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16 de Septiembre



Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
3, 1-13
Hermanos: Es cierto que aspirar al cargo de obispo es aspirar a una excelente función. Por lo mismo, es preciso que el obispo sea irreprochable, que no se haya casado más que una vez; que sea sensato, prudente, bien educado, digno, hospitalario, hábil para enseñar; no dado al vino ni a la violencia, sino comprensivo, enemigo de pleitos y no ávido de dinero; que sepa gobernar bien su propia casa y educar dignamente a sus hijos. Porque, ¿cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios quien no sabe gobernar su propia casa? No debe ser recién convertido, no sea que se llene de soberbia y sea por eso condenado como el demonio. Es necesario que los no creyentes tengan buena opinión de él, para que no caiga en el descrédito ni en las redes del demonio.
Los diáconos deben, asimismo, ser respetables y sin doblez, no dados al vino ni a negocios sucios; deben conservar la fe revelada con una conciencia limpia. Que se les ponga a prueba primero y luego, si no hay nada qué reprocharles, que ejerzan su oficio de diáconos. Las mujeres deben ser igualmente respetables, no chismosas, juiciosas y fieles en todo. Los diáconos, que sean casados una sola vez y sepan gobernar bien a sus hijos y su propia casa. Los que ejercen bien el diaconado alcanzarán un puesto honroso y gran autoridad para hablar de la fe que tenemos en Cristo Jesús.




Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 100

Danos, Señor, tu bondad y tu justicia.

Voy a cantar la bondad y la justicia; para ti, Señor, tocaré mi música. Voy a explicar el camino perfecto. ¿Cuándo vendrás a mí?
Danos, Señor, tu bondad y tu justicia.

Quiero proceder en mi casa con recta conciencia. No quiero ocuparme de asuntos indignos, aborrezco las acciones criminales.
Danos, Señor, tu bondad y tu justicia.

Al que en secreto difama a su prójimo lo haré callar; al altanero y al ambicioso no los soportaré.
Danos, Señor, tu bondad y tu justicia.

Escojo a gente de fiar para que vivan conmigo; el que sigue un camino perfecto será mi servidor.
Danos, Señor, tu bondad y tu justicia.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
7, 11-17
En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores».
Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús:
«Joven, yo te lo mando: levántate».
Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo:
«Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo».
La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.





17 de Septiembre



Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
3, 14-16
Querido hermano: Te escribo estas cosas con la esperanza de ir a verte pronto; pero si tardo en llegar, quiero que sepas desde ahora cómo debes de actuar en la casa del Dios vivo, que es la Iglesia, columna y fundamento de la verdad.
Realmente es grande el misterio del amor de Dios que se nos ha manifestado en Cristo, hecho hombre, santificado por el Espíritu y contemplado por los ángeles. Fue anunciado a todas las naciones, aceptado en el mundo mediante la fe y elevado a la gloria.


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 110

Alabemos a Dios de todo corazón.

Quiero alabar a Dios de corazón en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor, y para todo fiel dignas de estudio.
Alabemos a Dios de todo corazón.

De majestad y gloria hablan sus obras y su justicia dura para siempre. Ha hecho inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y es clemente.
Alabemos a Dios de todo corazón.

Acordándose siempre de su alianza, él le da de comer al que lo teme. Al darle por herencia a las naciones hizo ver a su pueblo sus poderes.
Alabemos a Dios de todo corazón.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
7, 31-35
En aquel tiempo, Jesús dijo:
«¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros:
"Tocamos la flauta y no han bailado; cantamos canciones tristes y no han llorado".
Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron:
"Este está endemoniado".
Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen:
"Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores".
Pero sólo aquéllos que tienen la sabiduría de Dios son quienes lo reconocen».




18 de Septiembre



Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
4, 12-16
Querido hermano: Que nadie te desprecie por tu juventud. Procura ser un modelo para los fieles en tu modo de hablar y en tu conducta, en el amor, en la fe y en la castidad. Mientras llego, preocúpate de leer públicamente la Palabra de Dios, de exhortar a los hermanos y de enseñarlos.
No descuides el don que posees. Recuerda que se te confirió cuando, a instancias del Espíritu, los presbíteros te impusieron las manos. Pon interés en todas estas cosas y dedícate a ellas, de modo que todos vean tu progreso.
Cuida de tu conducta y de tu enseñanza y sé perseverante, pues obrando así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 110

Los mandamientos del Señor son dignos de confianza.

Justas y verdaderas son las obras del Señor; son dignos de confianza sus mandatos, pues nunca pierden su valor y exigen ser fielmente ejecutados.
Los mandamientos del Señor son dignos de confianza.

El redimió a su pueblo y estableció su alianza para siempre. Dios es santo y terrible.
Los mandamientos del Señor son dignos de confianza.

El temor del Señor es el principio de la sabiduría, y los que viven de acuerdo con él son sensatos. La gloria del Señor perdura eternamente.
Los mandamientos del Señor son dignos de confianza.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso a los pies de Jesús.
Y comenzó a llorar y con sus lágrimas bañaba sus pies; luego los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar:
«Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando: sabría que es una pecadora».
Entonces Jesús le dijo:
«Simón, tengo algo que decirte».
El fariseo contestó:
«Dímelo, Maestro».
El le dijo:
«Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?»
Simón le respondió:
«Supongo que aquél a quien le perdonó más ».
Entonces Jesús le dijo:
«Has juzgado bien».
Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón:
«¿Ves a esta mujer? Entré a tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume.
Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho; en cambio, al que poco se le perdona, poco ama».
Luego le dijo a la mujer:
«Tus pecados te han quedado perdonados».
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos:
«¿Quién es éste, que hasta los pecados perdona?"»
Jesús le dijo a la mujer:
«Tu fe te ha salvado; vete en paz».







19 de Septiembre



Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
6, 2-12
Querido hermano: Lo que te he dicho anteriormente es lo que debes enseñar e inculcar. Porque, quien enseña doctrinas diferentes y no se atiene a las palabras de salvación de Jesucristo, nuestro Señor, y a lo que enseña la religión verdadera, es un orgulloso e ignorante obsesionado por las discusiones y los juegos de palabras. Y lo único que nace de todo ello, son envidias, pleitos e insultos, sospechas perjudiciales y continuos altercados, propios de hombres de mente depravada, privados de la verdad y que consideran que la religión es un negocio.
Ciertamente la religión es el gran negocio, pero sólo para aquél que se conforma con lo que tiene, pues nada hemos traído a este mundo y nada podremos llevarnos de él. Por eso, teniendo con qué alimentarnos y con qué vestirnos nos damos por satisfechos.
Los que a toda costa quieren hacerse ricos, sucumben a la tentación, caen en las redes del demonio y en muchos afanes inútiles y funestos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el afán del dinero, y algunos, por dejarse llevar por él, se han desviado de la fe y se han visto agobiados por muchas tribulaciones.
Tú, en cambio, como hombre de Dios, evita todo eso y lleva una vida de rectitud, piedad, amor, paciencia y mansedumbre. Lucha en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que has sido llamado y de la que hiciste tan admirable profesión ante numerosos testigos.


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 48

Dichosos los pobres de espíritu.

¿Por qué temer en días de desgracia, cuando nos cerca la malicia de aquellos que presumen de sus bienes y en sus riquezas confían?.
Dichosos los pobres de espíritu.

Nadie puede comprar su propia ida, ni por ella pagarle a Dios rescate. No hay dinero capaz de hacer que alguno de la muerte se escape.
Dichosos los pobres de espíritu.

No te inquietes, cuando alguien se enriquece y aumentan las riquezas su poder. Nada podrá llevarse, cuando muera, ni podrá su poder bajar con él.
Dichosos los pobres de espíritu.

Aunque feliz se sienta mientras viva y por pasarla bien todos lo alaben allí donde jamás verá la luz descenderá a reunirse con sus padres.
Dichosos los pobres de espíritu.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
8, 1-3
En aquel tiempo, Jesús recorría ciudades y poblados predicando la Buena Nueva del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había librado de espíritus malignos y curado de varias enfermedades.
Entre ellas iban María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.







20 de Septiembre



Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo
6, 13-16
Querido hermano: En presencia de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio tan admirable testimonio ante Poncio Pilato, te ordeno que cumplas fiel e irreprochablemente todo lo mandado, hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo, la cual dará a conocer a su debido tiempo Dios, el bienaventurado y único soberano, Rey de reyes y Señor de los señores.
Es el único que posee la inmortalidad, el que habita en una luz inaccesible y a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. ¡A él todo honor y poder siempre!


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 99

Sirvamos al Señor con alegría.

Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.
Sirvamos al Señor con alegría.

Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos alabando al Señor y bendiciéndolo.
Sirvamos al Señor con alegría.

Porque el Señor es bueno, bendigámoslo; porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.
Sirvamos al Señor con alegría.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
8, 4-15
En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola:
«Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso; y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos; y al crecer éstos los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena; crecieron y produjeron el ciento por uno».
Dicho esto, exclamó:
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos:
«¿Qué significa esta parábola?»
Y él les respondió:
«A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás sólo les hablo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
La parábola significa esto: la semilla es la Palabra de Dios; lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la Palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que al escuchar la Palabra la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. La semilla que cayó entre espinos representa a los que escuchan la Palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la Palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia».




21 de Septiembre



Lectura del libro de la Sabiduría
2, 12.17-20
Los malvados dijeron entre sí: Tendamos una trampa al justo, porque nos molesta y se opone a lo que hacemos; nos echa en cara nuestras violaciones a la ley y nos reprocha las faltas contra los principios en que fuimos educados.
Veamos si es cierto lo que dice, comprobemos como le va al final. Si el justo es hijo de Dios, él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos. Sometámoslo a la humillación y a la tortura, para conocer su temple y su valor. Condenémoslo a una muerte ignominiosa, pues, según dice, Dios lo librará.


Lectura del Libro de los Salmos
Sal 53, 3-4.5.6.8

El Señor es quien me ayuda.

Sálvame, Dios mío, por tu nombre, con tu poder defiéndeme. Escucha, Señor, mi oración y a mis palabras atiende.
El Señor es quien me ayuda.

Gente arrogante y violenta contra mí se ha levantado; andan queriendo matarme. ¡Dios los tiene sin cuidado!
El Señor es quien me ayuda.

Pero el Señor Dios es mi ayuda, él es quien me mantiene vivo. Por eso te ofreceré con agrado un sacrificio y te
agradeceré, Señor, tu inmensa bondad conmigo.
El Señor es quien me ayuda.




Lectura de la carta del apóstol Santiago
3, 16-18; 4, 1-3
Hermanos míos: Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. En cambio, la sabiduría que viene de arriba es intachable y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de
misericordia y buenos frutos, imparcial, sincera. Los pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia.
¿De dónde vienen las luchas y los conflictos que se dan entre ustedes? ¿No es acaso de las malas pasiones que siempre están en guerra dentro de ustedes? Codician lo que no pueden tener; y acaban asesinando. Ambicionan algo que no pueden alcanzar; así que combaten y pelean. No lo alcanzan porque no piden; piden y no reciben, porque piden mal, para derrocharlo en placeres.




Lectura del santo Evangelio según san Marcos
9, 30-37
En aquel tiempo Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero ellos no entendían lo que quería decir y tenían miedo de preguntarle. Llegaron a Cafarnaún y, una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutían por el camino?»
Pero ellos se quedaron callados, porque por el camino habían discutido acerca de quién era el más importante.
Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí,
no me recibe a mí, sino al que me ha enviado».







22 de Septiembre



Lectura del libro de Esdras
1, 1-6
El año primero del reinado de Ciro, rey de Persia, para cumplir lo que había anunciado el Señor por boca del profeta Jeremías, movió a Ciro a proclamar de palabra y por escrito en todo su reino este decreto:
«Esto dice Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del Cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra y me ha encargado edificarle un templo en Jerusalén de Judá. Los que pertenezcan al pueblo del Señor, que vayan a Jerusalén de Judá para reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, que habita en Jerusalén».
Y que Dios los acompañe. La gente del lugar proporcionará a todos los judíos sobrevivientes, dondequiera que residan oro, plata, utensilios y ganado, además de las ofrendas que quieran hacer voluntariamente para el templo de Dios que está en Jerusalén.
Entonces se pusieron en marcha los jefes de familia de las tribus de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos los que se sintieron movidos por Dios para ir a reconstruir el templo del Señor en Jerusalén. Sus vecinos les proporcionaron toda clase de ayuda: oro, plata, utensilios, ganado y objetos preciosos, además de las ofrendas voluntarias.




Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 125

Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua de cantar.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Aun los mismos paganos con asombro decían: «¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!» Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor; y entre gritos de júbilo cosecharán aquéllos que siembran con dolor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Al ir iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
8, 16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud:
«Nadie enciende una vela y la tapa con alguna vasija o la esconde debajo de la cama, sino que la pone en un candelero, para que los que entren puedan ver la luz. Porque nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público.
Fíjense, pues, si están entendiendo bien, porque al que tiene se le dará más; pero al que no tiene se le quitará aun aquello que cree tener».







23 de Septiembre



Lectura del libro de Esdras
6, 7-8. 12.14-20
En aquellos días, el rey Darío escribió a los jefes de la región del otro lado del río Eufrates: "Dejen que el gobernador y los dirigentes de los judíos reconstruyan el templo de Dios en su antiguo sitio. Estas son mis órdenes acerca del proceder de ustedes con los dirigentes de los judíos, en lo que se refiere a la reconstrucción del templo de Dios: Con los impuestos de la región del otro lado del río destinados al rey, se les pagarán puntualmente los gastos a esos hombres, para que no se interrumpa el trabajo. Yo, Darío, he promulgado este decreto para que se cumpla a la letra".
Así los dirigentes de los judíos avanzaron con rapidez en la reconstrucción del templo, alentados por las palabras de Ateo y de Zacarías, hijo de Idó, y llevaron a cabo la reconstrucción, conforme a lo mandado por el Dios de Israel y por Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. El templo se terminó el día tres del mes de marzo del año sexto del reinado del rey Darío.
Los israelitas -sacerdotes, levitas y todos los demás que habían vuelto de la cautividad- celebraron con júbilo la dedicación del templo de Dios. Para la dedicación del templo ofrecieron cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos, y como sacrificio por el pecado de todo Israel, doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel.
El servicio del templo de Jerusalén se encomendó a los sacerdotes, y a los levitas, según el orden que les correspondía, conforme a la ley de Moisés. Los israelitas que habían vuelto de la cautividad celebraron la Pascua el día catorce de abril. Todos los sacerdotes y los levitas se habían preparado para celebrar y estaban puros; inmolaron, pues, la víctima pascual para todos los que habían vuelto de la cautivad, para sus hermanos los sacerdotes, y para sí mismos.




Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 121

Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

¡Qué alegría sentí cuando me dijeron: «Vayamos a la casa del Señor! » Y hoy estamos aquí, Jerusalén jubilosos, delante de tus puertas.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor, según lo que a Israel se le ha ordenado
para alabar el nombre del Señor.
Vayamos con alegría al encuentro del Señor.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
8, 19-21
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta él porque había mucha gente. Entonces le avisaron:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Pero él respondió:
«Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».







24 de Septiembre



Lectura del libro de Esdras
9, 5-9
Yo, Esdras, al llegar la hora de la ofrenda de la tarde, salí de mi abatimiento y con los vestidos rasgados, me postré de rodillas, levanté las manos al Señor, mi Dios, y le dije:
«Dios mío, de pura vergüenza no me atrevo levantar el rostro hacia ti, porque nuestros pecados se han multiplicado hasta cubrirnos por completo y nuestros delitos son tan grandes que llegan hasta el cielo. Desde los tiempos de nuestros antepasados hasta el día de hoy, hemos pecado gravemente y por nuestros pecados nos has entregado a nosotros, a nuestros reyes y a nuestros sacerdotes en manos de reyes extranjeros, para que nos maten, nos destierren, nos saqueen y nos insulten, como sucede al presente.
Pero ahora, Señor, Dios nuestro, te has compadecido de nosotros un momento y nos has dejado
algunos sobrevivientes, que se han refugiado en tu lugar santo; tú, Dios nuestro, has iluminado nuestros ojos y nos has reanimado un poco en medio de nuestra esclavitud. Porque éramos esclavos, pero tú no nos abandonaste en nuestra esclavitud, sino que nos granjeaste el favor de los reyes de Persia, para que nos perdonaran la vida y pudiéramos levantar tu templo y restaurar sus ruinas y tuviéramos, así, un refugio en Judá y en Jerusalén».




Lectura del Libro de los Salmos
Tobías 13

Bendito sea el Señor para siempre.

Dios castiga y tiene compasión, hunde hasta el abismo y saca de él y no hay quién escape de su mano.
Bendito sea el Señor para siempre.

El los dispersó a ustedes entre los paganos, que no lo conocen, para que les dieran a conocer sus maravillas y para que los hicieran comprender que él es el único Dios todopoderoso.
Bendito sea el Señor para siempre.

Miren lo que ha hecho por nosotros, denle gracias de todo corazón y con sus obras bendigan al rey eterno.
Bendito sea el Señor para siempre.

Yo le doy gracias en el país de mi destierro, pues anunció su grandeza a un pueblo pecador. Conviértanse, pecadores, obren rectamente en su presencia y esperen que tenga compasión de ustedes.
Bendito sea el Señor para siempre.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 1-6
En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
«No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas. Quédense en la casa donde se alojen, hasta que se vayan de aquel sitio. Y si en algún pueblo no los reciben, salgan de allí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación».
Ellos se pusieron en camino y fueron de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio y curando en todas partes.







25 de Septiembre



Lectura del libro del profeta Ateo
1, 1-8
El día primero del mes sexto del año segundo del rey Darío, vino la palabra del Señor, por medio del profeta Ateo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote, y les dijo:
«Esto dice el Señor todopoderoso: Este pueblo mío anda diciendo que todavía no ha llegado el momento de reconstruir el templo».
La palabra del Señor llegó por medio del profeta Ateo y dijo:
«¿De modo que es tiempo de vivir en casas revestidas de madera, mientras que mi casa está en ruinas? Pues ahora, dice el Señor todopoderoso, reflexionen sobre su situación: han sembrado mucho, pero cosechado poco; han comido, pero siguen con hambre; han bebido, pero siguen con sed; se han vestido, pero siguen con frío, y los que trabajaron a sueldo echaron su salario en una bolsa rota. Pero esto dice el Señor todopoderoso:
Reflexionen, pues, sobre su situación. Suban a la montaña, traigan madera y reconstruyan el templo, para que pueda estar yo satisfecho y mostrar en él mi gloria, dice el Señor».




Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 149

El Señor es amigo de su pueblo.

Entonen al Señor un canto nuevo, en la reunión litúrgica proclámenlo. En su creador y rey, en el Señor, alégrese Israel, su pueblo santo.
El Señor es amigo de su pueblo.

En honor de su nombre, que haya danzas, alábenlo con arpa y tamboriles. El Señor es amigo de su pueblo y otorga la victoria a los humildes.
El Señor es amigo de su pueblo.

Que se alegren los fieles en el triunfo, que inunde el regocijo sus hogares; que alaben al Señor con sus palabras, pues en esto su pueblo se complace.
El Señor es amigo de su pueblo.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 7-9

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Pero Herodes decía:
«A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste, de quien oigo semejantes cosas?»
Y tenía curiosidad de ver a Jesús.







26 de Septiembre



Lectura del libro del profeta Ateo 2, 1b-10
Vino la palabra del Señor al profeta Ateo:
«Diles a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judea, al sumo sacerdote Josué, y al resto del pueblo: ¿Queda alguien entre ustedes que haya visto este templo en el esplendor que antes tenía? ¿Y qué es lo que ven ahora? ¿Acaso no es muy poca cosa a sus ojos?
Pues bien, ¡ánimo!, Zorobabel; ¡ánimo!, Josué, hijo de Yosadac, sumo sacerdote; ¡ánimo!, pueblo entero. ¡Manos a la obra!, porque yo estoy con ustedes, dice el Señor todopoderoso. Conforme a la alianza que hice con ustedes, cuando salieron de Egipto, mi espíritu estará con ustedes. No teman.
Esto dice el Señor todopoderoso:
Dentro de poco tiempo conmoveré el cielo y la tierra, el mar y los continentes. Conmoveré a todos los pueblos para que vengan a traerme las riquezas de todas las naciones y llenaré de gloria este templo. Mía es la plata y mío es el oro. La gloria de este segundo templo será mayor que la del primero, y en este sitio daré yo la paz, dice el Señor todopoderoso».




Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 42

Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Defiéndeme, Señor, hazme justicia contra un pueblo malvado; del hombre tramposo y traicionero ponme a salvo.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Si tú eres de verdad mi Dios y refugio, ¿por qué me has rechazado? ¿Por qué tengo que andar tan afligido, viendo cómo me oprime el adversario?
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Envíame, Señor, tu luz y tu verdad; que ellas se conviertan en mi guía y hasta tu montaña santa me conduzcan, allí donde tú habitas.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Al altar del Señor me acercaré, al Dios que es mi alegría, y al Señor, mi Dios, le daré gracias al compás de la cítara.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 18-22
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia des sus discípulos, les preguntó:
«¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron:
«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
El les preguntó:
«Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo:
«El Mesías de Dios.»
El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»







27 de Septiembre



Lectura del libro del Profeta Zacarías
2, 1-5.10-11a
En aquellos días, levanté los ojos y vi a un hombre con una cuerda de medir en la mano. Le pregunté:
«¿Adónde vas?»
Él me respondió:
«Voy a medir la ciudad de Jerusalén para ver cuánto tiene de ancho y de largo».
Entonces el ángel que hablaba conmigo se alejó de mí y otro ángel le salió al encuentro y le dijo:
«Corre, háblale a ese joven y dile: Jerusalén ya no tendrá murallas debido a la multitud de hombres y ganados que habrá en ella. Yo mismo la rodearé, dice el Señor, como un muro de fuego y mi gloria estará en medio de ella.
Canta de gozo y regocíjate, Jerusalén: pues vengo a vivir en medio de ti, dice el Señor.
Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día; ellas también serán mi pueblo y yo habitaré en medio de ti».




Lectura del Libro de los Salmos
Salmo 31

El Señor será nuestro pastor.

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla aun en las islas más remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá y lo cuidará como el pastor a su rebaño».
El Señor será nuestro pastor.

Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor.
El Señor será nuestro pastor.

Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas.
El Señor será nuestro pastor.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 43-45
En aquel tiempo, como todos comentaban admirados los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: «Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles; y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.







28 de Septiembre



Lectura del libro de los Números
11, 25-29
En aquellos días, el Señor descendió en la nube y habló a Moisés; tomó del espíritu que había en él y se lo dio a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, se pusieron en seguida a profetizar. Habían quedado en el campamento dos de ellos, uno llamado Eldad y el otro Medad. También sobre ellos se posó el espíritu, pues aunque no habían ido a la reunión eran de los elegidos, y ambos comenzaron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a decir a Moisés:
«Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
Entonces Josué, hijo de Nun, que desde muy joven era ayudante de Moisés, intervino diciendo::
«Moisés, señor mío, prohíbeselo».
Pero Moisés respondió:
«¿Tienes celos de mí? ¡Ojalá todo el pueblo de Dios fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!»




Lectura del Libro de los Salmos
Sal 18, 8.10.12-13.14

Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta y da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero y da sabiduría al ignorante.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

El temor del Señor es puro y permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad y todos justos por igual.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

Por eso tu siervo está atento a ellos: cumplirlos trae una gran recompensa. ¿Quién conoce sus propios errores? Purifícame tú de las faltas ocultas.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.

Protege también a tu siervo del orgullo, que jamás me domine. Entonces seré irreprochable e inocente del gran pecado.
Los mandamientos del Señor alegran el corazón.


Lectura de la carta del apóstol Santiago
5, 1-6
Y ustedes los ricos, lloren y laméntense, por las desgracias que les esperan. Su riqueza está corrompida y la polilla se ha comido sus vestidos; su oro y su plata están enmohecidos y este moho será una prueba contra ustedes y consumirá sus carnes como el fuego.
¿Para qué amontonar riquezas si estamos en los últimos días? El salario que ustedes han defraudado a los trabajadores que segaron sus campos está clamando, y los gritos de los cosechadoras han llegado hasta el oído del Señor todopoderoso. Han vivido en este mundo lujosamente y entregados al placer, engordando para el día de la matanza. Han condenado, han matado al inocente, y ya no les ofrece resistencia.


Lectura del santo evangelio según san Marcos
9, 38-43.45.47-48
En aquel tiempo dijo Juan a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos».
Jesús le respondió:
«No se lo prohíban, porque ninguno que haga milagros en mi nombre puede hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y todo el que les dé un vaso de agua porque anuncian al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa.
Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela: más te vale entrar manco en la vida que ir con las dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie es ocasión de pecado, para ti, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida que con los dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo es ocasión de pecado par ti, sácatelo: pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».







29 de Septiembre



Lectura del libro del profeta Zacarías
8, 1-8
En aquellos días, me fue dirigida a mí, Zacarías, la palabra del Señor en estos términos:
«Esto dice el Señor de los ejércitos: Yo siento por Sión un amor ardiente y celoso, un amor celoso que me arrebata».
Esto dice el Señor de los ejércitos:
«Regresaré a Sión y en medio de Jerusalén habitaré. Jerusalén se llamará ciudad fiel, y el monte del Señor de los ejércitos, monte santo».
Esto dice el Señor de los ejércitos:
«De nuevo se sentarán los ancianos y las ancianos en las plazas de Jerusalén, cada cual con su bastón en la mano, por su avanzada edad; las plazas de la ciudad se llenarán de niños y niñas que jugarán en ellas».
Esto dice el Señor de los ejércitos:
«Aunque esto les parezca imposible a los sobrevivientes de este pueblo, ¿acaso va a ser imposible para mí?»
Esto dice el Señor de los ejército:
«Yo salvaré a mi pueblo de los países de oriente y occidente, y lo traeré aquí para que habite en Jerusalén. El será mi pueblo y yo será mi pueblo y yo seré su Dios, lleno de fidelidad y de justicia"».


Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 101

Tu pueblo nuevo te alabaré, Señor.

Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces temerán al Señor todos los pueblos, y su gloria verán los poderosos.
Tu pueblo nuevo te alabaré, Señor.

Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el pueblo nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a la tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y librar de la muerte al prisionero.
Tu pueblo nuevo te alabaré, Señor.

Bajo tu protección, Señor habitarán los hijos de tus siervos y se establecerán sus descendientes. Tu nombre en Sión alabarán por eso, cuando en Jerusalén, a darle culto, se reúnan, Señor, todos los pueblos.
Tu pueblo nuevo te alabaré, Señor.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 46-50

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande e ellos. Dándose cuenta Jesús de los que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo:
«El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. en realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése el más grande».
Entonces, Juan le dijo:
«Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros».
Pero Jesús respondió:
«No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes».










30 de Septiembre



Lectura del libro del profeta Zacarías
8, 20-23
Esto dice el Señor todopoderoso:
«Vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades. Y los habitantes de una ciudad irán a ver a los de la otra y les dirán: "Vayamos a rezar ante el Señor y a implorar la ayuda del Señor todopoderoso". "Yo también voy". Y vendrán numerosos pueblos y naciones poderosas a rezar ante el Señor Dios en Jerusalén y a implorar su protección».
Esto dice el Señor todopoderoso:
«En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera tomarán por el borde del manto a un judío y le dirán:
"Queremos ir contigo, pues hemos oído decir que Dios está con ustedes"».




Lectura del Libro de los Salmos
Del salmo 86

Dios está con nosotros.

Jerusalén gloriosa, el Señor ha puesto en ti su templo. Tú eres más querida para Dios que todos los santuarios de Israel.
Dios está con nosotros.

De ti, Jerusalén, ciudad del Señor, se dirán maravillas. Egipto y Babilonia adorarán al Señor; los filisteos, con Tiro y Etiopía, serán como tus hijos.
Dios está con nosotros.

Y de ti, Jerusalén, afirmarán: «Todos los pueblos han nacido en ti y el Altísimo es tu fortaleza».
Dios está con nosotros.

El Señor registrará en el libro de la vida a cada pueblo, convertido en ciudadano tuyo; y todos los pueblos cantarán bailando: «Tú eres la fuente de nuestra salvación».
Dios está con nosotros.


Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 51-56

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le preguntaron:
«Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?»
Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.

 

 


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