, alábenlo todos sus ejércitos.
La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra.

Reyes del mundo y pueblos todos, príncipes y todos los jefes de la tierra; los jóvenes y también las muchachas, los viejos junto con los niños.
La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra.

Alaben el nombre del Señor, porque sólo su nombre es sublime, su grandeza está por encima de los cielos y la tierra, él ha hecho fuerte a su pueblo.
La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra.

El ha hecho fuerte a su pueblo, él es el orgullo de todos sus fieles, de Israel, su pueblo entrañable.
La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
16, 12-15

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Tendría que decirles muchas cosas más, pero no podrían entenderlas ahora. Cuando venga el Espíritu de la verdad, los iluminará para que puedan entender la verdad completa. El no hablará por su cuenta, sino que dirá únicamente lo que ha oído y les anunciará las cosas venideras. El me glorificará, porque todo lo
que les dé a conocer lo recibirá de mí.
Todo lo que tiene el Padre, también es mío; por eso les he dicho que todo lo que el Espíritu les dé a conocer, lo recibirá de mí».

 




29 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
18, 1-8

En aquellos días, Pablo partió de Atenas y fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila, originario del Ponto, el cual acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila, a causa del decreto por el cual el emperador Claudio había expulsado de Roma a todos los judíos. Pablo se unió a ellos y, como eran del mismo oficio –se dedicaban a fabricar tiendas de campaña–, se quedó trabajando en casa con ellos. Todos los sábados conversaba en la sinagoga, tratando de convencer a judíos y griegos. Pero, cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a la predicación de la palabra, dando testimonio ante los judíos que Jesús era el Mesías. Como se oponían y no dejaban de insultarlo, sacudió su ropa en señal de protesta y les dijo:
«Ustedes son los responsables de cuanto les suceda. Mi conciencia está limpia. En adelante, pues, me dirigiré a los paganos».
Dicho esto, se fue de allí, y entró en la casa de un tal Ticio Justo, que adoraba al verdadero Dios y vivía junto a la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia, y muchos de los corintios que oían la predicación, creían y se bautizaban.
 
Lectura del Libro de los Salmos
Sal 97, 1-2.3ab.3cd-4

El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad.

Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad.

El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación; ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad.

Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Aclamen al Señor habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten.
El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
16, 16-20


En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco dejarán de verme; pero, dentro de otro poco volverán a verme».
Al oír esto, algunos de sus discípulos comentaban:
«¿Qué significa esto? Acaba de decirnos: “Dentro de poco dejarán de verme, pero dentro de otro poco volverán a verme”. También nos ha dicho: “Porque me voy al Padre”».
Y se preguntaban:
«¿Qué quiere decir con eso de “dentro de poco?” No sabemos a qué se refiere».
Sabiendo Jesús que deseaban una aclaración, les dijo:
«Están preocupados por el sentido de mis palabras: “Dentro de poco dejarán de verme, pero dentro de otro poco volverán a verme”. Yo les aseguro que ustedes llorarán y gemirán, mientras que el mundo se sentirá satisfecho.
Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría».

 




30 de mayo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
18, 9-18

Una noche, el Señor dijo a Pablo en una visión:
«No temas, sigue hablando, no te calles, porque yo estoy contigo y nadie intentará hacerte mal. En esta ciudad hay muchos que llegarán a formar parte de mi pueblo».
Pablo permaneció en Corinto un año y medio, enseñando la palabra de Dios.
Mientras Galión era el procónsul de Acaya, los judíos conspiraron contra Pablo y lo llevaron ante el tribunal con esta acusación:
«Este trata de persuadir a los hombres para que den culto a Dios en contra de la ley».
Pablo se disponía a hablar, cuando Galión dijo a los judíos:
«Si se tratara de un crimen o de un delito grave, yo los escucharía con detenimiento; pero tratándose de cuestiones referentes a su propia ley, allá ustedes. Yo no quiero ser juez de esas cosas».
Y los echó del tribunal.
Entonces todos ellos se apoderaron de Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon frente al tribunal. Pero Galión no hizo caso de lo que pasaba.
Pablo se quedó todavía bastante tiempo en Corinto. Después se despidió de los hermanos y se embarcó rumbo a Siria, acompañado de Priscila y Aquila. En Cencreas se había rapado la cabeza para cumplir un voto que había hecho.

Lectura del Libro de los Salmos
Sal 46, 2-3.4-5.6-7

Dios es el Rey del universo.

Todos los pueblos, aplaudan; aclamen a Dios con gritos de alegría. Porque el Señor es grande y temible, es el rey de toda la tierra.
Dios es el Rey del universo.

El nos somete los pueblos y pone las naciones bajo nuestros pies. El eligió nuestra heredad, orgullo de Jacob, su amado.
Dios es el Rey del universo.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al sonido de las trompetas; toquen para Dios, toquen para nuestro rey, toquen.
Dios es el Rey del universo.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan
16, 20-23a

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo les aseguro que ustedes llorarán y gemirán, mientras que el mundo se sentirá satisfecho; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría.
Cuando una mujer va a dar a luz, siente tristeza, porque le ha llegado la hora; pero cuando el niño ha nacido, su alegría le hace olvidar el sufrimiento pasado y está contenta por haber traído un niño al mundo. Pues lo mismo ustedes: de momento están tristes; pero volveré a verlos y de nuevo se alegrarán con una alegría que nadie les podrá arrebatar. Cuando llegue ese día, ya no tendrán necesidad de preguntarme nada».

 




31 de mayo

Lectura del libro del profeta Sofonías
3, 14-18a

¡Grita de felicidad, hija de Sión, regocíjate, Israel, alégrate de todo corazón, Jerusalén! El Señor ha anulado la sentencia que pesaba sobre ti, ha expulsado a tus enemigos; el Señor es rey de Israel en medio de ti, no tendrás que temer ya ningún mal. Aquel día dirán a Jerusalén:
«No tengas miedo, Sión, que tus manos no tiemblen; el Señor tu Dios está en medio de ti, él es un guerrero que salva. Dará saltos de alegría por ti, su amor se renovará, por tu causa bailará y se alegrará, como en los días de fiesta».
 
Lectura del Libro de los Salmos
Is. 12, 2-3.4bcd.5-6

El Señor ha hecho maravillas con nosotros.

El Señor es mi Dios y salvador, con él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación. Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación.
El Señor ha hecho maravillas con nosotros.

Den gracias al Señor e invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es sublime.
El Señor ha hecho maravillas con nosotros.

Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra. Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes.
El Señor ha hecho maravillas con nosotros.

 Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 39-56

Por aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno. Entonces Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces:
«¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme? Porque en cuanto oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. ¡Dichosa tú que has creído!
Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».
Entonces María dijo:
«Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí cosas grandes el Poderoso. Su nombre es santo, y su misericordia es eterna con aquellos que le honran.
Actuó con la fuerza de su brazo y dispersó a los de corazón soberbio.
Derribó de sus tronos a los poderosos y engrandeció a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos despidió sin nada.
Tomó de la mano a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y de sus descendientes para siempre».
María estuvo con Isabel unos tres meses; después regresó a su casa.

 

 


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