
ORACIÓN A SAN PABLO
Glorioso apóstol San Pablo,
vaso escogido
del Señor para llevar su santo nombre por toda la tierra;
por tu celo apostólico y por tu abrasada caridad
con que sentías
los trabajos de tus prójimos como si fueran tuyos propios;
por la inalterable paciencia con que sufriste persecuciones, cárceles, azotes,
cadenas, tentaciones, naufragios y hasta la misma muerte;
por aquel celo que te estimulaba a trabajar día y noche en
beneficio de las almas
y, sobre todo, por aquella prontitud con que a la primera voz de Cristo
en el camino de Damasco te rendiste
enteramente a la gracia,
te ruego, por todos los apóstoles de
hoy,
y que me consigas del Señor que imite tus ejemplos
oyendo
prontamente la voz de sus inspiraciones
y peleando contra mis
pasiones sin apego ninguno a las cosas temporales
y con aprecio de
las eternas, para gloria de Dios Padre,
que con el Hijo y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos de los siglos.
Amén.
ORACIÓN A SAN PEDRO
Príncipe de los Apóstoles y de la
Iglesia Católica:
por aquella obediencia con que a la primera
voz
dejaste cuanto tenías en el mundo para seguir a Cristo;
por aquella fe con que creíste y confesaste por Hijo de Dios a
tu Maestro;
por aquella humildad con que, viéndole a tus pies, rehusaste que te los lavase;
por aquellas lágrimas con que
amargamente lloraste tus negaciones;
por aquella vigilancia con que cuidaste como pastor universal
del rebaño que se te había
encomendado;
finalmente, por aquella imponderable fortaleza
con que diste por tu Redentor la vida crucificado,
te suplico, Apóstol glorioso, por tu actual sucesor el Vicario de Cristo.
Alcánzame que imite del Señor esas virtudes tuyas
con la victoria de todas mis pasiones;
y concédeme especialmente el don del
arrepentimiento
para que, purificado de toda culpa,
goce de tu amable compañía en la gloria.
Amen.
ORACIÓN A SAN JOSE
Acuérdate Oh castísimo esposo de la Virgen María,
Oh mi amado y protector San José que jamás se ha oído decir,
que ninguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu socorro,
hayan sido abandonados de ti.
Animado por esta confianza a ti también acudo,
Oh Padre Adoptivo del Redentor,
y aunque gimiendo por el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana.
No desprecies mis súplicas, Oh amado San José,
antes bien dígnate a escucharlas favorablemente.
Amén.
ORACIÓN A SANTIAGO APOSTOL
¡Señor Santiago!
Heme aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro
al que me acerco hoy, peregrino de todos los caminos del mundo,
para honrar tu memoria e implorar tu protección.
Vengo de la Roma luminosa y perenne,
hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo
y trajiste su nombre y su voz hasta este confín del universo.
Vengo de la cercanía de Pedro, y, como Sucesor suyo,
te traigo, a ti que eres con él columna de la Iglesia,
el abrazo fraterno que viene de los siglos
y el canto que resuena firme y apostólico en la catolicidad.
Viene conmigo, Señor Santiago, una inmensa riada juvenil
nacida en las fuentes de todos los países de la tierra.
Aquí la tienes, unida y remansada ahora en tu presencia,
ansiosa de refrescar su fe en el ejemplo vibrante de tu vida.
Venimos hasta estos benditos umbrales en animosa peregrinación.
Venimos inmersos en este copioso tropel que desde la entraña de los siglos
ha venido trayendo a las gentes hasta esta Compostela
donde tú eres peregrino y hospedero, apóstol y patrón.
Y venimos hoy a tu vera porque vamos juntos de camino.
Caminamos hacia el final de un milenio que queremos sellar con el sello de Cristo.
Caminamos, más allá, hacia el arranque de un milenio nuevo
que queremos abrir en el nombre de Dios.
Señor Santiago,
necesitamos para nuestra peregrinación de tu ardor y de tu intrepidez.
Por eso, venimos a pedírtelos hasta este «finisterrae>> de tus andanzas apostólicas.
Enséñanos, Apóstol y amigo del Señor,
el CAMINO que conduce hacia El.
Ábrenos, predicador de las Espadas,
a la VERDAD que aprendiste de los labios del Maestro.
Danos, testigo del Evangelio, la fuerza de amar siempre la VIDA.
Ponte tú, Patrón de los peregrinos,
al frente de nuestra peregrinación cristiana y juvenil.
Y que así como los pueblos caminaron antaño hasta ti,
peregrines tú con nosotros al encuentro de todos los pueblos.
Contigo, Santiago Apóstol y Peregrino,
queremos enseñar a las gentes de Europa y del mundo
que Cristo es-hoy y siempre- el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.
(Oración de S.S. Juan Pablo II delante de la tumba del Apóstol Santiago en la IV Jornada Mundial de la Juventud - Santiago de Compostela, 19 de agosto de 1989)
ORACIÓN A SAN NICOLAS DE BARI
Oración I
¡Oh glorioso san Nicolás mi especial protector!
Desde aquella morada de luz, en que gozáis de la presencia divina,
volved piadoso vuestros ojos hacia mí,
y alcanzadme del Señor aquellas gracias y auxilios
convenientes a mis presentes necesidades, tanto espirituales como corporales,
y en particular la gracia
(mencionar aquí),
que sea conducente para mi eterna salvación.
Proteged también, Oh glorioso santo obispo,
a nuestro Sumo Pontífice, a la Iglesia santa y a esta devota ciudad.
Reducid al camino recto de la salvación a los que viven sumidos en el pecado,
o envueltos en las tinieblas de la ignorancia, del error y de la herejía.
Consolad a los afligidos, socorred a los necesitados, confortad a los pusilánimes,
defended a los oprimidos, asistid a los enfermos;
y haced por fin que todos experimenten los efectos de vuestro poderoso patrocinio
para con el supremo Dispensador de todos los bienes.
Amén.
(Rezar un padrenuestro y un Avemaría)
Oración II
¡Oh bienaventurado San Nicolás de Bari!
A quién Dios ha glorificado con innumerables milagros
manifestando su voluntad de que acudamos a ti,
en los momentos difíciles de nuestra vida, confiados en tu protección.
¡Oh portento de caridad!
Al que acuden las familias, los pobres, los enfermos, los comerciantes,
los empleados, los presos, los niños, las doncellas en peligro;
yo, humildemente te pido me alcances la gracia que de ti espero,
confiado en tu valiosísima protección, la que nunca niegas a tus devotos,
para que favorecidos por tus bondades,
cantemos una vez más las misericordias del Señor, y las maravillas de sus santos.
¡Providentísimo San Nicolás! no me abandones.
HIMNO
Desde este mar proceloso
Oh Padre San Nicolás,
Conduce al puerto seguro
Desde la patria celestial.
De las luchas de la vida
Y mortales tempestades
Sálvanos por tu favor
Y virtudes singulares.
Siempre acudes en socorro
De cuantos tu auxilio imploran
Enfermos y navegantes
Pobres o ricos te invocan.
Por tu santidad eximia
E intercesión poderosa,
Haz que elegidos seamos
A la eternidad dichosa.
A los fieles que devotos
Vuestro culto propagamos
Haznos merecer la gloria
Amando a nuestros hermanos.
Amén
Oración
Imploramos, Señor,
suplicantes, tu misericordia,
y por intercesión de San Nicolás, Obispo,
guárdanos de todos los peligros,
para que se nos muestre expedito el camino de salvación.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
ORACIÓN A SAN AGUSTIN
Oración I
Oh glorioso San Agustín, tu fuiste un hombre sensual
atormentado frecuentemente por los apetitos y deseos naturales.
Pero supiste encontrar tu camino hacia Dios por medio del fuerte deseo
de vivir una rica vida espiritual y plena de sentido.
Ayúdame a ver las cosas como tú enseñaste,
que Dios está presente en todos aquellos
que con buena voluntad le buscan
y en todos los que le aman como El nos ama.
Ayúdame a ver a través de mis deseos de Dios
y ayúdame a ver el amor de Dios en todos mis deseos.
Te pido San Agustín,
que me ayudes a encontrar a Dios en todo lo que veo.
Infunde en mi espíritu el deseo de conocer y amar a Dios con todo mi corazón.
Amén
Oración II
Amado santo,
tu primeramente estuviste centrado en el hombre
y te adheriste a las enseñanzas falsas.
Finalmente te convertiste por la gracia de Dios
y llegaste a ser un teólogo orante, centrado en Dios,
en su amor y en su predicación.
Ayuda a los teólogos en sus estudios de la verdad revelada.
Ayúdales a seguir siempre el magisterio de la Iglesia
en su esfuerzo por comunicar las enseñanzas de la tradición
en una forma que resulte atractiva al mundo de hoy.
Amén.
Súplicas
El Señor Jesús ha enviado su Espíritu al corazón de los hombres. A El nos dirigimos:
- Asiste a los predicadores y a los teólogos para que expongan convincentemente la fe de la Iglesia.
- Penetra con tu luz el corazón de los hombres que buscan la verdad.
- Deshace con la fuerza de tu gracia el enredo del pecado y de la culpa.
- Inquieta los corazones indiferentes para que te busquen, y buscándote, te encuentren.
Tu, que «nos has hecho, Señor, para ti
y nuestro corazón no halla sosiego hasta que descanse en Ti»,
concédenos un corazón ardiente y una mente penetrante como la de San Agustín.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN A SAN JUAN BAUTISTA
Oración I
Gloriosísimo San Juan Bautista,
por el amor ardiente que tuviste al Niño Jesús
y por la santísima dulzura que infundió en tu corazón con sus halagos;
por aquellos privilegios que te concedió
para hacer tantos milagros a favor de tus devotos,
te suplico te dignes favorecerme en todas mis necesidades con tu eficaz patrocinio
y en particular te ruego me alcances la gracia que te pido en este día.
¡Oh, glorioso San Juan Bautista,
muévete a piedad de esta alma acongojada, que en ti puso sus esperanzas;
líbrala, te ruego, de sus miserias.
¡Oh, santo de los milagros!
Alivia la congoja de mi corazón, y haz que yo viva aquí como verdadero amante de mi Jesús
para poder gozar de Él en el Cielo.
Amén.
Oración II
Sagrado precursor de Cristo,
que santificado en el vientre de vuestra madre, fuiste la admiración del mundo
en el ejercicio de las virtudes y en los privilegios con que te enriqueció Dios.
Ángel en la castidad, apóstol en el celo y predicación, y mártir en la constancia
con que por reprender al incestuoso Herodes ofrecisteis la cabeza al cuchillo,
y en las luces sobrenaturales de que te dotó el cielo,
profeta del que llegó a decir el mismo Cristo:
«Entre los nacidos de las mujeres ninguno mayor que Juan Bautista»;
suplica al Señor que:
por tu penitencia me haga mortificado,
por tu soledad, recogido,
por tu silencio, callado,
casto por tu virginidad,
espiritual por tu contemplación,
e invencible a mis pasiones
por la victoria que tu alcanzaste de tus enemigos,
para que logre verte en la patria eterna.
Amén.
ORACIÓN A SAN CAYETANO
Glorioso San Cayetano,
aclamado por todos los pueblos padre de providencia
porque socorres con grandes milagros a cuantos te invocan en sus necesidades:
acudo a tu altar, suplicando que presentes al Señor
los deseos que confiadamente deposito en tus manos.
(Aquí se expresan las gracias que se desea obtener)
Haz que estas gracias, que ahora te pido,
me ayuden a buscar siempre el Reino de Dios y su Justicia,
sabiendo que Dios, que viste de hermosura las flores del campo
y alimenta con largueza las aves del cielo
me dará las demás cosas por añadidura.
Amén.
ORACIÓN A SAN MATEO
Dios que por la boca de tu bendito Hijo
llamaste a San Mateo, del banco de los tributos,
para que de publicano se convirtiese en Apóstol y Evangelista;
danos gracia para renunciar a toda avaricia,
y desordenado deseo de riquezas,
y para seguir al mismo Jesucristo tu Hijo,
que en unidad del Espíritu Santo,
vive y reina contigo eternamente.
Amén.
ORACIÓN A SAN MARCOS
Dios Todopoderoso,
que te revelas amorosamente a los hombres
por medio de hechos y palabras.
Te pedimos por intercesión del evangelista san Marcos,
que meditando la Buena Nueva del Evangelio
sigamos el camino de Jesucristo,
la Palabra hecha carne en el seno de María.
Por Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor.
Amén.
ORACIÓN A SAN LUCAS
¡Oh Dios, que sanas las enfermedades de tu pueblo,
y que llamaste a Lucas, el médico amado,
para que fuese uno de tus evangelistas!
Concédenos que en la saludable doctrina
de tu Palabra transmitida por él,
hallen nuestras almas la medicina eficaz
para todas tus dolencias;
por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
ORACIÓN A SAN JUAN EVANGELISTA
Oración I
«Y tú, Juan, que a tanto amor
con amor correspondiste
y la vida entera diste
por tu Dios y tu Señor,
enséñame a caminar
por donde tú has caminado,
enséñame a colocar
la cabeza en su costado»
Amén.
Oración II
Señor Jesús
que nos diste como mandamiento nuevo el amor,
te pedimos que, a ejemplo de san Juan Evangelista,
tu discípulo amado, te amemos sin temor e incondicionalmente,
aún cuando por ser tus discípulos el mundo nos persiga y condene.
Te lo pedimos a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Novena a San Juan Evangelista
«A vosotros os he llamado amigos,
porque todo lo que he oído a mi Padre
os lo he dado a conocer.»
(Jn 15, 15)
Primer día
«Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos». (Jn 15, 9-13)
Jesús, ayúdame a continuar siguiéndote en abandono y alegría.
«Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor». (I Jn 4, 7-8)
Juan, tú que nos dices que Dios es Amor, intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 103 (102)
Bendice al Señor, alma mía, y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, no te olvides de sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas, y sana todas tus enfermedades.
Él rescata tu vida de la tumba, y te colma de amor y de ternura;
sacia de bienes tu existencia, y te rejuveneces como un águila.
Padre Nuestro.
Segundo día
«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones: si no, os lo habría dicho; porque os voy a preparar un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo para que dónde esté yo estéis también vosotros. Y a donde yo voy sabéis el camino.» Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». (Jn, 14, 1-7).
«Jesús, te ruego me ayudes a crecer como hija y amiga de Dios Papá…
«Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, ¡pues lo somos!» (I Jn 3, 1)
Juan, tú que nos recuerdas que somos hijos de Dios, intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 63 (62)
¡Oh Dios! Tú eres mi Dios, desde el amanecer te deseo;
estoy sediento de ti, a ti te anhelo en una tierra sedienta,
reseca sin agua.
Quisiera contemplarte en tu templo, ver tu poder y tu gloria.
Tú amor vale más que la vida, te alabarán mis labios;
te bendeciré mientras viva, hacia ti levantaré mis manos.
Me saciaré como en un espléndido banquete,
y mi boca te alabará con alegría.
En mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante la noche,
porque tú has sido mi ayuda,
y a la sombra de tus alas grito alegremente.
Estoy unido a ti, tu brazo me sostiene.
Padre Nuestro.
Tercer día
«Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús respondió: «En verdad, en verdad os digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu». (Jn 3, 1-8)
Jesús, que pueda yo vivir de tu Vida
«Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte». (I Jn 3, 14)
Juan, tú que nos dices que el amor nos lleva de la muerte a la vida, intercede ante Jesús para que... (Petición)
Oración
Salmo 108 (107)
Mi corazón está dispuesto, ( ¡Oh Dios!;
voy a cantar y a tocar para ti: ¡Despierta gloria mía!
¡Despierten, cítara y arpa! ¡Despertaré a la aurora!
Te daré gracias entre los pueblos, Señor tocaré para ti entre las naciones;
pues tu amor llega hasta el cielo, hasta las nubes tu fidelidad.
¡Muestra, oh Dios, tu grandeza en los cielos, y tu gloria sobre toda la tierra!
Padre Nuestro.
Cuarto día
«Yo soy el buen pastor; y conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo a él, y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas tengo que llevarlas y escucharán mi voz; habrá un solo rebaño, un solo pastor. El Padre me ama porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente». (Jn 10, 14-18)
Jesús, te pido me ayudes a amar a los demás con el amor de Dios.
«En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos». (I Jn 3, 16)
Juan, tú que nos hablas de dar la vida por nuestros hermanos, intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 23 (22)
El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace descansar,
me conduce junto a aguas tranquilas, y renueva mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre.
Auque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré,
porque tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me dan seguridad.
Preparas un banquete para envidia de mis adversarios,
perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa está llena.
Tu amor y tu bondad me acompañarán todos los días de mi vida;
y habitaré por siempre en la casa del Señor.
Padre Nuestro.
Quinto día
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.» (Jn 13, 34-35)
Jesús, te pido me des fortaleza interior.
«No hay temor en el amor; sino que el amor perfecto expulsa el temor». (I Jn 4, 18)
Juan, tú que nos dices que el amor expulsa el temor, intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 145 (144)
El Señor es fiel a todas sus palabras, leal en todas sus acciones.
El Señor sostiene a todos los que caen y levanta a los que desfallecen.
Los ojos de todos se fijan en ti
y esperan que tú les des la comida a su tiempo;
abres tu mano y sacias de favores a todo ser viviente.
El Señor es fiel en todo lo que hace, leal en todas sus acciones.
El Señor está cerca de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan sinceramente.
El Señor cumple los deseos de quienes lo respetan,
escucha su súplica y los libera.
Padre Nuestro.
Sexto día
«Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: Si os mantenéis fieles a mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». (Jn 8, 31-32)
Jesús, te pido me des discernimiento, para saberme orientar por el amor.
«Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad». (I Jn 3, 18)
Juan, tú que nos invitas a amar con toda nuestra vida, intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 92 (91)
¡Qué bueno es dar gracias al Señor, y cantar para tu nombre, oh Altísimo!
Publicar tu amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche,
al son de la lira de diez cuerdas, con la melodía de la cítara y el arpa.
Tú me alegras, Señor con tus acciones,
y canto jubiloso por la obra de tus manos.
Padre Nuestro.
Séptimo día
«Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». (Jn 3, 16-17)
Jesús, te pido me ayudes a crecer en la confianza.
«En esto conoceremos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo». (I Jn 3, 19-20)
Juan, tú que nos invitas a confiar en Dios, intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 34 (33)
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca.
Mi ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.
Engrandezcan conmigo al Señor, ensalcemos juntos su nombre.
Busqué al Señor y él me respondió, me libró de todos mis temores.
Miren hacia él: quedarán radiantes, y la vergüenza no cubrirá sus rostros.
Cuando el humilde invoca al Señor,
él lo escucha y los salva de todas sus angustias.
Padre Nuestro.
Octavo día
«Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando cerradas las puertas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús repitió: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió también yo os envío». . Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo».» (I Jn 20, 19-22)
Jesús, te pido me des tu paz.
«Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida». (I Jn 5, 11-12)
Juan, tú que nos dices que quien tiene al Hijo tiene la vida, intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 37 (36)
Que los malvados no te hagan perder la paz
ni envidies a los que hacen el mal,
porque se secan pronto como el pasto, como la hierba verde se marchitan.
Confía en el Señor y haz el bien, habita en esta tierra y mantente fiel;
que el Señor sea tu deleite, y él te dará lo que desea tu corazón.
Encomienda al Señor tu camino, confía en él, que él actuará;
hará brillar como la aurora tu inocencia,
y tu rectitud como el sol del mediodía.
Padre Nuestro.
Noveno día
«Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo». (Ap. 3, 20)
Jesús, te pido me des tu consuelo.
«Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?» Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Me respondió. «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, dándole culto día y noche en su Santuario; y el que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno: Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos». (Ap 7, 13-17)
Juan, tú que nos dices que Jesús nos guía a manantiales de las aguas de la vida intercede ante Jesús para que...
(Petición)
Oración
Salmo 36 (35)
Señor, tu amor llega hasta el cielo, hasta las nubes tu fidelidad,
tu justicia se asemeja a las altas montañas, tu derecho al océano profundo.
Tú, Señor, salvas a hombres y animales;
oh Dios, ¡que inapreciable es tu amor!
Los hombres se refugian a la sombra de tus alas,
se sacian con la abundancia de tu casa,
les das de beber en el río de tus delicias;
porque en ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz.
Padre Nuestro.
Por María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza
Ginebra, Suiza
www.claraesperanza.trimilenio.net
ORACIÓN A SAN ANTONIO DE PADUA
Oración
¡Oh admirable y esclarecido protector mío, San Antonio de Padua!
Siempre he tenido grandísima confianza en que me habéis de ayudar en todas mis necesidades,
rogando por mi al Señor a quien servisteis,
a la Virgen Santísima a quien amasteis
y al divino Niño Jesús que tantos favores os hizo.
Rogadles por mi, para que por vuestra poderosa intercesión me concedan lo que pido.
¡Oh Glorioso San Antonio!
Pues las cosas perdidas son halladas por vuestra mediación
y obráis tantos prodigios con vuestros devotos;
yo os ruego y suplico me alcancéis de la Divina Majestad
el recobrar la gracia que he perdido por mis pecados,
y el favor que ahora deseo y pido,
siendo para Gloria de Dios y bien de mi alma.
Amén.
Rezo diario para San Antonio
Te saludo San Antonio
y me regocijo en los favores que nuestro Señor libremente te ha otorgado.
Te recuerdo en especial tu momento de dicha
cuando el Divino Niño Jesús condescendió abrazarte con ternura.
¡Oh, que gran felicidad y alegría llenaría tu corazón en esa ocasión!
Por esta especial prerrogativa y por la alegría de tu beatifica visión,
que ahora le tienes a El cara a cara, te ruego, te suplico y te imploro
Oh querido San Antonio, que me ayudes en mis aflicciones, problemas y ansiedades,
particularmente concerniente a (aquí menciona tu problema, tu petición).
Oh, deja que tu corazón se conmueva para interceder por mí, para escuchar y responderme.
Dile al Señor de los deseos y necesidades de tu devoto (a) cliente.
Una palabra, una mirada de tu corazón que tanto ama el Niño Jesús,
Coronará mi éxito y me llenará de alegría y de gratitud.
Amén.
San Antonio a quien el Niño Jesús amo y honró, concédeme lo que te pido.
San Antonio, poderoso en palabra y acción, concédeme lo que te pido.
San Antonio, siempre dispuesto a ayudar a los que te invocan, concédeme mi petición.
Amén.
V. Ruega por nosotros San Antonio.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oración
Oh Dios, que te dignaste escoger a San Antonio
como modelo de todas las virtudes para la bendición de toda la humanidad,
y has convertido a muchas almas a través de sus sermones y buen ejemplo,
concédeme que por sus méritos e intercesión pueda real y verdaderamente convertirme,
renunciar al pecado y a todo deseo de pecar,
y hacerme cada vez más y más del agrado de Dios por la práctica de la verdadera virtud.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
(Traducido del inglés por Chickie Ortigas)
ORACIÓN A SAN JUDAS TADEO
- Patrón de los casos difíciles y desesperados -
Dios nuestro
que nos has dado a conocer a tu Hijo
por la predicación de los Apóstoles,
por intercesión de tu santo apóstol Judas Tadeo,
bendice y protege nuestra familia y líbranos de todo mal,
para que cada día conozcamos y amemos más a Cristo
y a nuestros semejantes.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.