Octubre 2006
1 de Octubre de 2006
26º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Santa Teresa del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Números 11, 25-29
"Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta"
En aquellos días, el Señor descendió en la nube y habló a Moisés; tomó del espíritu que había en él y se lo dio a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, se pusieron en seguida a profetizar. Habían quedado en el campamento dos de ellos, uno llamado Eldad y el otro Medad. También sobre ellos se posó el espíritu, pues aunque no habían ido a la reunión eran de los elegidos, y ambos comenzaron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a decir a Moisés:
«Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
Entonces Josué, hijo de Nun, que desde muy joven era ayudante de Moisés, intervino diciendo::
«Moisés, señor mío, prohíbeselo».
Pero Moisés respondió:
«¿Tienes celos de mí? ¡Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!»
Salmo Responsorial: 18
"Los mandamientos del Señor alegran el corazón."
La ley del Señor es perfecta y da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero y da sabiduría al ignorante.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.
El temor del Señor es puro y permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad y todos justos por igual.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.
Por eso tu siervo está atento a ellos: cumplirlos trae una gran recompensa. ¿Quién conoce sus propios errores? Purifícame tú de las faltas ocultas.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.
Protege también a tu siervo del orgullo, que jamás me domine. Entonces seré irreprochable e inocente del gran pecado.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.
Segunda Lectura: Santiago 5, 1-6
"Sus riquezas se han corrompido"
Y ustedes los ricos, lloren y laméntense, por las desgracias que les esperan. Su riqueza está corrompida y la polilla se ha comido sus vestidos; su oro y su plata están enmohecidos y este moho será una prueba contra ustedes y consumirá sus carnes como el fuego.
¿Para qué amontonar riquezas si estamos en los últimos días? El salario que ustedes han defraudado a los trabajadores que segaron sus campos está clamando, y los gritos de los cosechadoras han llegado hasta el oído del Señor todopoderoso. Han vivido en este mundo lujosamente y entregados al placer, engordando para el día de la matanza. Han condenado, han matado al inocente, y ya no les ofrece resistencia.
Evangelio: Marcos 9, 38-43.45.47-48
"El que no está contra nosotros está a nuestro favor"
En aquel tiempo dijo Juan a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos».
Jesús le respondió:
«No se lo prohíban, porque ninguno que haga milagros en mi nombre puede hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y todo el que les dé un vaso de agua porque anuncian al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa.
Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela: más te vale entrar manco en la vida que ir con las dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie es ocasión de pecado, para ti, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida que con los dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo es ocasión de pecado par ti, sácatelo: pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».
2 de Octubre de 2006
26º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Fiesta de los Ángeles Custodios
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Job 1, 6-22
"El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!"
Un día fueron los ángeles y se presentaron ante el Señor; entre ellos llegó también Satanás.
El Señor le preguntó:
«¿De dónde vienes?»
El respondió:
«De dar vueltas por la tierra».
El Señor le dijo:
«¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay otro como él en la tierra: es un hombre íntegro y recto,
que teme a Dios y se aparta del mal».
Satanás le respondió:
«¿Y crees que su temor a Dios es desinteresado? ¿Acaso no has construido una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se multiplican por el país.
Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones, y verás cómo te maldice en tu propia cara».
El Señor le dijo:
«Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques».
Y Satanás se retiró de la presencia del Señor.
Un día que los hijos y las hijas de Job estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, llegó un mensajero y dio esta noticia a Job:
«Tus bueyes estaban arando y tus burros pastando en el mismo lugar, cuando cayeron sobre ellos unos bandidos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo».
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:
«Cayó un rayo del cielo que quemó y consumió tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo».
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:
«Una banda de caldeos, divididos en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó, y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo».
No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:
«Estaban tus hijos y tus hijas comiendo en casa del hermano mayor, cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo».
Entonces Job se levantó y rasgó sus vestiduras, se rapó la cabeza, se postró por tierra en oración y dijo:
«Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor!»
A pesar de todo lo sucedido, Job no pecó ni protestó contra Dios.
Salmo Responsorial: 16
"Señor, escucha nuestra súplica"
Señor, hazme justicia, y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Señor, escucha nuestra súplica.
Júzgame tú, Señor, pues tus ojos miran al que es honrado. Examina mi corazón, revísalo de noche, pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí.
Señor, escucha nuestra súplica.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas.
Señor, escucha nuestra súplica.
Evangelio: Lucas 9, 46-50
"El más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande"
Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso a sí y les dijo:
«El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande.
Entonces, Juan le dijo:
«Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a lo demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros».
Pero Jesús respondió:
«No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.
3 de Octubre de 2006
26º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Francisco de Borja
San Remigio, Obispo
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Job 3, 1-3.11-17.20-23
"¿Para qué dar la luz de la vida a un miserable?"
Job abrió sus labios y maldijo el día de su nacimiento, diciendo:
«¡Desaparezca el día en que nací!, la noche en que se dijo: “Ha sido concebido un varón!” ¿Por qué no morí al salir del seno de mi madre? ¿Por qué no perecí al salir de sus entrañas? ¿Por qué me recibió un regazo y unos pechos me amamantaron?
Ahora dormiría tranquilo y descansaría en paz, junto a los reyes y señores de la tierra que se construyen mausoleos; o como los nobles que amontonan oro y plata en sus palacios. O no existiría, lo mismo que un aborto ignorado, como los niños que no vieron la luz. Allí termina el tumulto de los malvados, allí reposan los que están rendidos.
¿Para qué alumbró con su luz a un desgraciado y dio vida a los que la pasan en amargura, a los que ansían la muerte que no llega y la buscan más que a un tesoro; a los que se alegrarían ante la tumba y gozarían al recibir sepultura; a quien no encuentra su camino, porque Dios le cerró la salida?»
Salmo Responsorial: 87
"Señor, presta oído a mi clamor."
Señor, Dios mío, de día y de noche grito hacia ti; llegue hasta ti mi súplica, haz caso a mi clamor.
Señor, presta oído a mi clamor.
Porque estoy harto de desdichas y mi vida está al borde del abismo; me cuentan ya entre los que bajan a la tumba, soy como un inválido.
Señor, presta oído a mi clamor.
Tengo mi lecho entre los muertos, como los que yacen en las tumbas, de los cuales ya no te acuerdas, porque fueron arrancados de tu mano.
Señor, presta oído a mi clamor.
Me has arrojado a lo hondo de la tumba, a la oscuridad más profunda; tu cólera pesa sobre mí, me oprimes con tu furor.
Señor, presta oído a mi clamor.
Evangelio: Lucas 9, 51-56
"Jesús tomó la firme determinación de ir a Jerusalén"
Cuando se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero no quisieron recibirlo, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, sus discípulos Santiago y Juan le preguntaron:
«Señor, ¿quieres que mandemos a bajar fuego del cielo y acabe con ellos?»
Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Y se fueron a otra aldea.
4 de Octubre de 2006
26º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Beato Gaetano Errico
San Francisco de Asís, Fundador
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Job 9, 1-12.14-16
"El hombre no puede hacer triunfar su causa contra Dios"
Job tomó la palabra y dijo a sus amigos:
«Sé muy bien que es así: que el hombre no es justo ante Dios:
Si alguien pretende discutir con él, ni un argumento entre mil podrá rebatir. Sabio y fuerte como es, ¿quién se opone a él y queda sin castigo?
El desplaza las montañas sin que se den cuenta y las sacude con su cólera; hace que la tierra tiemble en sus cimientos, y que se tambaleen sus columnas; manda al sol que no brille y esconde cuando quiere las estrellas; él solo despliega los cielos y camina sobre las olas del mar; él creó la Osa y el Orión, las Pléyades y la constelación del sur; hace prodigios incomprensibles, maravillas sin número.
Pasa junto a mí, y no lo veo; pasa rozándome, y no me doy cuenta; si captura una presa, ¿quién se lo impedirá?, ¿quién podrá decirle: “¿Qué estás haciendo?”
¡Cuánto menos podré yo reclamarle, encontrar argumentos contra él! Aunque tuviera razón, no debo reclamar. Sólo puedo suplicar al que me acusa. Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que hiciera caso a mi llamada».
Salmo Responsorial: 87
"Señor, que llegue hasta ti mi súplica."
Todo el día te estoy invocando, Señor, y extiendo mis manos hacia ti. ¿Harás maravillas en favor de los muertos? ¿Se alzarán las sombras para darte gracias?
Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
¿Se proclama tu amor en la tumba, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se conocen en la oscuridad tus maravillas, o tu salvación en la tierra del olvido?
Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
Pero yo te pido auxilio, Señor, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué me rechazas, Señor, y te alejas de mí?
Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
Evangelio: Lucas 9, 57-62
"Te seguiré adondequiera que vayas"
En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, uno le dijo:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
El respondió:
«Los zorros tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame ir antes a enterrar a mi padre».
Jesús le replicó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor, pero déjame primero despídeme de mi familia».
Jesús le contestó:
«El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios».
5 de Octubre de 2006
26º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Santa Flora de Beaulie, Virgen
Santa María Faustina Kowalska
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Job 19, 21-27
"Yo sé que mi defensor vive"
Job tomó la palabra y dijo:
«¡Tengan compasión de mí, amigos míos, que me ha herido la mano del Señor! ¿Por qué me persiguen como Dios y no se cansan de atormentarme? ¡Ojalá mis palabras se escribieran, ojalá se grabaran en bronce! ¡Ojalá con punzón de hierro y plomo se escribieran en la roca para siempre!
Yo sé que mi defensor está vivo y que al final se levantará sobre el polvo; y cuando mi piel recubra estas llagas, en mi propia carne veré a Dios; yo mismo lo veré, y no otro; mis propios ojos lo contemplarán; entonces reposará mi espíritu».
Salmo Responsorial: 26
"No me abandones, Dios mío."
Escucha, Señor mi clamor; ten piedad de mí, atiéndeme. Me dice el corazón; «Busca su rostro».
No me abandones, Dios mío.
Sí tu rostro, Señor, es lo que busco; no me ocultes tu rostro, no rechaces irritado a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me desampares.
No me abandones, Dios mío.
Espero gozar los bienes del Señor en la tierra de los vivos. Espera en el Señor, sé fuerte, ten ánimo, espera en el Señor.
No me abandones, Dios mío.
Evangelio: Lucas 10, 1-12
"Su deseo de paz se cumplirá"
En aquel tiempo designó el Señor a otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde él pensaba ir. Y les decía:
«La cosecha es abundante y los trabajadores pocos; rueguen, por tanto, al dueño que envíe trabajadores a su cosecha. ¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni morral, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, su paz recaerá sobre ellos; si no, regresará a ustedes. Quédense en esa casa, y coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario.
No anden de casa en casa. Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les den, curen a los enfermos que haya, y díganles: “Está llegando a ustedes el Reino de Dios”. Pero si entran en un pueblo y no los reciben bien, salgan a la plaza y digan: “Hasta el polvo de su pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes en señal de protesta. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca”.
Les digo que el día del juicio será más tolerable para Sodoma que para ese pueblo».
6 de Octubre de 2006
26º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Beato Bartolo Longo
San Bruno, Fundador de la Orden de los Cartujos
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Job 38, 1.12-21; 40, 3-5
"¿Alguna vez en tu vida le has dado ordenes a la mañana o has llegado hasta donde nace el mar?"
El Señor respondió a Job desde el seno de la tormenta:
«¿Alguna vez en tu vida has dado ordenes a la mañana o has señalado su puesto a la aurora, para que agarre la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados? El da forma a la tierra como el molde a la arcilla, y se tiñe de color como un vestido; pero niega la luz a los malvados y el brazo rebelde queda roto.
¿Has llegado hasta donde
nace el mar o paseado por el fondo del océano? ¿Te han enseñado las puertas de la muerte o has visto los umbrales de las sombras? ¿Has abarcado la anchura de la tierra? Dímelo, si es que lo sabes todo.
¿Sabes dónde vive la luz y dónde habitan las tinieblas?
¿Podrías conducirlas a su morada o enseñarles el camino de su casa? Quizás los sepas, pues tienes tantos años que para entonces ya habrías nacido».
Job respondió al Señor:
«He hablado a la ligera, ¿qué puedo responderte? No diré una palabra más. Hablé una vez, pero no lo haré de nuevo; dos veces, pero no insistiré».
Salmo Responsorial: 138
"Condúcenos, Señor, por tu camino."
Señor, tu me examinas y me conoces, sabes cuando me siento y me levanto, desde lejos comprendes mis pensamientos; tú adviertes si camino o si descanso, todas mis sendas te son conocidas.
Condúcenos, Señor, por tu camino.
¿Adónde podré ir lejos de tu espíritu, adónde escaparé de tu presencia? Si subo hasta los cielos, allí esta tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro.
Condúcenos, Señor, por tu camino.
Si vuelo sobre las alas de la aurora y me instalo en el extremo del mar, también allí me alcanzará tu mano y me agarrará tu derecha.
Condúcenos, Señor, por tu camino.
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias porque eres sublime, tus obras son prodigiosas.
Condúcenos, Señor, por tu camino.
Evangelio: Lucas 10, 13-16
"El que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado"
En aquel tiempo, Jesús dijo:
«¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los prodigios realizados en ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de luto y sentados sobre ceniza. Por eso será más tolerable el día del juicio para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaún, ¿crees que te elevarás hasta el cielo? ¡Hasta el abismo te hundirás!
Quien los escucha a ustedes, a mí me escucha; quien los rechaza a ustedes, a mí me rechaza; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».
7 de Octubre de 2006
26º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Fiesta de la Virgen del Santo Rosario (Link a http://www.iglesia.org/articulos/maria_rosario_03.php)
Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya
San Marcos, Papa
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Job 42, 1-3.5-6.12-16
"Ahora te han visto ya mis ojos, por eso me retracto"
Job respondió al Señor y dijo:
«Reconozco que lo puedes todo y ningún plan es imposible para ti. Y yo, que nada comprendía, trataba de torcer tus decisiones. Hablaba de grandezas que no entendía, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos; por eso me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza».
El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio: llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burros.
Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma, la segunda Acacia, la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Y su padre les asignó parte de la herencia como a sus hermanos.
Después de todo esto, Job vivió todavía hasta los ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a sus nietos y a sus biznietos.
Y Job murió anciano y colmado de años.
Salmo Responsorial: 118
"Enséñame, Señor, tus mandamientos."
Dame juicio y conocimiento, pues confío en tus mandatos.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Me vino bien ser humillado, pues así aprendí tus normas.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Señor, yo sé que tus mandamientos son justos, que tienes razón cuando me humillas.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Por tus mandamientos subsiste todo hasta hoy, porque todo está a tu servicio.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Yo soy tu servidor, instrúyeme para que aprenda tus preceptos.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.
La explicación de tu palabra es luz que ilumina y proporciona instrucción a los sencillos.
Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Evangelio: Lucas 10, 17-24
"Alégrense de que sus nombres estén escritos en el cielo"
En aquel tiempo, los setenta y dos regresaron llenos de alegría y dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
El les contestó:
«Vi a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para aplastar serpientes y alacranes y todo el ejército del enemigo; y nada los podrá dañar. Sin embargo, no se alegren de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo».
En aquel momento, el Espíritu Santo llenó de alegría a Jesús, que dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre, ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiere revelar».
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron».
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8 de Octubre de 2006
27º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Santa Brigida, Viuda
Santas Tais y Pelagia
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Génesis 2, 18-24
"Serán los dos una sola carne"
El Señor Dios se dijo:
«No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él para que lo ayude».
Entonces el Señor Dios formó de la tierra todos los animales del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó al hombre para ver qué nombre les ponía; y así todo ser viviente llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que le ayudase.
Entonces el Señor Dios hizo caer al hombre en un profundo sueño, y mientras dormía le sacó una costilla y cerró el hueco con carne. Y de la costilla que le había sacado al hombre, Dios formó una mujer; se la presentó al hombre y éste exclamó:
«¡Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Por eso será llamada Mujer, porque ha sido formada del hombre».
Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
Salmo Responsorial: 127
"Dichoso el que respeta al señor."
Dichoso el que respeta al Señor y sigue sus caminos. Comerás del trabajo de tus manos, serás afortunado y feliz.
Dichoso el que respeta al señor.
Tu mujer será como una vid fecunda dentro de tu casa; tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.
Dichoso el que respeta al señor.
Así será bendecido el hombre que respeta al Señor: Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.
Dichoso el que respeta al señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión. Que veas a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel!
Dichoso el que respeta al señor.
Segunda Lectura: Hebreos 2, 9-11
"El santificador y los santificados tienen la misma condición humana"
Hermanos: Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte. Así, por disposición divina, gustó él la muerte en beneficio de todos.
Porque era conveniente que Dios, origen y meta de todas las cosas, queriendo llevar a la gloria a muchos hijos, perfeccionara mediante los sufrimientos a quien iba a guiarlos a la salvación.
Porque santificador y santificados, todos proceden del mismo. Por eso Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos.
Evangelio: Marcos 10, 2-16
"Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre"
En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerlo a prueba, le preguntaron:
«¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?»
El les respondió:
«¿Qué les mandó Moisés?»
Ellos contestaron:
«Moisés permitió el divorcio mediante la entrega de un acta de divorcio a la mujer».
Jesús les dijo:
«Moisés les prescribió esa norma debido a su incapacidad para entender los planes de Dios. Pero desde el principio Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por eso, lo que Dios unió, que no lo separe el hombre».
Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre el asunto. Jesús les dijo:
«Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio».
Después de esto, le presentaron a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban. Al verlo, Jesús se disgustó y les dijo:
«Dejen que los niños se acerquen a mí; no se lo impidan, porque de ellos es el Reino de Dios. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él».
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
9 de Octubre de 2006
27º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Dionisio
San Luis Beltrán, Patrono de Colombia
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 1, 6-12
"No he recibido ni aprendido de hombre alguno el Evangelio, sino por revelación de Jesucristo"
Hermanos: Me extraña que tan fácilmente hayan abandonado a quien los llamó a vivir en la gracia de Cristo para pasarse a otro Evangelio. No es que exista otro Evangelio. Lo que pasa es que algunos los perturban
tratando de cambiar el Evangelio de Cristo.
Pero, sépanlo bien: si alguien -yo mismo o un ángel del cielo- les predica un Evangelio distinto del que les hemos predicado, que sea maldito. Le he dicho y lo repito: si alguno les predica un Evangelio distinto del que han recibido, ¡que sea maldito!
Porque, vamos a ver: ¿busco yo ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿Trato acaso de agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, no sería servidor de Cristo.
Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es una invención humana, pues no lo recibí ni lo aprendí de ningún hombre; Jesucristo es quien me lo ha revelado.
Salmo Responsorial: 110
"Alabemos al Señor de todo corazón."
Doy gracias al Señor de todo corazón en la reunión de los buenos y en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
Alabemos al Señor de todo corazón.
El actúa con verdad y justicia, todas sus leyes son de fiar, estables para siempre y promulgadas con verdad y rectitud.
Alabemos al Señor de todo corazón.
Envió la redención a su pueblo, confirmó su alianza para siempre; su nombre es santo y digno de respeto; los que así proceden serán siempre alabados.
Alabemos al Señor de todo corazón.
Evangelio: Lucas 10, 25-37
"¿Quién es mi prójimo?"
En aquel tiempo, se presentó un doctor de la ley y le preguntó a Jesús, para ponerlo a prueba:
«Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?»
Jesús le dijo:
«¿Qué está escrito en la ley?, ¿qué lees en ella?»
El doctor de la ley contestó:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser.Y a tu prójimo como a ti mismo».
Jesús le dijo:
«Has contestado bien. Haz eso y vivirás».
El doctor de la ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús:
«¿Y quién es mi prójimo?»
Jesús le dijo:
«Un hombre bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, los cuales le robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo un levita que pasó por allí, al verlo, pasó de largo.
Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al mesonero y le dijo:
“Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a mi regreso”.
¿Cuál de los tres te parece
que se portó como prójimo del que fue asaltado por los ladrones?»
El doctor de la ley respondió:
«El que tuvo compasión de él».
Entonces Jesús le dijo:
«Anda y haz tú lo mismo».
10 de Octubre de 2006
27º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Cerbonio, Obispo de Populonia
San Daniel Comboni (1831-1881)
Santo Tomás de Villanueva
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 1, 13-24
"Quiso revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara entre los paganos"
Hermanos: Han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo: cómo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios tratando de destruirla, y me distinguía en el judaísmo entre los de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo por las tradiciones de mis antepasados.
Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y por su gracia me llamó, se dignó revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara a los paganos, inmediatamente, sin solicitar ningún consejo humano y sin ir a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores a mí, me trasladé a Arabia, y después regresé a Damasco.
Al cabo de tres años, fui a Jerusalén para conocer a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor. Dios es testigo de que no miento en lo que les escribo.
Después fui a las regiones de Siria y Cilicia. Por entonces las iglesias cristianas de Judea no me conocían personalmente; sólo habían oído decir: «el que nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo quería destruir».
Y glorificaban a Dios por mi causa.
Salmo Responsorial: 138
"Condúceme, Señor, por tu camino."
Señor, tú me examinas y me conoces, sabes cuando me siento o me levanto, desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú adviertes si camino o si descanso, todas mis sendas te son conocidas.
Condúceme, Señor, por tu camino.
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre. Te doy gracias porque eres sublime, tus obras son prodigiosas.
Condúceme, Señor, por tu camino.
Tú conoces lo profundo de mi ser, nada mío te era desconocido cuando yo me iba formando en lo oculto y era tejido en las profundidades de la tierra.
Condúceme, Señor, por tu camino.
Evangelio: Lucas 10, 38-42
"Marta lo recibió en su casa. María escogió la mejor parte"
En aquel tiempo entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies de Jesús, escuchaba su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en los quehaceres de la casa; así que, acercándose a Jesús, le dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude».
Pero el Señor le respondió:
«Marta, Marta: muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará».
11 de Octubre de 2006
27º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Beata María Soledad, Virgen Fundadora
Santa María Soledad Torres
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 2, 1-2.7-14
"Reconocieron la gracia que me había sido dada"
Queridos hermanos: Pasados catorce años, volví de nuevo a Jerusalén con Bernabé, llevando también a Tito. Regresé porque Dios me lo había revelado. Allí, en una reunión privada con los dirigentes, les expuse el Evangelio que predico a los paganos, no sea que tanto entonces como ahora me estuviera esforzando inútilmente. Al contrario, vieron que a mí se me había confiado la evangelización de los paganos, como a Pedro la de anunciarlo a los judíos; porque el mismo Dios que constituyó a Pedro apóstol de los judíos, me constituyó a mí apóstol de los paganos.
Así pues, Santiago, Pedro y Juan, considerados columnas de la Iglesia, reconocieron la gracia que Dios me había dado y nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de perfecta unión: nosotros evangelizaríamos a los paganos y ellos a los judíos. Tan solo nos pidieron que nos preocupáramos por los pobres, cosa que he procurado cumplir con dedicación.
Pero cuando Pedro llegó a Antioquía, tuve que enfrentarme abiertamente con él, porque era digno de reprensión. En efecto, antes de que llegaran algunos judíos enviados por Santiago, Pedro comía con los paganos convertidos; pero, cuando éstos llegaron, Pedro empezó a apartarse de ellos por temor a los partidarios de la circuncisión. Los demás judíos convertidos imitaron su ejemplo, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por aquella conducta contradictoria. Entonces, cuando vi que no procedía rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos:
«Si tú, que eres judío, vives como pagano y no como un judío, ¿por qué obligas a los paganos a comportarse como judíos?»
Salmo Responsorial: 116
"Bendito sea el Señor."
Alaben al Señor todas las naciones, aclámenlo todos los pueblos.
Bendito sea el Señor.
Grande es su amor por nosotros y su fidelidad dura por siempre.
Bendito sea el Señor.
Evangelio: Lucas 11, 1-4
"Señor, enséñanos a orar"
Un día Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».
Jesús les dijo:
«Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo el que nos ofende, y no nos dejes caer en la tentación».
12 de Octubre de 2006
27º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Fiesta de Nuestra Señora del Pilar (Link a artículo http://www.iglesia.org/articulos/maria_pilar.php)
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 3, 1-5
"¿Han recibido el Espíritu Santo por haber hecho lo que manda la ley de Moisés, o por haber creído en el Evangelio?"
¡Insensatos gálatas! ¿Quién los ha seducido? ¿No les presenté vivamente a Jesucristo clavado en la cruz? Sólo quiero preguntarles: ¿Recibieron el Espíritu por haber cumplido la ley o por haber aceptado la fe? ¿Tan insensatos son que, habiendo comenzado movidos por el Espíritu, terminan ahora confiando en sus propias fuerzas? ¿Han recibido en vano tantos favores? Espero que no.
Vamos a ver: cuando Dios
les comunica el Espíritu y obra prodigios entre ustedes, ¿lo hace porque han cumplido la ley, o porque han respondido a la fe?
Interleccional: Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Salmo Responsorial: Lc 1, 69-70.71-72.73-75
Nos ha suscitado una fuerza salvadora en la familia de David su siervo, como lo había prometido desde antiguo por medio de sus santos profetas.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y del poder de todos los que nos odian. De este modo mostró el Señor su misericordia a nuestros antepasados y se acordó de su santa alianza.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Del juramento que hizo a nuestro antepasado Abrahán, para concedernos que, libres de nuestros enemigos, podamos servirlo sin temor, con santidad y justicia en su presencia toda nuestra vida.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
Evangelio: Lucas 11, 5-13
"Pidan y se les dará"
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Supongan que uno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle:
“Amigo, préstame tres panes, pues un amigo ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”.
Pero el otro le responde desde dentro:
“No me molestes; no puedo levantarme a dártelos, porque la puerta está cerrada y mis hijos y yo ya estamos acostados”.
Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, al menos por su molesta insistencia se levantará y le dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá; porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O cuando le pide pescado, le da una víbora? ¿O cuando le pide huevo, le da un alacrán?
Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo piden?»
13 de Octubre de 2006
27º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Beata Alejandrina María Da Costa (1904-1955)
San Eduardo, el Confesor
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 3, 7-14
"Los que viven según la fe serán bendecidos, junto con Abrahán, que le creyó a Dios"
Hermanos: Entiendan que los hijos de Abrahán son los que viven según la fe. La Escritura, previendo que Dios justificaría a los paganos por medio de la fe, le adelantó a Abrahán esta buena noticia: Por medio de ti serán bendecidas todas las naciones. Por consiguiente, los que viven según la fe reciben la bendición junto con Abrahán, que le creyó a Dios. En cambio, los partidarios de la observancia de la ley caen bajo una maldición; pues dice la Escritura: Maldito el que no cumple fielmente todos los preceptos escritos en el libro de la ley.
Y es evidente que la ley no obtiene a nadie la salvación ante Dios, porque el justo vivirá por la fe, y la ley no es fruto de la fe, como dice la Escritura: Sólo vivirá quien cumpla los preceptos de la ley. Cristo nos redimió de la maldición de la ley haciéndose por nosotros un maldito, puesto que la Escritura dice: Maldito todo el que cuelga de un madero.
Esto sucedió para que, la bendición otorgada por Dios a Abrahán, llegara también por Cristo Jesús a los paganos, y por la fe recibiéramos el Espíritu prometido.
Salmo Responsorial: 110
"Alabemos al Señor de todo corazón."
Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión de los buenos y en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que la aman.
Alabemos al Señor de todo corazón.
Su acción es espléndida y majestuosa, su salvación permanece para siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es compasivo y misericordioso.
Alabemos al Señor de todo corazón.
Da alimento a los que lo respetan, acordándose siempre de su alianza. Mostró a su pueblo el poder de sus obras, dándole la heredad de los paganos.
Alabemos al Señor de todo corazón.
Evangelio: Lucas 11, 15-26
"Si yo expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que el Reino de Dios ha llegado a ustedes"
En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó un demonio, algunos dijeron:
«Expulsa a los demonios con el poder de Satanás, príncipe de los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, conociendo sus malas intenciones, les dijo:
«Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina, y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo echo a los
demonios con el poder de Satanás; y si yo echo los demonios con el poder de Satanás, ¿con el poder de quién los arrojan sus hijos? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo echo los demonios con el poder de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas en que confiaba y dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no hallarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí”. Y al llegar la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí. Y la situación final de aquel hombre resulta peor que la del principio».
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14 de Octubre de 2006
27º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Calixto, Papa y Mártir <http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=308>
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 3, 22-29
"Todos ustedes son hijos dé Dios por la fe"
Hermanos: La Escritura presenta todas las cosas bajo el dominio del pecado, para que la promesa hecha a los creyentes se cumpla por medio de la fe en Jesucristo.
Antes que llegara la fe, éramos prisioneros de la ley y esperábamos encarcelados que se manifestará la fe. La ley nos sirvió de acompañante para conducirnos a Cristo y así poder recibir la salvación por medio de la fe. Efectivamente, todos son hijos de Dios en Cristo Jesús mediante la fe, pues todos los que han sido consagrados a Cristo por el bautismo, de Cristo han sido revestidos. Ya no hay distinción entre judío o no judío, esclavo o libre, hombre o mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús. Y si son de Cristo, son también descendencia de Abrahán y herederos según la promesa.
Salmo Responsorial: 104
"El Señor nunca olvida sus promesas."
Cántenle, toquen en su honor, proclamen sus maravillas; gloríense de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Recurran al Señor y a su poder, busquen su rostro sin descanso, recuerden las maravillas que hizo, sus portentos y sus justas decisiones.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Descendencia de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra están en vigor sus decretos.
El Señor nunca olvida sus promesas.
Evangelio: Lucas 11, 27-28
"Dichosa la mujer que te llevó en su seno"
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer de entre la gente dijo en voz alta:
«¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!»
Pero Jesús respondió:
«Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».
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15 de Octubre de 2006
28º Domingo del Tiempo Ordinario
Santoral
Santa Teresa de Ávila, Virgen Fundadora
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Isaías 25, 6-10
"El Señor preparará un banquete y enjugará las lágrimas de todos los rostros"
En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos. El arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor. En aquel día se dirá:
«Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la mano del Señor reposará en este monte».
Salmo Responsorial: 22
"Habitaré en la casa del Señor toda la vida"
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu bastón me dan seguridad.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Segunda Lectura: Filipenses 4, 12-14.19-20
"Todo lo puedo unido a Aquél que me da fuerza"
Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo unido a Aquél que me da fuerza. Sin embargo, han hecho ustedes bien en socorrerme cuando me vi en dificultades.
Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén.
Evangelio: Mateo 22, 1-14
"Inviten al banquete de bodas a todos los que encuentren"
En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran:
“Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda”.
Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron. Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, las cuales dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos e inviten al banquete de bodas a todos los que encuentren”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de invitados. Cuando el rey entró a saludar a los invitados vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?”
Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados:
“Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”».
16 de Octubre de 2006
28º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Gerardo Majella
Santa Eduviges, Viuda
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 4, 22-25b. 26-27.31; 5, 1
"No somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre"
Hermanos: Dice la Escritura que Abrahán tuvo dos hijos, uno de esclava y otro de su mujer, que era libre; el hijo de la esclava nació según las leyes naturales, el de la libre, en cambio, por una promesa de Dios. Esto es un símbolo, pues las dos mujeres representan las dos alianzas: Agar proviene del monte Sinaí, y engendra hijos para la esclavitud, y corresponde a la Jerusalén de ahora que, junto con sus hijos, sigue siendo esclava. Por el contrario, la Jerusalén de arriba es libre, y ésa es nuestra madre, como dice la Escritura: Alégrate, estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en gritos de júbilo, tú que no conoces los dolores del parto, porque son más los hijos de la abandonada que los de la que tiene marido.
Así pues, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre. Cristo nos ha liberado para ser libres.
Por eso, manténganse firmes, y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
Salmo Responsorial: 112
"Bendito sea el nombre del Señor."
Alaben, siervos del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor desde ahora y para siempre.
Bendito sea el nombre del Señor.
Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. El Señor está por encima de todas las naciones, su gloria está sobre los cielos.
Bendito sea el nombre del Señor.
¿Quién como el Señor, nuestro Dios, que reina en las alturas y sin embargo se inclina para mirar cielos y tierra? El levanta del polvo al desamparado y alza de la miseria al necesitado.
Bendito sea el nombre del Señor.
Evangelio: Lucas 11, 29-32
"A la gente de este tiempo no se le dará otra señal que la del profeta Jonás"
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide una señal, pero no se le dará una señal diferente a la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los ninivitas, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará en el juicio y los condenará; porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra a escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esa generación, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio y la condenarán; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
17 de Octubre de 2006
28º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Ignacio de Antioquía
Santa Margarita de Alacoque <http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=463> (Link a http://www.iglesia.org/articulos/santos/sta_margarita-alacoque03.php)
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Gálatas 5, 1-6
"La circuncisión no tiene valor, solamente la fe, que se manifiesta por medio de la caridad"
Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por eso, manténganse firmes, y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
Soy yo, Pablo, quien les advierto: Si se circuncidan, Cristo no les servirá de nada. Y vuelvo a declarar: Todo el que se deja circuncidar, queda obligado a cumplir la ley entera. Los que buscan alcanzar la salvación por medio de la ley, han perdido a Cristo, han rechazado la gracia.
Nosotros, en cambio, movidos por el Espíritu, esperamos ansiosamente la salvación por medio de la fe. Porque para los cristianos da lo mismo estar circuncidados que no estarlo; lo único que vale es la fe que actúa por medio del amor.
Salmo Responsorial: 118
"Señor, ten misericordia de mí."
Dame, Señor, tu amor y tu salvación conforme a tu promesa. Déjame hablar con sinceridad, pues confío en tus mandamientos.
Señor, ten misericordia de mí.
Cumpliré tu ley continuamente, por siempre. Caminaré con libertad, porque busco tus decretos.
Señor, ten misericordia de mí.
Me deleitaré en tus mandatos, los amo profundamente. Extiendo mis manos hacia ti, y medito tus normas.
Señor, ten misericordia de mí.
Evangelio: Lucas 11, 37-41
"Den limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio"
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a su casa y se sentó a la mesa.
El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer. Pero el Señor le dijo:
«Ustedes, los fariseos, limpian por fuera el vaso y el plato, mientras por dentro están llenos de robos y maldades.
¡Insensatos! El que hizo lo de fuera ¿no hizo también lo de dentro? Den limosna de lo de dentro, y entonces quedarán limpios».
18 de Octubre de 2006
Santoral
San Lucas, el Evangelista (Link a http://www.iglesia.org/articulos/santos/ap_lucas.php)
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: II Timoteo 4, 9-17a
"Sólo Lucas está conmigo"
Querido hermano: Haz lo posible por venir a verme cuanto antes, pues Dimas me ha abandonado prefiriendo las cosas de este mundo y se ha ido a Tesalónica; Crescencio se ha ido a Galacia; Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos contigo, pues me ayuda en mis tareas. A Tíquico lo envié a Efeso. Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade en casa de Carpo, y también los libros, especialmente los pergaminos. Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño; el Señor le dará su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.
La primera vez que me defendí en el tribunal, nadie me ayudó y todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para proclamar claramente el mensaje de salvación, de modo que lo oyeran todos los paganos.
Salmo Responsorial: 144
"Tus amigos, Señor, proclamen la gloria de tu reinado."
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor; que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
Tus amigos, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.
Tus amigos, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.
Tus amigos, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
Evangelio: Lucas 10, 1-12
"La mies es abundante y los obreros son pocos"
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos: Rueguen, pues, al dueño que mande obreros a su cosecha. ¡Pónganse en camino! Miren que los mando como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni morral, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a a esta casa. Y si allí hay gente de paz,
descansará sobre ellos su paz; si no, volverá a ustedes. Quédense en esa casa, coman y beban de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No anden cambiando de casa.
Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les pongan, curen a los enfermos que haya, y digan: Está cerca de ustedes el Reino de Dios.
Pero si entran en un pueblo y no los reciben bien, salgan a la plaza y digan: Hasta el polvo de su pueblo que se nos ha pegado a los pies, lo sacudimos sobre ustedes en señal de protesta. Pero sepan de todas formas que está llegando el Reino de Dios.
Les digo que el día del juicio será más tolerable para Sodoma que para ese pueblo».
19 de Octubre de 2006
28º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
David Okelo (1902-1918) y Gildo Irwa (1906-1918)
San Pablo de la Cruz
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 1, 1-10
"Nos eligió en Cristo antes de crear el mundo"
Hermanos: Yo, Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, a los hermanos y fieles cristianos que están en Efeso, la gracia y la paz de parte de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que desde lo alto del cielo nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales. El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables ante él por el amor. El nos destinó de antemano, por decisión gratuita de su voluntad, a ser sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
Con su muerte, el Hijo nos ha obtenido la redención y el perdón de los pecados, en virtud de la riqueza de gracia que Dios derramó abundantemente sobre nosotros con gran sabiduría a inteligencia. El nos ha dado a conocer su plan salvífico que había decidido realizar por Cristo, llevando su proyecto salvador a su plenitud al constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas, las del cielo y las de la tierra.
Salmo Responsorial: 97
"El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad"
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
El Señor hace pública su victoria; a la vista de las naciones muestra su salvación: ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra; estallen de gozo, griten de alegría, canten.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Canten al Señor con la cítara, con la cítara y los demás instrumentos; al son de trompetas y clarines, aclamen al Señor, que es rey.
El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Evangelio: Lucas 11, 47-54
"Les pedirán cuentas de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías"
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley:
«¡Ay de ustedes, que construyen sepulcros a los profetas asesinados por sus antepasados! De esta manera ustedes mismos son testigos de que están de acuerdo con lo que hicieron sus antepasados, porque ellos los asesinaron y ustedes les construyen sepulcros.
Por eso dijo la sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, a unos los matarán y a otros los perseguirán; pero Dios va a pedir cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, a quien mataron entre el altar entre el altar y el santuario. Les aseguro que se le pedirán cuentas a esta generación.
¡Ay de ustedes, doctores de la ley, que se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y tampoco han dejado entrar a los que querían hacerlo».
Al salir Jesús de allí, los maestros de la ley y los fariseos comenzaron a acosarlo y a proponerle muchas cuestiones, tendiéndole trampas con intención de sorprenderlo en alguna de sus palabras.
20 de Octubre de 2006
28º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Pedro de Alcántara
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 1, 11-14
"Ya antes esperábamos en Cristo. Ustedes han sido marcados con el Espíritu Santo"
Hermanos: Con Cristo somos herederos también nosotros. A ésto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos un himno de alabanza a su gloria. En él también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, al creer en Cristo han sido marcados con el Espíritu Santo prometido, garantía de nuestra herencia mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.
Salmo Responsorial: 32
"Alabemos al Señor con alegría."
Alégrense, justos, en el Señor, que la alabanza es propia de los buenos; den gracias al Señor con el arpa, toquen para él la lira de diez cuerdas.
Alabemos al Señor con alegría.
La palabra del Señor es sincera, todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, el amor del Señor llena la tierra.
Alabemos al Señor con alegría.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que se eligió como herencia. Desde los cielos mira el Señor, y ve a todos los hombres.
Alabemos al Señor con alegría.
Evangelio: Lucas 12, 1-7
"Todos los cabellos de su cabeza están contados"
En aquel tiempo, la gente se aglomeraba por millares hasta no poder caminar. Entonces Jesús,
dirigiéndose principalmente a sus discípulos, dijo:
«Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, lo que digan en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que digan en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas. A ustedes, amigos míos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo, y no pueden hacer nada más.
Les voy a decir a quién deben temer: teman al que tiene poder para matar y después arrojar al lugar de castigo. A ése es a quien hay que temer. ¿No se venden cinco pajarillas por muy poco dinero? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de su cabeza están contados. No teman; ustedes valen más que todos los pajarillas».
21 de Octubre de 2006
28º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
Beata Laura Montoya (1874-1949)
San Hilarion, Abad
Santa Úrsula, Mártir
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 1, 15-23
"Constituyó a Cristo, como cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo"
Hermanos: Me he enterado de su fe en el Señor Jesús y de su amor a todos los hermanos, por lo cual no dejo de dar gracias a Dios por ustedes, recordándolos en mis oraciones. Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Que ilumine los ojos de su corazón, para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuál es la riqueza de la gloria otorgada en herencia a su pueblo, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos, por la eficacia de su fuerza poderosa. Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades,
virtudes y dominaciones; y por encima de cualquiera otra dignidad que pueda existir no sólo en este mundo, sino también en el venidero.
Todo lo puso Dios bajo los pies de Cristo, constituyéndolo cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y plenitud del que lo consuma todo en todos.
Salmo Responsorial: 8
"¡Qué admirable, Señor, es tu poder!"
¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Tu majestad se levanta por encima de los cielos; de la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza.
¡Qué admirable,
Señor, es tu poder!
Al ver el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que cuides de él?
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Lo hiciste apenas inferior a un dios, coronándolo de gloria y esplendor; le diste poder sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies.
¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Evangelio: Lucas 12, 8-12
"El Espíritu Santo les enseñará lo que convenga decir"
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
«Les aseguro que todo el que esté de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios; pero si uno me niega ante los hombres, también yo lo negaré ante los ángeles de Dios. Quien hable mal del Hijo del hombre, podrá ser perdonado, pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no será perdonado.
Y cuando los lleven a las sinagogas, ante los jueces y autoridades, no se preocupen cómo defenderse, ni de lo que van a decir; el Espíritu Santo les enseñará en ese mismo momento lo que deben decir»
22 de Octubre de 2006
29º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Donato, Obispo de Fiésole
Santa María Salomé
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Isaías 53, 10-11
"El siervo del Señor hizo de su vida un sacrificio"
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años; y por medio de él prosperarán los designios del Señor. Por las fatigas de su alma verá la luz y se saciará; con sus sufrimientos, justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos.
Salmo Responsorial: 32
"Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor."
La palabra del Señor es sincera, todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, el amor del Señor llena la tierra.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.
El Señor se fija en quienes lo respetan, en los que esperan en su misericordia, para librarlos de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.
Nosotros esperamos en el Señor, él es nuestro socorro y nuestro escudo. Que tu amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor.
Segunda Lectura: Hebreos 4, 14-16
"Acerquémonos con plena confianza al trono de la gracia"
Hermanos: Puesto que Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro Sumo Sacerdote que ha entrado en el cielo, mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, menos en el pecado.
Acerquémonos, por tanto, con plena confianza al trono de la gracia para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.
Evangelio: Marcos 10, 35-45
"El Hijo del hombre ha venido a dar la vida por la redención de todos"
En aquel tiempo se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron:
«Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte».
El les preguntó:
«¿Qué es lo que desean?»
Le respondieron:
«Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando estés en tu gloria».
Jesús les replicó:
«No saben lo que piden; ¿podrán pasar la prueba que yo voy a pasar, y recibir el bautismo con que seré
bautizado?»
Le contestaron:
«Sí, podemos».
Jesús les dijo:
«Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado».
Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo:
«Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños, y los
poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario, el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor; y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos; así como el Hijo del hombr eque no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos».
23 de Octubre de 2006
29º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Juan de Capistrano
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 2, 1-10
"Nos dio la vida en Cristo y nos ha reservado un sitio en el cielo"
Hermanos: Hubo un tiempo en que estaban muertos por sus culpas y pecados, cuando seguían las corrientes de este mundo, sometidos al príncipe de las potestades maléficas, ese espíritu que continúa eficazmente su obra entre los rebeldes a Dios. Y entre éstos estábamos también nosotros, los que en otro tiempo hemos vivido bajo el dominio de nuestros apetitos desordenados , dejándonos llevar de esos deseos desordenados y de las malas intenciones, y estando, como los demás, destinados a la ira divina por nuestra condición.
Pero Dios, que es rico en misericordia y nos tiene un inmenso amor, aunque estábamos muertos por nuestros pecados, nos volvió a la vida junto con Cristo -¡Por pura gracia han sido salvados!-, nos resucitó y nos sentó junto a Cristo Jesús en el cielo. De este modo quiso mostrar a los siglos venideros la inmensa riqueza de su gracia, por la bondad que nos manifiesta en Cristo Jesús. Por la gracia, en efecto, han sido salvados mediante la fe; y esto no es algo que venga de ustedes, sino que es un don de Dios; no viene de las obras, para que nadie pueda enorgullecerse.
Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para realizar las buenas obras que Dios nos señaló de antemano como norma de conducta.
Salmo Responsorial: 99
"Dios nos hizo y somos suyos."
¡Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra, den culto al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos festivos!
Dios nos hizo y somos suyos.
Reconozcan que el Señor es Dios, que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas que él apacienta.
Dios nos hizo y somos suyos.
Entren por las puertas de su templo dándole gracias, crucen sus atrios entonando himnos; alábenlo y bendigan su nombre.
Dios nos hizo y somos suyos.
Porque el Señor es bueno y su amor es eterno, su fidelidad permanece de generación en generación.
Dios nos hizo y somos suyos.
Evangelio: Lucas 12, 13-21
"¿Para quién serán todos tus bienes?"
En aquel tiempo, uno entre la gente dijo a Jesús:
«Maestro, di a mi hermano que comparta conmigo la herencia».
Jesús le contestó:
«Amigo, ¿quién me ha hecho juez o árbitro entre ustedes?»
Y dijo a la gente:
«Eviten toda clase de avaricia; que aunque se nade en la abundancia, su vida no depende de riquezas».
Después les propuso una parábola:
«Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y se puso a pensar: ¿Qué haré? Porque no tengo dónde almacenar mi cosecha. Y se dijo: Ya sé lo que haré: derribaré mis graneros, construiré otros más grandes y guardaré allí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: “Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida”.
Pero Dios le dijo:
“¡Insensato! Esta misma noche morirás. ¿Para quién serán todos tus bienes?”
Lo mismo le pasa a quien amontona riquezas para sí y no se hace rico ante Dios».
24 de Octubre de 2006
29º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Antonio Maria Claret, Fundador († 1879)
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 2, 12-22
"Cristo es nuestra paz; él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo"
Hermanos: Recuerden que antes vivían sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a la alianza y su promesa, sin esperanza ni Dios en el mundo. Ahora, en cambio, unidos a Cristo Jesús y gracias a su muerte, los que antes estaban lejos han sido acercados.
Porque Cristo es nuestra paz. El hizo de los dos pueblos uno solo, destruyendo en su propio cuerpo la barrera que los separaba: el odio. El abolió la ley con sus mandatos y reglamentos, para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad restableciendo la paz. El ha reconciliado a los dos pueblos con Dios, uniéndolos en un solo cuerpo por medio de la cruz y destruyendo la enemistad. Vino para anunciar la buena nueva de la paz: paz a ustedes, los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.
En consecuencia, ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos del pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios. Han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado y se va levantando hasta formar un templo santo al Señor; y unidos a él, también ustedes se van incorporando a la construcción, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.
Salmo Responsorial: 84
"Dios anuncia la paz a su pueblo."
Voy a escuchar lo que me promete Dios: el Señor anuncia la paz a su pueblo y a sus fieles. La salvación está cerca de los que le honran, Dios habitará en nuestra tierra.
Dios anuncia la paz a su pueblo.
El amor y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se abrazan; la fidelidad surge de la tierra, y la justicia se asoma desde el cielo.
Dios anuncia la paz a su pueblo.
El Señor también nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su cosecha; la justicia irá delante de él y seguirá su camino.
Dios anuncia la paz a su pueblo.
Evangelio: Lucas 12, 35-38
"Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela"
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Estén preparados, con la túnica puesta y las lámparas encendidas; sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos los criados a quienes el señor encuentre despiertos cuando llegue: les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos».
25 de Octubre de 2006
29º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Crisanto y Santa Daría
San Frutos, Santa Engracia y San Valentín
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 3, 2-12
"El designio secreto de Dios realizado en Cristo ha sido revelado ahora: También los paganos son partícipes de la misma promesa"
Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este plan salvífico, del que brevemente les acabo de escribir. Por su lectura podrán comprobar el conocimiento que tengo del plan salvífico de Dios realizado en Cristo; un plan que no fue manifestado a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los paganos son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio, del que he sido constituido servidor por el don de la gracia que la fuerza poderosa de Dios le concedió. A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza de Cristo, y dar a conocer a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación, oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
De esta manera, los poderes y potestades que habitan en el cielo tiene ahora conocimiento, por medio de la Iglesia, de la múltiple sabiduría de Dios, conforme el proyecto que desde la eternidad Dios se había propuesto realizar en Cristo Jesús, Señor nuestro. Mediante la fe en él y gracias a él, nos atrevemos a acercarnos a Dios con plena confianza.
Interleccional: El Señor es mi Dios y salvador.
Salmo Responsorial: Is 12, 2-3.4bcd.5-6
El es el Dios que me salva; tengo confianza y nada temo, porque mi fuerza y mi fuente de alegría es el Señor, él es mi salvación. Sacarán agua con gozo de las fuentes de la salvación.
El Señor es mi Dios y salvador.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, proclamen entre los pueblos sus hazañas, pregonen que su nombre es sublime.
El Señor es mi Dios y salvador.
Canten al Señor, porque ha hecho maravillas; que lo sepa la tierra entera; griten alegres, habitantes de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.
El Señor es mi Dios y salvador.
Evangelio: Lucas 12, 39-48
"Al que mucho se le da, se le exigirá mucho"
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Comprendan que, si el dueño de la casa supiera a qué hora va a venir el ladrón, no lo dejaría asaltar su casa. Así también ustedes, estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre».
Entonces Pedro le preguntó:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?»
El Señor le respondió:
«Ustedes sean como el administrador fiel y prudente a quien su amo colocó al frente de su servidumbre para distribuir a su debido tiempo los alimentos. Dichoso ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero, si ese criado piensa: “Mi amo tarda en llegar”, y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber y a emborracharse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente, y lo tratará como merecen los que no son fieles. El criado que conoce la voluntad de su amo, pero no está preparado ni hecho lo que debía, recibirá un castigo muy severo; pero el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá un castigo menor.
Al que mucho se le dio, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confió, más se le exigirá».
26 de Octubre de 2006
29º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Evaristo, Papa y Mártir
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 3, 14-21
"Que arraigados y cimentados en el amor, queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios"
Hermanos: Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda familia en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, los fortalezca con la fuerza de su Espíritu, de modo que crezcan interiormente. Que Cristo habite por la fe en sus corazones; que vivan arraigados y cimentados en el amor. Así podrán comprender, con todo el pueblo de Dios, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano; así quedarán colmados con la plenitud misma de Dios.
A Dios, que tiene poder sobre todas las cosas y que, en virtud de la fuerza con que actúa en nosotros, es capaz de hacer mucho más de lo que pedimos o entendemos, a él la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las edades y por todos los siglos. Amén.
Salmo Responsorial: 32
"Aclamen, justos, al Señor."
Alégrense, justos, en el Señor, que la alabanza es propia de los buenos. Den gracias al Señor con el arpa, toquen para él la lira de diez cuerdas.
Aclamen, justos, al Señor.
La palabra del Señor es sincera, todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, el amor del Señor llena la tierra.
Aclamen, justos, al Señor.
Pero el plan del Señor se mantiene por siempre, los proyectos de su mente, por todas las generaciones. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que se eligió como herencia.
Aclamen, justos, al Señor.
El Señor se fija en quienes lo respetan, en lo que esperan en su misericordia, para librarnos de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Aclamen, justos, al Señor.
Evangelio: Lucas 12, 49-53
"No he venido a traer la paz, sino la división"
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega! ¿Piensan que he venido a traer paz a la tierra? Pues les digo que no, sino más bien división.
De aquí en adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».
27 de Octubre de 2006
29º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral
San Odrano, Abad
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Efesios 4, 1-6
"Un solo cuerpo, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo"
Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por amor al Señor, les ruego que lleven una vida digna de la vocación a la que han sido llamados. Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos; sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu, con el vínculo de la paz.
Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza de la vocación a la que han sido llamados. Un solo Señor, una fe, un bautismo. Un Dios Padre de todos, que reina sobre todos, actúa en todos y vive en todos.
Salmo Responsorial: 23
"Haz, Señor, que te busquemos."
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el mundo y todos los habitantes, pues él la estableció sobre los mares, él la fundó sobre los ríos.
Haz, Señor, que te busquemos.
¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Quién podrá estar en su recinto sagrado? El hombre de manos puras y limpio corazón, el que no da culto a los ídolos, ni jura en falso.
Haz, Señor, que te busquemos.
Este recibirá la bendición del Señor, y Dios, su salvador, lo proclamará inocente. Así es Jacob, la generación de los que buscan al Señor, de aquellos que viene a tu presencia.
Haz, Señor, que te busquemos.
Evangelio: Lucas 12, 54-59
"Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente?"
En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente:
«Cuando ven que una nube se va levantando por el occidente, en seguida dicen que va a llover, y así sucede. Cuando el viento sopla del sur dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas!: si saben interpretar el aspecto del cielo y de la tierra, ¿cómo no saben interpretar los signos del tiempo presente? ¿Por qué no juzgan por ustedes mismos lo que conviene hacer?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, procura llegar a un acuerdo con él en el camino; no sea que te lleve ante el juez, el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no pagues el último centavo».
28 de Octubre de 2006
29º Semana del Tiempo Ordinario
Santoral